¿Fondo nacional de las artes relegadas?

Las críticas despertadas por un concurso literario recortado al género fantástico apuntaron principalmente contra Mariana Enríquez, la directora de Letras del Fondo Nacional de las Artes. ¿Fue una medida excluyente? ¿Es el trasfondo de la cuestión una contienda de snobs versus freaks? ¿Es esta una nueva guerra contra las mujeres?

El Concurso de Literatura que se realiza todos los años no escapó de las particularidades con las que 2020 tiñó todo lo que conocemos. En este caso, el Fondo Nacional de las Artes (FNA) cambió de manera excepcional las bases y condiciones de un certamen que normalmente era dividido en 4 categorías diferentes: cuentos, novelas, poesías y no ficción.

Entre el 30 de julio y el 3 de septiembre se recibirán novelas, libros de cuentos, ensayos, libros de poesía y novelas gráficas dentro de los géneros Ciencia Ficción, Fantástico y Terror. Los premios se dividen entre uno nacional y cinco regionales. Dentro de esas regiones, la ciudad de Buenos Aires posee las mismas oportunidades que cinco provincias juntas. Rápidamente se proclamaron fans y detractores en el ágora actual que representa Twitter. El cambio despertó quejas, tomas de postura y, sobre todo, la oportunidad de repensar en qué lugar ubicamos a la literatura hoy.

Nueva normalidad y nueva directriz

Estos cambios fueron presentados bajo el mandato de Mariana Enríquez como flamante directora de Letras. El hecho de que ella sea una de las escritoras de terror más influyentes hizo que se la culpabilice por una selección supuestamente arbitraria de géneros literarios.

A modo de respuesta, otres escritores se expresaron mediante notas de opinión reivindicando tanto a Mariana como a su forma de escribir.

«Es una de las autoras que están haciendo entrar en la literatura argentina lo que la estrechez colonial, machista, positivista y burguesa venía dejando afuera de ella: los mundos otros, los márgenes, los seres invisibilizados y por qué no los invisibles; las cosmovisiones del “otre”, de ese otre que es aquí, este otre que somos».

Beatriz Vignoli, poeta.

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¿Quién está más a la izquierda?

Pronto el debate derivó en un análisis de la literatura fantástica como tal. Que la poesía de terror no existe, que la literatura fantástica es un invento del mercado y que el FNA está al servicio de un gran grupo editorial fueron algunas de las ofensivas más leídas en Twitter. La escritora Cecilia Pavón fue una de las referentes de esta idea.

De la vereda de enfrente, se argumentó que la crítica antimercado es un golpe por izquierda que a esta altura no tiene mucho sentido:

«Les artistas podemos fingir que el mercado es un demonio del que estamos a salvo gracias a nuestra superioridad o nuestro izquierdismo pero sabemos que si no vendemos nuestras obras al mercado, no existen».

Elsa Drucaroff, docente y escritora.

Elitista o no, tanto el realismo como la poesía fueron históricamente presentados como los géneros más nobles. Aún hoy en día, el terror y la ciencia ficción son asociados a la literatura juvenil y «menos culta», como un género plebeyo.

Por otro lado, en el contexto pandémico actual, el arte en general y la literatura en particular ocupan un rol central a la hora de documentar y denunciar la realidad en la que vivimos. A su vez, puede llegar a ser una forma también de escapar de la realidad y ausentarse momentáneamente. Desde allí se elevaron nuevos reclamos que apuntaron a la selección del FNA como una decisión política:

«No es casual que se excluya el realismo. El realismo es la crítica de la realidad. Su exclusión, su omisión, es un efecto de lectura clave, es el gran efecto de lectura de esta decisión en este contexto».

Edgardo Scott, escritor.

Políticas públicas culturales

Un factor importante a tener en cuenta es que, solo dos semanas antes, el FNA fue también cuestionado por la larga lista de requisitos que se pidieron para aplicar a las becas extraordinarias «Sostener Cultura II», que se proponían apoyar artistas golpeades económicamente por la pandemia. La convocatoria permaneció abierta por 5 días hábiles y exigía, por ejemplo, realizar una contraprestación en calidad de actividad solidaria.

Por otro lado, se sugería adjuntar una carta respaldatoria que certificara las actividades realizadas en el sector cultural. En ese momento, se posicionaron de uno y del otro lado de la brecha les que aplaudían la medida y les que creían que se restringía a ciertes artistas, dejando fuera a les menos institucionalizades, como les artistas callejeres.

Si bien resulta fundamental que se tenga en cuenta a les artistas para brindarles una ayuda estatal, una política pública realmente pluralista no debería devenir en una burocracia eterna, con requisitos a les que les menos pudientes no podrían acceder.

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La postura oficial

Ni el FNA ni su directora de Letras tardaron en responder y defenderse en esta contienda. En el comunicado del lanzamiento del concurso se aclaró que:

«Circunstancias extrañas y excepcionales nos decidieron a organizar un concurso que fomente un género tradicionalmente relegado».

Mariana Enríquez.

Sin tapujos, se elevaron como defensores de un género que no suele ganar concursos de literatura. Luego, Mariana declaró en Clarín que la «excepcionalidad» del concurso también tenía que ver con que el Fondo está destinando esfuerzos a las Becas Sostener.

El género en disputa

Que todo el debate se haya dado en contra de las decisiones de una mujer es algo que ya no nos sorprende. No se trata de caer en que «la critican por mujer», ya que este debate va mucho más allá de su género. Sin embargo, hay que aceptar que se volvió una constante el debatir masivamente decisiones tomadas por mujeres.

Quizás porque no estamos acostumbrades a que esto suceda y muches todavía creen que no somos capaces, consciente de ello, la premiada escritora aclaró que:

«(…) Los gestores, directores, etcétera, que tenemos una misión y función también tenemos derecho a orientar y decidir cómo dirigir orientar y decidir. En este caso NO acepté gerenciar el FNA para que todo siga igual, lo hice porque la experiencia y la trayectoria me avalan a tomar determinadas decisiones. Esta es una de ellas».

Mariana Enríquez.

Fuentes:


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