Las calles de Chile andan diciendo…

«¡Oh, Chile despertó! ¡Despertó!» corean miles de personas en el corazón de la capital chilena, mientras se cumple la quinta jornada de manifestaciones que empezó con el reclamo de aumento de tarifas del metro y se extendió a otras demandas sociales que se fueron incrementando.

El gobierno de Piñera, desde una política neoliberal y de derecha, generó un huracán que hizo estragos contra su pueblo. A causa de un supuesto «cambio social» que aún no llega pero que ya deja como saldo quince muertxs, cientxs de heridxs y más de un millar de detenidxs.

«Yo, hermano, lucho por mi futuro y por el presente de mi familia. Me demoro una hora y media de mi casa al trabajo y viajo como ganado, no me alcanza para llegar a fin de mes, creo que nunca me van a contratar y realmente no sé cómo me voy a jubilar, esto es una miseria», comenta un joven que se protege del gas lacrimógeno con una pañoleta de la Central Unitaria de Trabajadores.

Las protestas de lxs chilenxs comenzaron a surgir hace ya una semana, cuando se anunció la subida del precio del pasaje del metro. El cansancio acumulado se volvió un hecho y enseguida la población pegó el grito al cielo y derivó en un estallido social que denuncia principalmente la desigualdad social, los aumentos y el difícil acceso a la educación y la salud.

Chile emergente

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Son lxs jóvenes, principalmente estudiantes y trabajadores, quienes ponen su cuerpo por un futuro distinto; aquellxs que nunca en su vida vivieron ni imaginaron que el control de la ciudad sería tomado por los militares. Ellxs buscan y se manifiestan en contra de los abusos de los carabineros y el estado de emergencia. Se convirtieron en las voces que se escondieron entre años de contradicciones bajo el neoliberalismo de turno.

Según datos entregados por Fundación Sol, en agosto de este año la mitad de las mujeres que se pensionaron por vejez logró financiarse una pensión menor a $25.775 (US$36), el 70% de los trabajadores recibió un ingreso líquido mensual por debajo de los $550.000 (US$757) y la mitad menos de $400.000 (US$550). A esto hay que sumarle las 11 millones de personas que viven con deuda, de las cuales 4 millones y medio se encuentran con deuda morosa, porque para llegar a fin de mes a las familias solo le queda la opción del crédito.

Abusos = Carabineros

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Desde hace una semana, lxs chilenxs atraviesan una de las peores crisis sociales, económicas y culturales de su historia. Hasta el día de la fecha, hay más de cinco mil detenidos y detenidas y personas desaparecidas. Sin embargo, a pesar de la censura presente en el país, una de las violencias que más se difundió estos días a través de las redes sociales es el abuso sexual como arma de adoctrinamiento de los carabineros.

Carolina Rojas, periodista feminista chilena, contó para Filo News cómo viven las mujeres y feminidades el estado de sitio:

«Ser mujer en Chile es vivir todas estas violencias de forma distinta. […] La violencia político-sexual sucede continuamente en nuestro país en las últimas décadas. Las fuerzas policiales siempre fueron educadas para ser dispositivos patriarcales y esto nos resuena desde la dictadura. Es de conocimiento público la violencia sexual que se ejerció contra las opositoras en los centros de torturas en esa época».

«El abuso sexual es algo muy marcado que tiene la policía chilena y en las manifestaciones siempre, además de los golpes, ocurren vejaciones sexuales. Fue de conocimiento público que en las manifestaciones estudiantiles había órdenes específicas de levantarles la falda a las adolescentes, que las tomaran desde los genitales o de sus pechos», cuenta la periodista.

En Chile, durante los últimos diez años, 515 mujeres fueron asesinadas en manos de femicidas. La violencia de género no es una novedad en Latinoamérica y el mundo. Sin embargo, la vergüenza que genera la desprotección y el hecho de que sea el mismo aparato del Estado quien violente a su propio pueblo es alarmante.

«Lo que recavamos son historias que tienen que ver con cómo, en estas detenciones completamente arbitrarias, en comisarias o en calabozos, denuncian amenazas de violación. En uno de los tantos saqueos a los supermercados, los militares tuvieron retenidas muchas personas pero a las mujeres se las trató de otra manera. Una víctima contó que le recorrieron el cuerpo con un fusil y la amenazaron con penetrarla con ese fusil», detalla Rojas.

Es un llamado de atención para el mundo que tiene como deber compartir, discutir y visibilizar cómo un país se hace añicos en los derechos humanos.


Fuentes:

Fotos: AP y DPA.

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