911: violación en manada

Una agente de la policía bonaerense denunció que fue abusada por cuatro compañeros en un polideportivo de Los Polvorines. Participaba de un operativo de refuerzo por la pandemia de coronavirus.

Bajo el contexto de pandemia, el municipio de Malvinas Argentinas recibió asistencia de 90 policías recién egresades de la Escuela Vucetich. La agente de 21 años de edad, al igual que el resto de sus colegas, decidió pasar la noche del sábado en el polideportivo, en lugar de viajar hasta su casa para volver la mañana siguiente. Lo que parecía una buena decisión se transformó en otro ataque sobre la integridad y los cuerpos de las mujeres.

Según consta en la denuncia, durante la madrugada del domingo tuvo relaciones sexuales consentidas con un compañero en el baño. Cuando él salió, otros cuatro agentes ingresaron a donde ella se duchaba. El oficial no hizo nada para detenerlos y los cuatro policías la violaron en grupo. Poco importa lo que la oficial hacía antes de que los abusadores entraran, ella no les dio su consentimiento y con eso basta.

La joven pidió ayuda y fue auxiliada por otros colegas que estaban en el lugar, quienes la llevaron hasta la Comisaría de la Mujer y la Familia de Malvinas Argentinas. La denuncia y la pericia médico-psicológica estuvieron a cargo de la UFI Nº 14 especializada en delitos sexuales del Departamento Judicial de San Martín.

Desde la Fiscalía, coordinada por Jorge Castagna, se confirmó que los atacantes están detenidos. Los cinco acusados tienen entre 19 y 26 años de edad: cuatro de ellos enfrentarán cargos de abuso sexual con acceso carnal; el restante, que no hizo nada para impedirlo, una causa por omisión de auxilio. La Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la provincia dispuso la separación del cargo para los cinco policías.

Omisión de auxilio o pacto de silencio

No es la primera vez que quienes, se supone, deberían cuidarnos se comportan de manera machista y abusiva. En menos de 48 horas, 13 efectivos de la policía bonaerense fueron detenidos acusados de abuso sexual: están quienes atacan a sus compañeras y quienes someten a las detenidas.

El otro caso ocurrió en la Jefatura Distrital de La Tablada, donde la justicia detuvo a ocho policías, seis hombres y dos mujeres, por abusar sexualmente y torturar a presas alojadas en esa seccional. Fueron 28 las víctimas detenidas que presentaron denuncias por abuso sexual, abuso de autoridad, lesiones y torturas.

Otra violación en grupo se registró en marzo de este año, cuando una oficial de la policía bonaerense que trabajaba en el Operativo Sol denunció ante el fiscal Juan Pablo Calderón haber sido violada por tres compañeros en la localidad de Valeria del Mar.

El método se repite: la joven contó que había tenido relaciones sexuales con un compañero y a mitad de la noche otros dos llegaron al lugar para abusar de ella. Bajo la justificación de «falta de pruebas», el Ministerio Público de Pinamar dejó a los acusados en libertad.

Actuar en manada

A estos grupos denominados «manadas» los une la cultura machista en la que vivimos, la necesidad de reforzar su masculinidad, la homofobia y un enemigo en común: las mujeres. Susan Brownmiller, periodista y activista feminista estadounidense, explica que «la violación tiene muy poco de sexual y mucho más de agresión». El objetivo es el terror y la dominación de la mujer.

Según el estudio realizado por los psiquiatras del Grupo Doctor Oliveros «Violadores en manada: dinámicas grupales y características clínicas», la mayor parte de los miembros de un grupo de abusadores jamás violarían en solitario.

«La violación de grupos es más frecuente en adolescentes y jóvenes adultos, a diferencia de los violadores solitarios que tienen edades superiores. Se encuentran en etapas de la vida en las que el sentido de pertenencia, la importancia de la reputación y el sometimiento al líder adquieren una relevancia extraordinaria. De ahí que estos grupos, bajo las ordenes de un líder, sean los mismos que prenden fuego un mendigo o apalean un inmigrante».

¿Qué ocurre cuándo quienes deberían cuidarnos nos ponen en peligro? ¿Cuándo el agresor y el defensor son la misma persona? ¿Qué sucede con el machismo dentro de instituciones como las fuerzas de seguridad? Es necesario revisar la importancia de instruir en perspectiva de género y derechos humanos a quienes tienen tanto poder entre sus manos.


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