Paren de incendiar las Islas

El 12 de junio pasado, Fridays For Future Rosario publicaba en Instagram la frase «Paren de incendiar las Islas», a raíz de los incendios en las islas ubicadas sobre el río Paraná, en la localidad entrerriana de Victoria. Si bien estas quemas son habitualmente provocadas para acondicionar el terreno y la pastura para la cría y el engorde del ganado, causan irreparables daños en el ecosistema del humedal. Además, la situación se agravó por la falta de lluvias y la bajante del río que ocurrieron este año. 

No sólo miles de animales se vieron afectados por los más de 3000 focos de incendio no autorizados, sino también los habitantes de la ciudad de Rosario, quienes sufrieron bajo la nube de humo y cenizas que ahogó la ciudad durante días. Ellos utilizaron las redes sociales para mostrar la realidad brutal de los incendios provocados, tomando fotos y videos que reflejaban la increíble extensión de lo que muchos calificaron como un ecocidio.

Sumado a esto, un estudio realizado por el laboratorio de Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR encontró que la calidad del aire en Rosario se vio severamente afectada por estos incendios. El informe afirma que la presencia de partículas contaminantes (polvo por combustión de rastrojos) llegó a superar hasta cinco veces las permitidas durante las jornadas con mayor cantidad de focos. También se corroboró que, por efecto del viento, las partículas contaminantes se distribuyeron a una distancia de hasta 60 kilómetros a la redonda.

«En Argentina existen aproximadamente 600.000 km2 de humedales, lo que representa el 21,5% del territorio nacional. Los humedales son ecosistemas naturales que proveen un conjunto de bienes y servicios que garantizan la calidad de vida tanto de los pobladores locales como de los habitantes de áreas vecinas. La provisión a la sociedad de esos bienes y servicios ecosistémicos depende del mantenimiento de la integridad ecológica de los humedales».

Wetlands International

Entendemos, entonces, que no es sólo una práctica peligrosa para el ambiente y la salud, sino que es una irresponsabilidad no cuidar al máximo un ecosistema de tanta importancia para el país. La Secretaría de Ambiente del gobierno entrerriano, que es quien tiene la facultad de otorgar permisos para la explotación de esos terrenos, asegura no haber emitido ninguno últimamente, por lo que estas quemas son ilegales. Además, desde el gobierno de Entre Ríos dijeron no tener recursos para fiscalizar el uso y evitar las quemas. Es claro que se necesitan políticas más específicas y rígidas.

Por su parte, Nación declaró la emergencia ambiental y amenazó con severas sanciones contra «los inescrupulosos que queman pastizales», según afirmó Juan Cabandié, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Además, anticipó que realizará una denuncia penal y que buscará que los responsables de las quemas ilegales se hagan cargo de los costos millonarios de los operativos para sofocar incendios, que podrían superar los $20 millones. Sin embargo, a pesar de las múltiples denuncias y acciones judiciales iniciadas en la provincia, aún no hay imputados

Ley de Humedales

Entre el 15 de mayo y el 14 de junio pasados, se quemaron un total aproximado de 250 kilómetros cuadrados en la zona que va desde San Lorenzo al norte hasta Villa Constitución al sur. Unas 25 mil hectáreas, una superficie equivalente a «una Rosario y media», escribió en Twitter el naturalista y viverista César Massi, tras analizar datos abiertos y de público acceso de la información sobre incendios para el sistema de gestión de recursos Firms, de la NASA.

Aquí es donde organizaciones como Fridays For Future y El Paraná No Se Toca remarcan la necesidad de una ley de humedales. Ya en 2012 se inició un proyecto para lograr establecerla, que en 2013 logró la media sanción por unanimidad en el Senado. Sin embargo, en la Cámara de Diputados no fue aprobada y en 2015 el proyecto de ley de presupuestos mínimos para la protección y uso racional y sostenible de los humedales de la Argentina perdió estado parlamentario. 

La integridad de los humedales se ve cada vez más afectada por la actividad desregulada del hombre, las megaurbanizaciones, el avance de frontera agrícola, la industrialización de procesos de pesca y la deforestación. Se requiere una respuesta urgente que regule y proteja estos ecosistemas que brindan servicios ambientales fundamentales como la regulación de inundaciones, la depuración de agua, la provisión de alimentos, maderas y fibras y el reservorio de carbono, entre otros. Según Roy López Molina, abogado, escribano, vicepresidente primero del Concejo Municipal de Rosario y ferviente defensor de la necesidad de la sanción de esta ley: «Esa vía puede estar en la postergada ley de humedales, una herramienta indispensable que puede otorgar un ordenamiento territorial».

«De esa manera, cada provincia podrá decidir qué porción conservar y cuál destinarla a actividades productivas. Debe ser en una escala compatible con el mantenimiento del ecosistema. Las actividades quedarán así perfectamente normadas y habrá áreas en las que quedará erradicado el uso del fuego. Pero, además, para no correr detrás del fuego necesitamos una ley de humedales».

Roy López Molina.

Fuentes:

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