La violencia invisible

El 11 de marzo se declaró como el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación. Una oportunidad para preguntarnos ¿cómo pensamos la representación cultural? ¿Qué valores reproducimos? ¿Cómo podremos lograr una comunicación no sexista?

«Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria», «Las 6 deportistas más sexys de los Juegos Olímpicos», «Niñas madres con mayúsculas», «Messi, Higuaín y una mujer, candidatos al mejor gol del año en Europa», «A golpes se hacen los hombres». Estos son algunos de los titulares que fueron publicados en grandes medios de comunicación en los últimos años. ¿Qué tienen en común?

Cada uno de estos titulares fueron pensados con un propósito y una persona encargada de edición (posiblemente varón) los aprobó antes de publicarlos. En Argentina, la brecha de género en los medios de comunicación no es diferente que en el resto del mundo. Según un estudio que abarcó 114 países, sólo el 24% de las personas que se escuchan, se leen o se ven en la radio, la prensa escrita o la televisión son mujeres.

Esto se repite en los medios digitales: las mujeres son sólo un 26 % de las personas que redactan noticias y tuits periodísticos en Internet. Sin embargo, ser mujer no significa adoptar la mirada crítica feminista: en este sentido sólo un 4 % de los artículos periodísticos tradicionales y digitales desafían abiertamente los estereotipos de género.

Nada de lo que se hace público es accidental. Por ende, las construcciones patriarcales de las noticias tienen un procedimiento que responde a su línea editorial: desde la primicia, pasando por la disposición de la información, las palabras e intencionalidades elegidas, hasta su publicación y generar el impacto esperado.

Según datos que arrojó el Observatorio «Ahora que sí nos ven», en nuestro país se comete un femicidio cada 14 horas. Cada año la brecha se acorta, cada año son más las muertas que lloramos y cada año nos seguimos preguntando ¿cómo es posible que esto siga ocurriendo en el país del #NiUnaMenos?

La reproducción de estereotipos, la revictimización, la culpabilización e incluso la sexualización de las víctimas por parte de los medios de difusión es una postura naturalizada que sólo el ejercicio voluntario y cotidiano de la perspectiva feminista puede detectar, para poner un alto a la violencia ejercida por estos actores.

La violencia simbólica es la que se ubica por debajo del agua en el iceberg de la violencia de género. Es aquella que sucede todos los días delante de nuestros ojos pero que pocas veces nos damos cuenta de su existencia. Es la que permite un sentido común desigual, donde reinan las categorías sociales y los prejuicios.

minmujer

Es por eso que la Cámara de Diputados de la Nación declaró al 11 de marzo como el «Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación». Este tipo de violencia está definido en la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y apunta a la publicación o difusión de mensajes e imágenes que de manera directa o indirecta promuevan la explotación de mujeres o sus imágenes.

«Es necesario profundizar a partir de la generación de herramientas que sirvan para romper paradigmas socialmente aceptados y erradicar preconceptos y prácticas naturalizadas que discriminan, estereotipan y cosifican a las mujeres. Ir hacia una comunicación equitativa, inclusiva y profundamente democrática», apuntó Sigrid Kunath, la senadora que impulsó la iniciativa.

La lucha por la paridad de género en los espacios públicos alcanza a los medios de comunicación y entretenimiento, como así también la necesidad de incorporar una mirada feminista que intervenga en las reproducciones involuntarias de estereotipos y construcciones culturales patriarcales.

Los pequeños logros de esta lucha se dan en la incorporación de periodistas feministas a los espacios mediáticos más consumidos o la proliferación de medios alternativos que incorporan esta perspectiva transversalmente en sus contenidos. 

Tal es el caso de Diana Zurco, la primera mujer trans en conducir el noticiero de la Tv Pública Argentina, quien cuando se recibió de locutora declaró en una entrevista para la Agencia Presentes: «Hoy soy la primera locutora trans y ojalá algún día eso ya no sea noticia. Por eso, desde mi lugar, desde mi vida, desde mis actos, quiero ser una más en su lugar batallando en este proceso por la naturalización de nuestras identidades en la sociedad. Que dejemos de ser personas raras».

Poder representar la diversidad de la sociedad en los medios de comunicación y entretenimiento es parte de la enorme tarea de transformar una cultura patriarcal reducida a un contenido misógino y acotado donde la mayor cantidad de personas que piensan, deciden y comentan lo que se dice al aire son cis-varones.


 

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