#Reseña: Las cosas que perdimos en el fuego

Mariana tiene una forma de narrar y de decir que sorprende. Compone los escenarios, relata la oscuridad y la tensión pero a la vez es totalmente accesible en sus palabras. Construye como escritora un sentido para el mundo y no lo plantea desde el idilio ni los finales felices. Eso la constituye. Establece con todes nosotres una lectura dura, en la que vamos a sentir todos los bordes que no quisiéramos ver nunca pero que, indefectiblemente, hemos de tocar o, al menos, imaginar alguna vez.

El libro tiene 12 cuentos. Fue su primera publicación en España y una de las obras que le valió premios y renombre. A través de los cuentos podemos meternos en los suburbios, en lugares del conurbano donde las cosas suceden, aparentemente, a la vista de todes, pero no todes pueden verlas. Esos paisajes, esos lugares hacen al relato y los personajes van entrando en sus mundos oscuros, llenos de suspenso, de espanto pero también de la vida cotidiana: toman decisiones, son descarnados, enfrentan los fantasmas propios o ajenos. El miedo de lo que pueda suceder ahí se nos mete adentro.

En su mayoría, los cuentos están narrados en primera persona y las voces son femeninas. Mujeres anidando el horror de una manera casi natural, que hace que el color que Mariana le da a sus textos sea único. Siempre versátil, ha encontrado a través del tiempo la manera exacta de su decir. Mujeres esperando poner un pie afuera de la infelicidad, niñas arrancándose el pelo y las uñas, maridos insoportables, casas embrujadas, madres crédulas, viajes que lo cambian todo y, a través de eso, la historia de capital y de provincia, la historia de la Argentina que muchos pretenden tapar y excluir.

Lo terrorífico es también la desigualdad social, la comparación de clases y un decir casi burlón y descarnado que viene a susurrarnos al oído todo eso que se ve allá afuera. Por momentos, la narradora parecería perder objetividad y eso loatransforma. Establece implícitamente cómo leer cada cuento. Nunca sabemos qué esperar de esos personajes y de narradores y ahí está ese sacudón que te mete adentro del texto sin dejarte salir a voluntad. 

Algo sobre Mariana

wfvtnyaqunduhbjuunch6ncf3qMariana nació en 1973 en Buenos Aires y pasó su infancia en Lanús. Tal vez por eso las descripciones sobre los paisajes, los barrios y las costumbres sean tan precisos. Después su adolescencia, Mariana y su familia se mudaron a La Plata. Decidió estudiar Comunicación en la Universidad Nacional de La Plata (donde se licenció) y especializarse en música rock.

Tiene publicados libros de relatos, distintos cuentos, dos novelas y una biografía de Silvina Ocampo (La hermana menor, Universidad Diego Portales, 2014) en donde reivindica la figura de la también escritora -como su hermana Victoria- que fue relegada o menos reconocida.

Bajar es lo peor es su primera novela. La escribió cuando tenía 19 años. Fue un éxito de ventas y así logró a su corta edad meterse en el mundo editorial y no parar de escribir Lo que se nota en su decir literario es que Mariana es escritora y periodista. Esa claridad, esas imágenes tan gráficas de lo que narra funcionan para el lector. Podemos sentirnos dentro a través de esos relatos.

Mariana se ha constituido a través del tiempo como un exponente del género del terror. Lo que logra es hacernos leer esa crudeza, ese despojo de conclusiones o miradas compasivas, con una aparente frialdad que nos llena de sed por terminar cada relato y devorar las páginas.


 

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