#Reseña Á(R)MAME

Audrey Jordan, una psicoanalista que -en sus palabras- no ha logrado sobrevivir a su propia psiquis, es la protagonista de Á(r)mame. Presa del estrés producto de una vida colmada de obstáculos personales y familiares, se desarma ante ellos al punto de mirarse frente a frente con la depresión. La cama se convierte en atajo hacia el decaimiento total y sostén durante largos días de licencia. Una noche, un mensaje anónimo la levanta para no dejarla volver.

El texto es claro. Alguien cita a Jordan a investigar el reciente asesinato de una joven. Atrapada por el hecho de volverse repentinamente pieza fundamental de resolución de un crimen, no tarda en dirigirse a ello. Más aun, al verse tan reflejada en lo físico en la víctima que yace frente a sus ojos en la escena del crimen.

¿Es posible reinventarnos? Audrey se dispone a hacerlo, incluso si eso implica cambiar su propia identidad para hallar a quien asesinó a Juliet Atwood, la sospechosamente idéntica víctima.

La joven psicoanalista parece tomar coraje a medida que avanza el libro y entonces surge un paralelismo con el camino histórico de la mujer. Porque la escritora vuelca perspectiva de género en la esencia que compone la historia. Porque también lo hace desde la propia voz de la protagonista, consciente de su fortaleza (aún sabiéndose débil en el campo emocional).

Paso a paso, Audrey nos narra los hechos que vivencia reuniendo información del caso y atando cabos. De este modo, caminamos a su lado en el proceso de descubrimiento que relata en 54 capítulos; 34 de ellos oscilan entre anécdotas y recuerdos de un año atrás, un mes atrás y el presente. Los otros 20 son acaparados por Juliet, quien toma la voz y nos mueve por la historia desde los mismos parámetros no cronológicos que utiliza Audrey.

Hablar de 54 capítulos puede sonar algo extenso. Sin embargo se trata de apartados de entre una y dos hojas cada uno, que vuelven al texto de una lectura amena y dinámica con un total de 304 páginas.  Además, calidad prepondera por sobre cantidad. Pese a cuál sea su extensión, y por esa corta duración de cada capítulo, resulta esencial mantener los ojos bien abiertos ante los detalles constantes que presentan.

Como su tapa evidencia, la propuesta literaria nos invita a armar el rompecabezas que supone. Es un relato dinámico, igual descriptivo y amoblado. Sus detalles resultan clave tanto para Audrey en la resolución del caso como para le lectore en la resolución del libro, ya que a cualquiere fanátique del thriller le apasiona crear especulaciones que luego coincidan con el final de la historia.

 

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Foto: Luz Larenn.

La autora:

Luz Larenn es una novelista y escritora argentina de 34 años. Supo mezclar su vocación con las redes y logró su reconocimiento en Instagram como  @elpatiodepochi. Más de veintidós mil seguidores también la conocen por sus títulos Doble L, Los 28 días de Julia y Felicitas busca ser feliz. En Twitter, se autodefine como «Escritora de Thrillers y listas efectivas de supermercado».

Le gusta hablar de Á(r)mame como «un thriller actual, con intriga y romance, pero no del típico». Un libro que juega con el lector desde su título y le propone sentarse frente a todas las piezas desparramadas y resolver tres rompecabezas distintos: aquel que arma a la protagonista, aquel que arma una solución al crimen y, antes que nada, aquel que arma la novela misma a través de todos y cada uno de sus capítulos.

Un recomendable thriller cuya trama habla de crimen, romance e intriga desde un tono que evidencia perspectiva de género.


 

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