Golpe de Estado en Bolivia: repudio popular y feminista

«Rechazamos el Golpe de Estado y la reacción racista, misógina, colonial y patriarcal de los comandos cívicos», aclaman las feministas del Abya Yala.

Desde las elecciones del 20 de octubre pasado, Bolivia atraviesa una crisis política, social, financiera y cultural. El pueblo boliviano eligió a Evo Morales en el conteo oficial de las elecciones por un 10,5% de diferencia con el candidato de la oposición, Carlos Mesa.

Los primeros datos del escrutinio arrojaron la posibilidad de una segunda vuelta, lo cual causó el envalentonamiento de Mesa y de los sectores de derecha neoliberal liderados por Luis Fernando Camacho. La OEA concluyó que hubo irregularidades en los comicios y Evo convocó a nuevas elecciones. Luego, en la tarde del domingo, renunció a la presidencia.

La posición de este sector neoliberal es intransigente y amenaza a la democracia y a las instituciones a las que no pueden llegar a través del voto. 

Carlos Mesa, expresidente de Bolivia y equilibrista, convoca desde la antipolítica gris y del ciudadanismo republicano. Luis Fernando Camacho, «el Macho», es un líder civil del Comité Pro-Santa Cruz, una agrupación de empresarixs, entidades vecinales y laborales de derecha. 

Tras el golpe de Estado, quienes se encuentran bajo esta instancia política de comandos «cívicos» decidieron rechazar las propuestas realizadas por Evo Morales, con instancias de diálogo que aseguren la paz. 

«No están dispuestos al diálogo, ni a una solución política y pacífica», expresa  la Agencia de Noticias RedAcción.

Aunque exista una critica sobre el gobierno de Evo Morales que responda a una situación de desacuerdos políticos, la habilitación de golpistas, racistas y fascistas se convierte en un atentado al pueblo.

Entre la quema de un pueblo y la violencia machista

Bolivia-mujer-chola-elecciones-indigenas-AP

Adriana Guzmán Arroyo pertenece al Movimiento Feminista Antipatriarcal y es referente del feminismo comunitario en Bolivia. Periodistas Argentinas recibieron su testimonio frente a la situación alarmante del país vecino:

«Un golpe de Estado y un golpe a las organizaciones sociales, un golpe organizado y encabezado por las organizaciones cívicas del oriente, empresariales y fundamentalistas, que plantea devolver la biblia al palacio», manifestó Adriana.

Según sus declaraciones, se han organizado grupos que se comportan de manera profundamente racista buscan identificar a las mujeres y los hombres originarios y «escarmentarlos».

«La policía ya no está en las calles, plantean que no van a salir, no van a salir a resguardar. Están con el golpe de los cívicos y los oligarcas». 

Los medios, que son propiedad de los grupos de poder, no difunden lo que sucede en el país: cómo arrematan y queman a las organizaciones sociales indígenas, a las sedes de los movimiento socialistas y a quienes se crucen y cumplan con los rasgos de un referente «no apto», de acuerdo con los estándares de estos colectivos de antiderechos.

Los grupos de persecución se encuentran armados con lanzas, escudos, gases, explosivos y también utilizan la violencia sexual para someter al pueblo.

Lo que si se está intentando mostrar en los medios tradicionales es que «toda la violencia es generada por el MAS [partido de Morales] o por el gobierno, porque el gobierno no tiene ya el apoyo de la policía y los militares. Entonces, las organizaciones sociales se están reorganizando para resistir». 

Hoy lxs tienen escondidxs y perseguidxs pero eso no sale en los medios masivos de comunicación.


Fuentes:

Foto AP: Juan Karita

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