El COVID-19 no afecta a todes por igual

El 20 de abril confirmaron el primer caso de coronavirus en la Villa 31. Pasaron dos semanas: una vecina murió el sábado y ya hay 106 casos nuevos. Una vez más, son las personas de los sectores más vulnerados las que más sufren las crisis.

El Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio obliga a los argentinos y las argentinas a quedarnos en nuestras casas para cuidarnos y cuidar a les demás. Pero, ¿qué pasa cuando unes viven en lujosos barrios privados, en casas que cuentan con todos los servicios, en departamentos de varios metros cuadrados y otres viven hacinades? Las realidades son complejas y es por esto que el gobierno porteño determinó en un principio un «aislamiento comunitario» en las villas. Pero el coronavirus ya está ahí y no hay nuevas respuestas.

Los casos de coronavirus en la Villa 31 y Villa 31 Bis escalaron de 1 a 107 en menos de dos semanas y ya murió la primera persona. Este domingo, Nacho Levy, referente de la Garganta Poderosa, publicó las estadísticas oficiales: hay 31 casos en la Villa 31 y 76 en la 31 Bis; otros 62 en la 1-11-14; 2 en Ciudad Oculta; 2 en la Villa 20; 1 en Rodrigo Bueno; 1 en Barrio Mitre; 1 Barrio Ramón Carrillo; 1 en la 21-24; 1 en Fátima, 1 en Piletones y 3 en «barrios populares sin precisar».

Además, la Villa 31 está sin agua desde hace 9 días y no hay soluciones para las 1500 personas que conforman el grupo de riesgo y que, al vivir hacinadas, no pueden cumplir el aislamiento necesario para sus cuidados.

Como el gobierno porteño no acondicionó ningún espacio para recibir a los grupos de riesgo y sólo se cuenta con 300 camas que prepararon los Curas Villeros, el Hotel cooperativo Bauen ofreció 100 camas más para los barrios populares pero los funcionarios de Larreta no las aceptaron. En el año 2016, Macri vetó la ley de expropiación del Bauen para que sea administrado por la cooperativa de trabajadores que obstruye negocios inmobiliarios de la Ciudad.

Y vos, ¿con qué canción te lavás las manos?

No sirven de nada las campañas de prevención ni los videos institucionales acerca de qué medidas tomar para cuidarse cuando hay un barrio de 50 mil personas sin agua hace más de una semana. Las recomendaciones de higiene que hacen les científiques y repiten les periodistas por televisión son una ficción lejana para elles.

El abastecimiento de agua que provee AySA llega a los límites de los barrios informales y las conexiones hacia el interior las realizan les vecines. El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el titular de AySA –empresa prestataria– y es el responsable de garantizar el acceso al agua, que es un derecho constitucional.

Sin embargo, la gestión de Horacio Rodríguez Larreta rechazó un amparo colectivo presentado por referentas barriales con el respaldo de organizaciones sociales, sindicales y académicas para poner en marcha un plan de contingencia para abastecer de agua potable a les vecines de los barrios populares.

Los primeros casos de coronavirus en las villas fueron mujeres

Unos de los primeros escritos de Nacho Levy en los que denuncia los casos de COVID-19 en la Villa 31 relata: «Hoy no podemos publicar los nombres de las mujeres comprometidas, ni para poner en valor sus vidas, porque no quieren tener la culpa de la culpa que les adjudicarían los demás, ni verse discriminadas todavía más».

No es casual que los primeros casos en la Villa 31 y el primer caso en el Barrio Los Pumitas fueran mujeres. Son quienes llevan adelante los hogares y las tareas de cuidado pero también quienes organizan los comedores, quienes salen a buscar alimentos y quienes se exponen en las filas del cajero.

En los barrios populares, la violencia de género también se agrava durante el aislamiento. El hacinamiento y las complicaciones económicas provocan que la crisis habitacional sea un agravante de la violencia. Desde las distintas Casas de la Mujer y las Disidencias de la organización La Poderosa, el feminismo villero acompaña a 383 víctimas en medio de la pandemia.

Solo el 35% de las mujeres pudo realizar la denuncia durante la cuarentena y únicamente al 53% le otorgaron las medidas de protección que fueron requeridas. El 56% tiene personas a su cargo y solo el 31% cuenta con un ingreso económico regular. «Una de cada 4 mujeres en nuestros barrios necesita una solución habitacional urgente para poder romper el círculo de violencia», publicó Levy en Página 12.

¿Por qué las villas son parte de una crisis ambiental?

De acuerdo a Enrique Viale, abogado ambiental, en las ciudades es la especulación inmobiliaria la que expulsa y aglutina población, concentra riquezas, produce desplazamientos de personas, se apropia de lo público, provoca daños ambientales y desafía a la naturaleza. A este fenómeno de las ciudades se lo denomina «extractivismo urbano».

El extractivismo urbano busca liberar a las ciudades de les pobres y, en el marco de una emergencia habitacional, afecta fundamentalmente a los sectores más vulnerables. El Estado garantiza el marco jurídico para la especulación inmobiliaria y contribuye a hacer a las ciudades cada vez más excluyentes: incapaces de incorporar a las nuevas generaciones y a les migrantes.

Además del miedo a la pandemia, ante a la precariedad habitacional de los barrios se suma el temor a las ocupaciones de las casas. De acuerdo a Levy, muchas personas temen perder sus casas –viviendas que no están reguladas– al ser aisladas en caso de tener coronavirus.

Puede pensarse entonces el rechazo del gobierno porteño a la ayuda ofrecida por parte del Hotel Bauen a los barrios populares en relación directa al modelo extractivista de la CABA. La cooperativa de trabajadores que administra el Bauen es una traba para el desarrollo de negocios inmobiliarios de la Ciudad.

Según un informe de la Secretaría de Planeamiento del año 2012 mencionado en Extractivismo Urbano: debate para una construcción de las ciudades, entre 2002 y 2012 en la Ciudad de Buenos Aires se construyeron 20 millones de metros cuadrados de inmuebles y creció un 50% la población de las villas. Mientras en CABA unes viven hacinades y comparten un baño entre 13 personas, hay más de 150 mil viviendas ociosas o desocupadas.


Imágen: La Garganta Poderosa

 

 

 

 

 

2 comentarios

  1. […] Vamos a repetir su nombre hasta que quede grabado en la retina de todas y todos. Vamos a repetir su nombre porque el nudo que tenemos en la garganta ante la injusta partida de Ramona, cuya muerte se podía prevenir, no nos permite escribir de otra manera. Que cada argentino y cada argentina sepa quién era Ramona y qué fue lo que pasó. Que cada argentino y cada argentina conozca los reclamos y las luchas de Ramona. Que cada argentino y cada argentina sepa que las crisis y el coronavirus no afectan a todes por igual. […]

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