El trabajo no es para todes

Esta investigación se realizó en el año 2018.
Lamentablemente, la problemática sigue vigente para el colectivo trans.


«Que me den la oportunidad para demostrar que soy una persona con todas las capacidades que tiene todo el mundo. Oportunidad. Básicamente, oportunidad». Con este mensaje, Iván Puhlmann, un activista trans de 38 años, cerraba la entrevista en la Casa Trans.

Para el resto de las personas, una oportunidad de trabajo es mucho más posible, pero para el colectivo trans es difícil y complejo aun siquiera presentarse, pues la mayoría de las personas que lo componen no tiene ya sea los estudios básicos finalizados o, en su defecto, la capacitación y la experiencia para poder insertarse al mundo laboral.

Aunque haya una ley para el cupo laboral, es una ley invisible. Las personas entrevistadas en la Casa Trans coincidieron en que los trabajos que se les brindan desde el Estado son trabajos temporales, con menos de un año de duración. «La mayoría son contratados durante seis u ocho meses y después los despiden porque van con el cupo laboral trans para la foto. Después, cuando ya se terminó la propaganda, son despedidos», sentenció Iván.

«En algunas ciudades, de 300 mujeres trans, entraron 5 al circuito laboral. La verdad, no hay una estadística. Cinco mujeres trans no es un número para un cupo laboral. La ley de identidad de género en la Argentina solucionó un 30% de nuestra problemática. El otro 70% que es la inclusión laboral, educativa, de vivienda. Eso todavía falta».

Marcela Romero, activista trans de 54 años.
Imagen Archivo

Marcela, fuerte activista en Casa Trans en cuyo centro se realizan diversas actividades de apoyo, dio su punto de vista con respecto a lo que sucede en el colectivo sobre el tema. Indicó que la problemática de no poder ingresar al mundo laboral es consecuencia directa, además de la discriminación diaria desde la niñez hasta la vida adulta, de no poder terminar los estudios básicos. Muchas mujeres trans no tienen la oportunidad: «Una persona trans no tiene la misma vida que cualquier otra persona. Hay una barrera muy grande que no nos deja avanzar a todos los derechos: económicos, sociales, culturales, políticos. Eso no existe para la persona trans», comenta Marcela.

Asimismo, tampoco cuentan con prácticas laborales para poder ingresar, por los prejuicios que la sociedad tiene hacia estas personas: siempre han sido asociadas a la prostitución, la peluquería y no mucho más. Esto se puede corroborar a simple vista viendo en televisión cómo la mayoría de las veces que se toca el tema trans, es atado a prostitución y drogas.

«Nosotras, desde la niñez, vivimos como mujeres adultas. Las personas trans no tenemos niñez. Pasamos de ser niños a ser mujeres mayores. Hay una etapa de la vida que no podés decidir, no podés avanzar, no podés continuar el estudio. No es como cualquier persona, que estudia, trabaja e ingresa al circuito laboral».

Marcela Romero.

El colectivo trans está fuertemente estigmatizado por la sociedad. Al privarles su infancia, deben pasar a ser automáticamente una persona adulta, rebuscarse la vida sin apoyo de nadie. «Es tremendamente difícil poder ingresar a un trabajo, ni hablar del tema de la salud», cuenta Iván, quien al no tener un trabajo en blanco ni una cobertura privada, no puede tener acceso a la salud.

«Si me enfermo, tengo que ir a un hospital público. Si me quiero operar, a un hospital público. Y todos te dicen que no. Porque no hay profesionales, no hay cirujanos plásticos. Nos atienden mastólogos que de verdad no tienen idea de cómo masculinizar un pecho. Tratamientos hormonales. La ley dice que si no tenés una cobertura privada, te la da el Estado. Para que eso pase, es muchísimo trabajo y muchísimas vueltas. No tenemos acceso a la ley que nos ampara».

Iván Puhlmann.
Imagen Archivo

Historias fuertes, detrás de personas aun más fuertes. Personas con coraje y luchadoras a contracorriente, quienes siguen luchando por los derechos de todos, todas y todes.

Casa Trans está localizada en Av. Jujuy 1343 (CABA). Allí, se les facilitan a las personas del colectivo trans programas de inclusión social, programas de trabajo, capacitación; planes para completar la primaria y la secundaria, clases de computación y talleres de literatura; cuidadoras de la tercera edad y mucho más. Todo lo que pueda incentivar a la persona a que pueda tener y armar un buen CV para presentar. Además, se brinda apoyo a jóvenes a través de programas de niñez y adolescencia trans.

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