¿Basura cero en Argentina?

El pasado 3 de julio se conmemoró el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico. Aún hoy, les polítiques a nivel mundial no toman la iniciativa de dar por terminado el uso de estos productos, que duran pocos minutos en nuestras manos pero miles de años en el ambiente. Por eso, se ha vuelto una responsabilidad de todos los días, para nosotres, la reducción de su uso.

El plástico es un material sintético que se obtiene a partir de un proceso químico producido con materias primas como el carbón y el petróleo. Es perfecto para las empresas porque es versátil, liviano, resistente, mantiene la calidad de los productos y, ante todo, es barato. 

Hay dos tipos de plásticos: los termoplásticos que son más fáciles de reciclar y moldear. Los más conocidos son PEBD, PEAD, PP, PET, PVC, PS, EPS y PC; y los termoestables, que son difíciles de reciclar, ya que se queman al querer volver a moldearlos. Son resistentes y duran más. Se encuentra en los botones, raquetas de tenis, rellenos dentales, entre otros.

En Argentina se producen 14 millones de toneladas de basura cada año y la Cámara Argentina de la Industria Plástica afirmó que cada argentine consume 41,9 kilos de plástico por año. Tenemos muchas leyes que hablan de este problema pero no sorprende que estas no se cumplan.

La industria recicladora de Argentina trabaja al 50% de su capacidad y solo se recupera el 23% de los residuos reciclables. En la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo se realizó una investigación que demuestra que las empresas que se dedican a este oficio no pueden ser eficientes porque no pueden abastecerse con las maquinarias necesarias.  

Hay 56 empresas recicladoras registradas en nuestro país, pero solo 15 se ocupan de productos PET (uno de los más usados, por ejemplo, en botellas de plástico), que tardan en descomponerse entre 100 y 500 años. La mayoría de estas empresas son cooperativas sociales, centros de acopio informal o chatarrerías que reclaman falta de precio estándar de compra y venta, una inexistencia de facturación y evasión impositiva.

El código de identificación de plásticos fue creado para dividir los residuos dependiendo su forma de reciclaje.

La actividad del reciclado da impulso a un sector productivo, genera puestos de trabajo y también contribuye a reducir el uso de basurales o rellenos sanitarios.  En 2005, se sancionó la ley No. 1854 de gestión de los residuos urbanos «Basura Cero», que impone al Gobierno de la Ciudad crear metas de sustentabilidad y reducción de residuos con el objetivo de proteger el medio ambiente y los seres vivos.

Pero, ¿esta ley se cumple después de 15 años?

En 2015, en la Ciudad de Buenos Aires se creó un centro de reciclaje que puede procesar más de 760 mil toneladas de desechos sólidos para evitar el relleno sanitario. De todas formas, el gobierno continuó enviando la mayor parte de la basura a ese destino. La meta fijada para la reducción de residuos era del 30% para 2010, 50% para 2012 y 75% para 2017. Para 2017, el porcentaje apenas había trepado al 26%, es decir, ni llegó a las metas que se tenían para el 2010. Como no se alcanzaron esos números, se creó un nuevo objetivo. Con la ley No. 5966, para 2021 la reducción debería ser de un 50%, para 2025 de un 65% y para 2030 de un 80%. 

En 2018, la legislatura porteña aprobó una modificación en la ley de Basura Cero para permitir la incineración de residuos. Esta tarea es altamente contaminante y perjudicial para la salud de les habitantes. De igual forma, somos una de las 10 ciudades del mundo que más trabaja para luchar contra los efectos del cambio climático.

Los distintos tipos de plásticos.

Una mínima porción de lo que se utiliza se recupera y recicla. Por ejemplo, con más de la mitad de las botellas de plástico (PET) se fabrican fibras textiles. El resto se procesa para reutilizar como envase de bebidas o alimentos. Otro de los más usados en el mundo es el PVC (policloruro de polivinilo), que está presente en paquetes de alimentos, cortinas para la ducha y marcos de puertas y ventanas.

El reciclado requiere un 70% menos de energía y emite un 59% menos de gases de invernadero, responsables del cambio climático. Para fabricar una tonelada de PET convencional se consumen 3,8 barriles de petróleo.

Nosotres como consumidores actives de los productos plásticos tenemos la responsabilidad de separarlos y mantenerlos en lo posible secos y limpios. Tomemos acción de nuestros compromisos y reclamemos por una educación ambiental. Lo mejor es tratar de consumir la menor cantidad posible de plásticos para tener un ambiente más limpio y seguro para el futuro.


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s