Orgullo matancero

El sábado 9 de noviembre se realizó la 3° Marcha del Orgullo Matancera y Escritura Feminista habló con una de sus organizadoras, Florencia Guimaraes, la activista travesti del colectivo Furia Trava.

Comienza en la puerta del shopping de San Justo. Se corta la calle y las agrupaciones se empiezan a encolumnar para arrancar una marcha que va a culminar en la plaza principal. La idea es llamar la atención, hacer oír los reclamos y visibilizar a una población que siempre está pero no se suele ver.

Florencia Guimaraes es coordinadora del centro de día «La Casa de Lohana y Diana», es impulsora y parte de la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo Matancera, que se realiza este año por tercera vez. «Nace con la necesidad de marchar en nuestro territorio para visibilizar nuestras identidades orgullosamente y que no solamente se nos vea a las travestis y trans en las sombras, en las oscuridades de las rutas a la noche, sino que podamos visibilizarnos durante todos los días del año y que se visibilicen nuestras problemáticas», cuenta.

La gente que sale del shopping no puede evitar mirar: hay tetas al aire, besos lesbianos, murga y variedad de carteles con consignas. En un momento, se abre paso y llega una mujer con un vestido acampanado lleno de lentejuelas con los colores de la bandera de la diversidad, quien solo deja de bailar para sacarse alguna foto con quien se acerque a pedírsela. 

Fotografías por Natalia S. – Red Eco.
 

Las realidades se encrudecen cruzando la avenida General Paz: «Es enorme la represión y persecución policial que todavía seguimos padeciendo las personas travestis y trans, sobretodo las compañeras en situación de prostitución», explica Florencia y no puede dejar de mencionar que «hace 4 años, en la provincia de Buenos Aires, se sancionó la ley de cupo laboral Diana Sacayán y hace 4 años que nuestro municipio no adhiere a dicha ley, no la implementa y tampoco tiene la decisión política siquiera de atender a la comunidad travesti-trans».

Comienza la marcha y al cruzar la avenida algunos conductores se quejan de la obstaculización del tránsito: «Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las travestis en la cara de la gente», es la respuesta de les manifestantes. Tal como lo anuncia la cartulina que levanta une chique, la indiferencia mata.

Grandes marcas han adoptado una postura «gay friendly» en sus publicidades y una crítica desde el movimiento LGBTI+ es que esto no se refleja en sus políticas laborales. Lo mismo sucede en la ciudad de Buenos Aires con la Marcha del Orgullo, que hace algunos años viene perdiendo su ímpetu combativo.

«Hemos notado una gran mercantilización de nuestras identidades, de nuestro orgullo, de nuestras demandas. Cada vez hay más intervención de las multinacionales, de las transnacionales, y se va perdiendo un poco el sentido de estas marchas, que si bien están llenas de color de alegría, tiene una gran carga de reclamos y posicionamientos políticos. Pretenden capitalizar nuestras luchas históricas y disfrazarlas con colores», reflexiona Florencia.

Las calles de San Justo se ven invadidas por tortas, travas, maricas, trans y putos que caminan por el barrio orgulloses, cuando de pronto se frena todo y es hora de armar ronda para bailar. Mientras la murga suena, la gente se acerca a intentar copiar algún paso de les bailarines que se agachan y saltan al ritmo de los redoblantes. Florencia, detrás de su bandera con un micrófono, recuerda por qué se está marchando.

Fotografías por Natalia S. – Red Eco
 

«Una de nuestras primeras consignas dice “Nuestro orgullo no se reglamenta, no se vende, ni se reprime”. La comisión organizadora se define abolicionista del sistema prostituyente. Hemos marchado para gritar principalmente urgente implementación de la ley cupo laboral, para exigir el desmantelamiento de todas las redes de trata con fines de prostitución, para repudiar el recorte en salud en lo que tiene que ver con hormonización, que es un derecho que tenemos las personas travestis y trans, y contra el recorte en medicamentos para toda persona que vive con VIH y otras ITS. Gritamos fuerte: ¡basta de travesticidios y transfemicidios!».

Una señora muy mayor se acerca a preguntar de qué se trata todo esto. El bochinche colorido la hizo cruzar de vereda, le llama la atención el vestido de la mujer de lentejuelas que baila en medio de la ronda. Una joven le explica los motivos de la marcha y la señora se solidariza, se queda mirando divertida aunque pronto retoma su camino. 

Los reclamos son muchos porque la situación es desesperante y en los últimos años ha empeorado en toda la región: «Gobiernos neofascistas, neoliberales que vinieron a saquear, a desmantelar absolutamente todo. Aplicaron con fuerza el hambre, el ajuste y la represión, encarnados en la figura de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, títeres del imperialismo, que vinieron a hacer el trabajo que les fue encomendado», sostiene firmemente Florencia.

La marcha rodea la plaza y se detiene en la puerta de la catedral que, como no podría ser de otra manera, está custodiada por policías. Se organiza espontáneamente un besazo colectivo que se transforma en una postal del movimiento LGTBI+. Ante el adoctrinamiento eclesiástico, el amor y la libertad. 

En cuanto al futuro, Florencia pone su voto de confianza y esperanza en el nuevo gobierno por asumir: «Creemos y confiamos en que nuestras demandas van a ser escuchadas, van a ser oídas y van a ser tenidas en cuenta. Vamos a estar igual reclamando todo lo que haya que reclamar, vamos a a estar en las calles todo el tiempo que haya que estar, porque la lucha no cesa porque sabemos que es muchísimo todavía lo que falta».

Fotografías por Natalia S. – Red Eco
 

El sol ya se puso pero se siguen bailando como en el comienzo. Mientras suena Thalía con el clásico A quién le importa, las personas se amontonan en una esquina de la plaza para escuchar atentamente el documento redactado por agrupaciones del colectivo LGBTI+. Si bien hay reclamos puntuales, también se hace referencia a la situación regional y se denuncian las políticas neoliberales que afectaron a toda la población.

Lo que queda claro al final de la jornada es que el colectivo de la diversidad no se detiene: «Hemos logrado la ley de matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, que es algo revolucionario ya que a nivel internacional no hay otra igual, la ley de cupo laboral… Por más que todavía sigamos sin su implementación en la provincia de Buenos Aires, vamos por la ley de cupo laboral a nivel nacional», sostiene Florencia Guimaraes.


Fuentes:

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