#Reseña The Assistant

Abuso. Violación. Coerción o explotación sexual. Une pensaría que una película que trata estos temas mencionaría por lo menos una vez alguna de estas palabras o algún otro sinónimo. Y si nunca son dichas, entonces evidentemente tiene que haber alguna escena que muestre una situación de estas características. Pero The Assistant, dirigida por Kitty Green, va en contra de estos supuestos y rompe con el estereotipo de necesitar lo explícito para hablar de una cuestión difícil y dura.

Esta película es lenta y silenciosa. No tiene un guión muy extenso y claramente no es para todo tipo de espectadores. Pero para quienes estén interesades en la temática y no tengan problema en ver más acciones que escuchar diálogos, este filme es un gran ejemplo de lo fantástica que es la sutileza en el cine cuando es utilizada correctamente. 

La historia sigue el día completo de una asistente, llamada Jane (Julia Garner), en una productora cinematográfica en Nueva York. Es cierto que, grosso modo, puede decirse que la película no «muestra» nada demasiado interesante: es algo tan simple como un día en una oficina cualquiera. Pero esto sería quedarse en una lectura superficial de lo que la cinta realmente sugiere. Lo que sí muestra y explora son conversaciones por lo bajo en los escritorios, risas de complicidad, un aro solitario tirado en el piso al lado de un sillón en la oficina del jefe, justificaciones pobres sobre acciones reprochables, viajes incómodos en el ascensor, mails que contienen disculpas constantes; en fin, murmullos de una situación terrible que todes conocen pero nadie denuncia. 

De izquierda a derecha: Jon Orsini, Julia Garner y Noah Robbins.

Es esta magnífica sutileza la gran fortaleza de la película. Es esta cualidad la que hace que la cinta sea totalmente relevante y real. Une ve en la pantalla momento tras momento, un día laboral normal. No se ve ninguna escena explícita, no se ven situaciones de violencia extrema. No es necesario. Lo único que es necesario ver es un día en esa empresa. En un sólo día, no solo se hace palpable la normalización estandarizada de agresiones laborales y abusos en su mayoría de poder (y a veces sexuales), sino que también se expone la complicidad del silencio y la justificación de que todes «saben lo que hacen» y «son capaces de tomar sus propias decisiones».   

Si bien es cierto que la película está basada en un caso real, esto nunca es mencionado. Desde el minuto que empieza hasta el minuto que termina, les espectadores nunca escuchan o ven el nombre de la compañía, ni el del jefe, ni de nada que pueda relacionarse con el caso en el cual se basa. Es cierto que para muches esto puede ser un factor negativo. Sin embargo, el detalle de exponer la temática pero sin nombrar entidades permite extrapolar el caso a cualquier espacio laboral y esto declara que ningún lugar está exento de caer en este comportamiento.  

Julia Garner y Matthew Macfadyen.

La película no ofrece soluciones ni muestra luchas contra este comportamiento. Esa no es su función. Pero lo que sí hace es cortar una tajada de la realidad y ponerla bajo la lupa, para que todes la podamos examinar. 


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