INDEC: encuesta nacional sobre el uso del tiempo y las tareas de cuidado

Artículo escrito en colaboración por Noelia Mendilarzu y Florencia Bareiro Gardenal


El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) presentó un documento que detalla la planificación y el marco conceptual de una encuesta nacional sobre el uso del tiempo y trabajo no remunerado.

El organismo está trabajando en la reformulación del Sistema de Estadísticas Sociales, impulsado por dos motivaciones centrales: en primer lugar, las nuevas demandas de información que exigen atender las múltiples complejidades de manera integral y, en segundo lugar, el compromiso de nuestro país con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Los resultados de esta encuesta permitirán conocer la cantidad de horas que una persona dedica al trabajo (remunerado y no remunerado), el ocio o la educación, lo que permitirá a su vez comprender las diferencias del uso del tiempo en función del género y el nivel socioeconómico.

La organización social del cuidado

El Estado, el mercado, los hogares y la comunidad integran el llamado «diamante del cuidado» que representa la manera en que estas instituciones sociales se articulan y se interrelacionan para brindar el cuidado.

«La organización social del cuidado refiere a la configuración dinámica de los servicios de cuidado suministrados por diferentes instituciones y a la forma en que los hogares y sus miembros se benefician de ellos».

– Faur, 2011: p. 969 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

Según este informe, hay dos puntos principales por los que es importante medir el uso del tiempo y el trabajo no remunerado en relación con las tareas de los cuidados:

Por un lado, la organización social del cuidado en Argentina depende principalmente del trabajo no remunerado que se realiza al interior de los hogares y que recae, en mayor medida, sobre las mujeres. Por otro, el hecho de que gran parte del trabajo de cuidado tenga lugar fuera de la esfera mercantil lo torna invisible para las mediciones estándar de la economía y refuerza su escasa valoración social.

Así como existe una cuestión de género ligada a los cuidados, también están atravesados por el aspecto socioeconómico, donde los sectores con mayores índices de pobreza son los encargados de esta tarea. Al mismo tiempo, esto perpetúa la imposibilidad de tener una movilidad económica y se transforma en círculo vicioso:

«La sobrecarga en las tareas de cuidado entraña una desventaja específica para las mujeres que ven limitada su autonomía económica y condicionada la posibilidad de desarrollar trayectorias laborales exitosas. Esta situación se agrava en los casos de aquellas mujeres con menores recursos para conseguir un empleo, que cuentan con una mayor demanda de cuidado con limitadas posibilidades de derivarlo.

De este modo se genera una pérdida económica sistémica, dado que la fuerza de trabajo de las mujeres se encuentra subutilizada porque la imposibilidad de que las mujeres accedan a ingresos monetarios dificulta la superación de situaciones de pobreza y vulnerabilidad social y porque los frágiles arreglos de cuidado profundizan problemas sociales que a la larga deben ser asumidos por el Estado».

– Rodríguez Enríquez, 2013 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

Es por esto que la encuesta actuará como mecanismo para cuantificar y visibilizar dicha situación.

¿Qué sabemos hasta ahora?

Para llevar a cabo la planificación de la encuesta, se tuvieron en cuenta antecedentes preexistentes en nuestro país. Además, durante el año pasado se realizó un taller de discusión con este fin dividido en cuatro paneles. Resumiremos a continuación los más importantes en cuestiones de género: Encuesta Nacional de Uso del Tiempo y Trabajo No Remunerado y La importancia de producir estadísticas oficiales con enfoque de género, paneles dos y cuatro respectivamente.

El primer panel aquí mencionado fue crucial porque se identificó la importancia de tener un enfoque de género en las estadísticas. En este tema en particular, la figura de la «mujer malabarista» es la mejor manera de entender cuál es el uso del tiempo de las mujeres, que difiere en muchos aspectos del de los varones:

«Las mujeres (promedio de CABA) alternan constantemente su trabajo para el mercado con las tareas domésticas y de cuidado, mientras que los varones tienen ritmos mucho más estables y limitan sus tareas de cuidado a momentos puntuales durante la mañana y al finalizar la jornada».

– Esquivel, Faur y Jelin, 2012 en Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.

En el otro panel se destacó que las encuestas de los usos del tiempo permiten entender, además de la distribución desigual del cuidado, otros fenómenos tales como la violencia contra las mujeres y los femicidios, ya que las tareas de cuidado son uno de los motivos por los que muchas mujeres quedan entrampadas en estas situaciones.

«La falta de acceso a ingresos económicos propios imposibilita salir de situaciones de violencia». 

– Hacia la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado.


Resultados preliminares

Se realizó una prueba del cuestionario para analizar los aspectos inherentes al desarrollo del relevamiento. Esta prueba se desarrolló entre noviembre y diciembre de 2019 en localidades de Salta, en barrios de seis comunas diferentes de CABA y en tres municipios del conurbano bonaerense: Lomas de Zamora (sur), Morón (oeste) y Vicente López (norte). La muestra fue de 1.050 viviendas.

La encuesta tiene dos bloques: uno común referido a las características socioeconómicas del hogar en términos más censales y otro bloque individual que registra las actividades hora por hora del día completo anterior a la visita del encuestador, fraccionadas en segmentos de 10 minutos cada una y con hasta tres actividades simultaneas. Se utilizaron materiales de apoyo como tarjetas y trípticos de sensibilización para entregar a los hogares.

«En una primera etapa se elaboraron dos indicadores: la tasa de participación, que expresa la cantidad de personas que realizan una actividad con relación al total de personas entrevistadas; y la intensidad de la participación, que define la cantidad de tiempo que, en promedio, dedican las personas a una actividad a lo largo de un día. Ambos indicadores se especificaron por grupos de actividades y diferentes variables de corte.

Un análisis preliminar arroja cifras consistentes con otras experiencias tales como los diferenciales en las tasas de participación (en el trabajo remunerado y no remunerado) por sexo y grupos de edad que se profundizan al considerar la intensidad. A modo de ejemplo, los varones presentan una mayor tasa de participación e intensidad en actividades de mercado, mientras que las mujeres tienen mayores niveles en las actividades domésticas y de cuidado. Asimismo, los datos muestran que las brechas disminuyen durante los fines de semana».

Dentro de las metas que se esperan alcanzar con esta encuesta, según el informe, las principales se relacionan con la utilidad como insumo fundamental para el diseño, el monitoreo y la evaluación de las políticas públicas del país en materia de políticas de empleo, de seguridad social, de género y de cuidados.


Fuente: INDEC


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