0800 – varones violentos

Hace unos días, fue foco de debate en las redes sociales una campaña del gobierno de Catamarca destinada a hombres que ejercieran violencia hacia sus parejas. La «línea varones» apunta a contener a aquellos que, debido a la cuarentena obligatoria, no pueden asistir a los grupos a los que iban obligados por la Justicia en el marco de probation y quedaron sin acompañamiento terapéutico en sus hogares, muchas veces cerca de las mujeres a las que maltratan, dejándolas en peligro.

A raíz de este anuncio surgieron muchas dudas: ¿por qué destinar recursos del Estado a varones violentos? ¿Pueden cambiar? ¿Sirve de algo que exista un área especializada? ¿No debería priorizarse la difusión de la línea para víctimas? ¿Un tipo violento llamaría a una línea para pedir asesoramiento? ¿Puede ser contraproducente? 

Martín Cirio cuestionó la campaña y estallaron las redes.
 

Al respecto, Luciano Fabbri, politólogo e integrante del Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (CIFEG), planteó en su Twitter: «Pensar que se puede erradicar la violencia machista sin políticas públicas destinadas a trabajar con sus perpetradores, es más problemático que un flyer desacertado. Es un retroceso respecto a la comprensión del carácter relacional de la violencia».

Aclara que las políticas públicas destinadas a los agresores «son para limitar las posibilidades de reincidencia, para trabajar en el sentido de registrar, responsabilizarse, reparar y cambiar». Aunque no tengamos mucha confianza en que eso suceda, habilitar la posibilidad es el primer paso.

Sin embargo, entrevistar a quien ejerce abuso de poder requiere de una especial atención ya que «los varones se van a presentar como varones víctimas ni siquiera como varones denunciantes», apunta Marcelo Romano, quien coordina grupos de hombres que ejercen violencia de género en la Organización Civil Decidir.

Romano recalca la importancia de la formación de aquellas personas que estén del otro lado del teléfono, para evitar contraproducencias y que estos varones aleguen haber «cambiado» por comunicarse con una línea telefónica. Es por eso que aclara:

«Los dispositivos grupales son esenciales porque es en el interjuego de subjetividades donde se puede trabajar la subjetividad de este varón. Porque los proceso individuales no son eficaces, no cambian la subjetividad del varón, no entran en juego con otras subjetividades masculinas para revisar cómo piensan, cómo actúan, cómo sienten y cómo, además, manejan su corporalidad en ese proceso». 

Empero, cancelar a todos los tipos no es una opción muy viable. Pensar en una sociedad libre de violencia machista es necesariamente pensar en otro tipo de masculinidades, capaces de escuchar, aprender, registrar, interpelarse y transformarse.

Patricia Ramirez, directora de Géneros y Equidad de la Secretaría de  Mujeres, Géneros, Diversidad y Derechos Humanos del Municipio de Morón, en el conurbano bonaerense, habló con Escritura Feminista para transmitir la experiencia de la campaña «Varones responsables» en ese territorio.

«Después de todas las campañas que hicimos para sensibilizar a las mujeres, para pasarles la información del Centro Vivir y los lugares de atención como el 144, nos pusimos a pensar que, como Estado, les teníamos que hablar a los varones», cuenta Ramírez y resalta que bajo ninguna circunstancia esto es en detrimento de la atención a mujeres, que sigue siendo la prioridad. 

La línea para #VaronesResponsables ya está habilitada y apunta a esos hombres capaces de, al menos, reconocer que tienen malos modos o pueden ser agresivos. «Le hablamos a ese tipo que es un laburante común que se ve desdibujado en su rol de mantener su casa, entonces grita mas de lo habitual, maltrata mas de lo habitual. Quisimos llamar a este hombre y ofrecerle la posibilidad de hablar con él».

«Porque a los hombres no se les enseña a tomar registro de sus sentimientos, entonces también puede pasar que el tipo esté molesto, enojado, preocupado, angustiado y no lo pueda registrar, se les reprime tanto sus sentimientos demostrado en esta típica frase de “los hombres no lloran” que aprenden a no conectar», explica la directora de Géneros y Equidad de la Secretaría de  Mujeres, Géneros, Diversidad y Derechos Humanos del Municipio de Morón.

Las expectativas son optimistas: «Internamente lo hemos conversado bastante y pensamos que puede dar resultado, que hay hombres que se pueden cuestionar algo». El objetivo siempre es el mismo: cambiar la sociedad aunque «hay hombres que ya están grandes, que ya no quieren cambiar, que están muy bien sentados en su lugar de poder. Entonces se apunta a la “reducción de daños”, que en realidad es reducción de violencia y en última instancia es proteger la vida de la mujer», finaliza Ramírez.

Empezar a pensar políticas públicas destinadas a quienes ejercen abuso de poder es comenzar a trabajar la problemática del machismo desde todas sus perspectivas. Es hora de que los varones violentos empiecen a ser detectados y cuestionados en su rol, y avisarles que el machismo no va más.


 

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