Día Mundial del Medio Ambiente

El Día Mundial del Medio Ambiente se conmemora el 5 de junio por iniciativa de la ONU desde 1974 para poder reflexionar y sensibilizar a la población sobre las cuestiones ambientales, el cuidado de la naturaleza y la preservación de la biodiversidad. Justamente, este año el tema es la biodiversidad como motivo de preocupación tanto urgente como existencial debido a eventos recientes, como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y la pandemia de COVID-19.

En esta oportunidad queremos, en principio, retomar los puntos más importantes del cambio climático que estamos viviendo para poder brindarles información y así entender qué acciones debemos tomar y qué medidas reclamar como políticas públicas que protejan a nuestro territorio de los efectos del cambio climático. Por eso también se esbozarán algunas cuestiones ambientales relacionadas en nuestro país y por último les dejaremos recomendaciones para poder tener una conexión más amigable y sustentable con el medio ambiente.

El cambio climático es causado por los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por acciones humanas. Estos perduran en la atmósfera por muchos años (de 15 a más de 100). No se emiten homogéneamente sobre el planeta pero después de uno o dos años se esparcen y se mezclan totalmente en la atmósfera y así sus concentraciones se hacen geográficamente casi homogéneas.

Las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes de actividades humanas han sido la principal causa del rápido calentamiento del planeta durante los últimos 150 años. El cambio climático no solo afecta a la temperatura global sino, que, como consecuencia de ello, impacta también en las otras variables climáticas: las lluvias, los vientos y el nivel del mar.

¿Cuáles son los principales GEI?

El vapor de agua H2O, el dióxido de carbono CO2, el metano CH4 y el óxido nitroso N2O.

Las emisiones de dióxido de carbono, originadas en la combustión de fósiles, crecieron exponencialmente desde el comienzo del período industrial. A estas se le suman las causadas por la deforestación, por eso este gas es el más peligroso en cuanto su acumulación y la cantidad de años que dura en el planeta.

¿Cuánto duran las alteraciones de cada GEI?

Metano: entre 15 y 20 años.

Dióxido de carbono: entre 100 y 150 años

Óxido nitroso: 100 años.

Otros gases artificiales: entre 40 a varios miles de años (por suerte, estos son de muy baja emisión, pero existen).

¿Cuáles son las principales actividades emisoras de GEI?

Dióxido de carbono: quema de combustible fósil, petróleo, gas y carbón. La deforestación.

Metano y óxido nitroso: se originan principalmente en el sector agrícola ganadero. Las mayores emisiones de metano se originan en la fermentación entérica de los rumiantes, es decir, a través del estiércol y los desechos de los animales que se crían como ganado de manera extensiva para la industria. En la agricultura se emite óxido nitroso en los procesos de fertilización.

Metano: se emiten en la descomposición de basura domiciliaria o industrial.


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¿Qué hay que tener en cuenta de todo esto?

El efecto acumulativo. Aun cuando hoy las emisiones de estos gases se redujeran a 0, la atmósfera continuaría con concentraciones superiores a las del periodo preindustrial: son necesarios siglos para que vuelvan a los valores previos.

Es decir, en este momento, nosotres estamos viviendo las consecuencias del cambio climático relacionadas a las emisiones pasadas y aun así continuamos emitiendo gases, que, según les especialistas, van a impactar gravemente en el clima de la segunda mitad del siglo si es que no se actúa antes.

De esto se desprenden las responsabilidades de los países emisores de GEI que, en el caso de los desarrollados, son muchas más emisiones por habitante que en los que están en vías de desarrollo. No solo tienen una gran responsabilidad por las emisiones presentes sino por las pasadas y, por eso, son los mayores responsables de los cambios climáticos ya observados y que estamos observando, así como de sus impactos.

Al mismo tiempo estos impactos se sienten más en los países en vías de desarrollo, ya que poseen una debilidad institucional y una falta de recursos humanos y materiales que los hacen más vulnerables a las consecuencias del cambio climático.

¿Qué pasa en Argentina?

La expansión de la frontera agropecuaria con siembra directa, nuevos agroquímicos y especies transgénicas elevaron los rendimientos de la producción en nuestro país. Pero esto significó que esta frontera atravesara la selva misionera, las zonas de yungas de las sierras de Orán y Tucumán, el pastizal y monte pampeanos semiáridos y la región chaqueña. Si bien esta expansión trajo grandes beneficios económicos a corto plazo, las consecuencias ambientales son críticas por el avance sobre los ecosistemas naturales a los cuales están deteriorando. La deforestación del bosque nativo es el aspecto de la expansión agropecuaria con mayores impactos ambientales y es la región chaqueña el lugar donde este proceso es más intenso.

Por otra parte, en épocas de aislamiento social a causa del COVID-19, en nuestro país aumentó la generación de energía renovable debido a que en este momento es más barata que las que están generadas a base de combustibles fósiles. Hay que tener en cuenta que vivimos en un país donde prima la producción de energías no renovables, que cuentan con subsidios y el apoyo por parte de los gobiernos, aún cuando la opciones como la energía eólica y solar signifiquen una oportunidad más justa a nivel humano y climático.

Lo que nos lleva a preguntar: ¿habrá un cambio respecto al uso y la producción de energía en Argentina una vez que pase el aislamiento obligatorio?

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¿Qué podemos hacer?

Seguir informándonos.

• Reclamar políticas públicas y acción por parte de los gobiernos para que preserven los ecosistemas autóctonos y tomen medidas que reduzcan el impacto ambiental.

• Reducir el consumo de animales como alimentos. Elegir apoyar emprendedores locales que producen de manera agroecológica como la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) como una opción tanto saludable con las personas como con el ambiente.

• Animarse a crear la propia huerta incluso si vivís en un departamento, hay maneras, siempre se puede investigar sobre la agricultura urbana y la horticultura vertical o la hidroponía.

• Plantar árboles (parece algo cliché pero es realmente muy importante en estos momentos críticos que estamos viviendo).

• Reflexionar sobre nuestra movilidad. Es importante pensar varias veces antes de hacer un viaje innecesario, principalmente en avión. También es sano aprovechar algunas cuadras para caminarlas, correrlas, andar en bici, en skate, en longboard o la manera más entretenida que encuentres, no sólo como un juego, sino como un habito de movilidad que llega para quedarse en tu vida.

• Reducir el consumo de plásticos y reemplazar determinados productos por otros que sean reutilizables y sustentables: el uso de los productos de higiene menstrual reutilizables (copas menstruales, toallitas y protectores de tela, entre otros) además mejora la salud de la persona ya que evita infecciones provocadas por lo químicos que tienen los productos descartables.

• Reducir la cantidad de basura que se destinan a los basurales: compostar es una buena estrategia para esto y hay muchas maneras de hacerlo tanto si vivís en un departamento como en una casa, cada una se puede ajustar a tu ambiente y necesidades. La clave es reducir lo que podamos.

• Charlar sobre este tema con nuestres seres querides y con las personas que nos rodean, cambiar nuestros hábitos alimentarios y cotidianos: el mundo no es descartable.

Recomendaciones:

Literarias:
  • «Más luz por favor» de Connie Isla.
  • «Cambiemos el mundo» de Greta Thunberg.
  • «Malcomidos» y «Mala Leche» de Soledad Barruti.
  • «La Argentina y el cambio climático» de Inés Camiloni y Vicente Barros.
Audiovisuales en Netflix:
  • Nuestro planeta
  • A plastic ocean
  • Cowapiracy: el secreto de la sostenibilidad
  • Rotten

Fuentes:

  • Barros, Vicente y Camilloni, Inés (2016) «La Argentina y el cambio climático: de la física a la política». En Eudeba: Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  • RedAccion.com.ar
  • ONU

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