Alimentos que esconden nuevas pandemias

«Si realmente quiere crear pandemias globales, entonces construya granjas industriales».

Dr. Michael Greger.

En el artículo «Granjas industriales de cerdos: ¿solución o problema?», enumeramos las razones por las cuales la instalación de este tipo de establecimientos en nuestro país sería una atrocidad. El siguiente artículo se desprende como una de esas razones, pilar fundamental en la estructura de una sociedad: la alimentación segura y de calidad para toda la población.

Más de 130 días han pasado desde el comunicado oficial del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio. Si bien en las últimas semanas hemos alcanzado algunos grados de «libertad» que durante muchos meses nos han sido restringidos, la vida no volvió a ser lo que era y quizás podrán coincidir conmigo en que nos cambió para siempre.

El mundo dentro del hogar, lejos de familiares y amigues, invita a la introspección de cuánto necesitamos nuestros lazos para poder existir. Los lazos son imprescindibles pero la reflexión debe ser aún más profunda y consciente para encarar la vida que viene desde otra perspectiva. Coincidimos en que nadie quiere volver a vivir una pandemia como esta; entonces, la nueva forma de vida debe ser superadora. Para esto, será necesario replantearnos nuestras formas de consumo en la totalidad, pero principalmente nuestras elecciones alimenticias, el origen de los productos y su producción, manipulación y traslado hasta nuestros hogares.

La pandemia actual por SARS-CoV-2 no es fruto del azar. Tampoco es producto de la mala suerte. La COVID-19 está estrechamente vinculada a la catástrofe socioambiental y productiva que durante años y años estuvimos gestando con nuestras decisiones y con nuestro propio silencio y complicidad. Tal como ocurrió con las pandemias anteriores —ébola, gripe aviar y porcina—, así como con otros SARS y otras zoonosis relevantes, se trata de un microorganismo que emerge como consecuencia del hacinamiento de animales, la cría extensiva en espacios reducidos, el arrasamiento de ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad.

¿Qué son las granjas industriales?

La cría intensiva de animales es un enfoque diseñado para maximizar la producción de animales disminuyendo los costos. Se emplea en todo tipo de animales como pollos, vacas, cerdos, peces, entre otros. Las empresas mantienen a los animales en una alta densidad de población, a gran escala, utilizan maquinaria moderna y biotecnología y comercializan los productos a escala global.

Las granjas industriales albergan un número muy alto de animales con el objetivo de producir grandes cantidades de carnes, leche y huevos al menor costo posible. Para mantener tal cantidad de animales en condiciones de hacinamiento (como, por ejemplo, miles de animales en galpones, o apilados en jaulas o corrales) se deben incorporar desinfectantes, agentes antimicrobianos (antibióticos,  antivirales y antihelmínticos), hormonas, vacunas, suplementos proteicos y vitamínicos, entre otros.

El caso de los pollos es bien conocido y evidente, pero no es el único. En este, se observó que crecían mejor en verano cuando la luz solar está presente más horas. Por esta razón se empezaron a criar en granjas intensivas con temperatura adecuada y luz artificial constante durante todo el año. De esta manera, con estimulo lumínico durante toda su vida, la producción de huevos se logra todo el año y no solo durante una época.

Las otras especies animales no corren mejor suerte. Para todas ellas han sido creadas distintas formas de sometimiento y manipulación. Bajo estas condiciones, la desesperación y el estrés de los animales es enorme y para evitar las autoagresiones y el daño entre pares se emplean métodos de corte de picos y colas, drogas y otras formas de violencia. La imaginación humana para el horror es infinita.  

Otro de los problemas graves que presentan las granjas industriales es la enorme dificultad para poder controlar los desechos. Los cerdos, por ejemplo, producen cuatro veces mas desechos que los seres humanos y una instalación animal con una gran población de animales puede fácilmente igualar a una ciudad pequeña en términos de producción de desechos.

La cantidad de excremento suele exceder la capacidad del terreno circundante para absorberlo. Por otra parte, el amoníaco proveniente del nitrógeno excretado principalmente en la orina (85%) y en las heces (15%) contamina aguas y suelos. Asimismo, el dióxido de carbono y el metano que estos producen contribuyen al efecto invernadero mundial.

Enfermedades zoonóticas: uno de los problemas en estas formas de producción  

¿Cómo se producen las pandemias?

Las enfermedades zoonóticas (del griego zoon, «animal», y nósos, «enfermedad») son un grupo de enfermedades que se transmiten de los animales vertebrados al ser humano y viceversa. Las transmisiones zoonóticas pueden ocurrir por diferentes vías: a través del contacto directo con el animal enfermo, a través de algún fluido corporal como orina o saliva, por el consumo de alimentos de origen animal que no cuentan con los controles sanitarios correspondientes, por el consumo de alimentos mal lavados y mediante la presencia de algún intermediario o vector (como los mosquitos u otros insectos).

Las granjas industriales y el hacinamiento de los animales que viven en ellas son el caldo de cultivo excelente para la propagación de virus y bacterias y para que se produzca lo que se conoce como «salto de especie». El salto de especie es el responsable de la mayoría de las enfermedades emergentes y reemergentes en el mundo. Muchas veces, los mecanismos por los cuales se produce no están dilucidados pero sí se sabe que en general se manifiestan con una alta morbilidad y mortalidad en la especie nueva, acarreando la pérdida de vidas humanas.

¿De qué manera se intentan controlar las enfermedades en el hacinamiento?

Para evitar que se propaguen las infecciones dentro de las granjas intensivas y para acelerar el aumento de peso de los animales, se administran distintos tipos de antimicrobianos. Pese a que los antibióticos utilizados como promotores del crecimiento se encuentran prohibidos en una gran cantidad de países, en muchos otros se utilizan para mejorar la calidad del producto final con mayor cantidad de proteína y menor cantidad de grasa.

Este modo de utilización de los antimicrobianos favorece la aparición de resistencia antimicrobiana. Según la FAO, entre el 65% y el 70% de los antimicrobianos no tiene destino terapéutico y la mitad de la producción mundial es para la actividad pecuaria. Mientras que la Unión Europea prohíbe la utilización de antimicrobianos como factores de crecimiento y Argentina desde el año 2019 prohíbe elaborar alimentos para animales que contengan antibióticos, China es el país con mayor consumo de antibióticos bajo esa estrategia y Estados Unidos está reviendo su uso.

El abuso en la utilización de los antibióticos tanto a nivel humano como veterinario produce microorganismos multirresistentes. El hacinamiento en el cual se encuentran estos animales favorece la expansión de la infección a una gran proporción de ejemplares y también al personal de trabajo. Los alimentos y las aguas también son alcanzados por estos microorganismos multirresistentes, lo cual facilita la llegada a la población en general. Una vez en el ser humano, las terapias antibióticas son obsoletas y se da una imposibilidad evidente de tratamiento.

El mundo nuevo que viene tiene que ser mejor

Los microorganismos patógenos no entienden de fronteras. Se mueven con fluidez, alcanzando poblaciones humanas y animales. Por esta razón, el modelo de salud tiene que ser integral y debe abarcar en su totalidad la salud humana, animal y ambiental. Pensarnos como los únicos eslabones en la cadena no solo es una visión simplista y egoísta sino también errada e incompleta.

La vacuna para el SARS-CoV-2 no tardará en llegar. La inversión científica mundial para esto fue inmensa y la carrera por adquirir la mejor versión del profiláctico está por llegar a su fin. Pero ¿de qué sirve generar una vacuna para el coronavirus si seguimos perpetuando el sistema que genera las pandemias?

Estamos en la puerta de un nuevo mundo, la decisión se encuentra en nuestras manos y es nuestra responsabilidad como ciudadanes reflexionar con responsabilidad, pensando en la sociedad actual y la venidera. 


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3 comentarios

  1. Realmente este artículo es escalofriante y ojalá sirva para que algunos reaccionemos y tratemos de preservar nuestro ecosistema para futuras generaciones. Cuánto daño hemos hecho!

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