Padrastro denunciado por abuso sexual contra una menor en Ezeiza

En Argentina, el 53% de los abusos contra niños, niñas y adolescentes ocurren en sus domicilios. Hace algunas semanas, una madre de Tristán Suárez descubrió que su expareja había abusado sexualmente de su hija de 12 años durante meses. Ahora, busca que se haga justicia.

Cintia Barraza vivía, hasta hace algunos meses, con su hijo menor (9), su expareja Daniel Roy Lafuente (36) y una hija (12) de otra relación, en un hogar en la zona sur del Gran Buenos Aires. El pasado miércoles 23 de octubre su vida dio un giro de 360 grados. Tuvo que asistir a un centro de salud para realizarle un estudio cardíaco complejo a su hijo menor, que tiene que operarse a corazón abierto. A su regreso, volvió a su casa con el padre del menor. Ellos están separados desde hace más de cuatro meses.

Cuando llegó, él se acostó a dormir la siesta en su cama de dos plazas, con la menor al lado. «Estaban mis sobrinos jugando a la play. Yo estaba cocinando, no los estaba viendo. En ese momento, mi sobrino de 16 años lo ve: ve que la estaba tocando. Que estaba metiéndole la mano en la vagina».

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Su sobrino no le dijo nada en ese momento, no logró reaccionar. Se fue a su casa y le contó a su mamá lo sucedido. Cuando Cintia se enteró, intentó preguntarle a su hija si se acordaba de algo y la joven le respondió que no, que ella estaba durmiendo. Asustada, decidió invitarla a consultar una ginecóloga para hablar con una profesional. En ese momento, la joven comenzó a llorar y le contó que no solo había sido tocada, sino que él ya había abusado de ella anteriormente.

«En ese momento no sabía qué hacer, me quedé paralizada. O voy y lo mato, o vamos a la comisaría. O iba yo presa, o él iba preso. Así que tomé la decisión más correcta que fue hacer la denuncia. No puedo dejar solos a mis hijos».

Llegaron a la Comisaría de la Mujer y la Familia de Tristán Suárez alrededor de las 12 de la noche. Un rato más tarde las derivaron a Monte Grande, porque el hecho había ocurrido en Esteban Echeverría (El Jagüel). Asistió junto a su hermana, para declarar ambas por ser mayores de edad. Fueron trasladadas en un patrullero hasta el lugar, donde estuvieron hasta las seis de la mañana.

«Mi hija es muy vergonzosa, no le gustan las bromas. Yo pensé que por la edad estaba así: a veces estaba de mal humor, otras veces no quería hacer nada. Venía de la escuela y se acostaba a dormir todo el día. En la semana de vez en cuando decía que no quería ir a visitar al padrastro, pero después decía que quería ir con su hermanito. Ahora entiendo que era para cuidarlo, porque tenía miedo y no quería que le pasara lo mismo a su hermano».

En la comisaría le dieron muchos papeles. Estaba avasallada con todos los trámites por delante, sola. La Defensoría de Géneros de zona sur publicó su caso en Facebook y la ayudó a visibilizarlo. Con este gesto, que alcanzó a más de dos mil personas, se encontró con las palabras de otras madres que le garantizaban que no estaba caminando sola: «Al principio yo estaba medio cerrada, pero después me desbordé y acepté toda la ayuda que me fueron brindando».

Hoy en día, ya consultó con su médica de cabecera y se hicieron las pericias correspondientes. Si bien Cintia reconoce que le bastaba con la palabra de su hija, luego de los resultados de los estudios médicos quedó cargada de rabia y dolor: «Tenemos que soportar que él esté yendo por los mismos lugares que nosotras. Él la llama, la amenaza, le dice lo que tiene que decir. Se hizo pasar por una compañera de ella y volvió a contactarla. Cambiamos el chip de mi nena. Quiero que esté preso».

Recordemos que el abuso de niños, niñas y adolescentes es de los delitos más graves de nuestra ley: se daña su derecho a la integridad, la intimidad, la privacidad y, principalmente, se vulnera el derecho a no ser expuesto a ningún tipo de violencia, abuso, explotación o malos tratos. Estos derechos se encuentran protegidos a nivel internacional por la Convención sobre los Derechos del Niño y, a nivel nacional y provincial, en diversas normas entre las que se destaca la ley nacional 26.061 de protección integral de niños, niñas y adolescentes.


¿Creés que un niño, niña o adolescente pudo haber sido víctima de abuso sexual?
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En Argentina existe una línea gratuita cualquier día, a cualquier hora, desde cualquier lugar del país donde te atenderán profesionales especializados.
Podés comunicarte aunque no seas familiar.


Fuentes

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