Agroecología: solución, presente y futuro

«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo».

Albert Einstein.

Hace algunas semanas, desde Escritura Feminista publicamos el artículo «Granjas industriales de cerdo: ¿solución o problema?», en donde visibilizamos nuestro total desacuerdo con la asociación estratégica con China para producir 9 toneladas de carne porcina de alta calidad en nuestro territorio. Allí planteamos cinco razones para decirle NO a la instalación de granjas industriales de cerdos en Argentina, entendiendo que este tipo de acuerdo conlleva grandes consecuencias a nivel veterinario, ambiental y humano, desde el sufrimiento evidente de trabajadores de estas áreas hasta la contaminación ambiental.

En esta nota abordaremos la cuarta razón por la cual decimos NO y por qué necesitamos otro sistema que garantice una alimentación saludable, accesible, distributiva, económicamente justa y ecosustentable para toda la población.

El modelo industrial actual: un sistema acabado

La agricultura es una de las actividades ancestrales más importantes que ha desarrollado la especie humana. Es bien conocido que, en las ultimas décadas, la tecnificación de esta actividad se ha incrementando para producir una mayor cantidad de alimentos en el mundo. También es sabido que esto fue a costa de insumos costosos, prohibidos o escasos: combustibles fósiles, plaguicidas, fertilizantes, semillas híbridas constituidas por organismos genéticamente modificados, maquinaria, agua para riego, entre otros.

Así se ve la agricultura industrial: grandes extensiones de campos de un solo tipo de cultivo.

Pese a que las grandes y poderosas tecnologías han intervenido en este sistema que se supone como «revolucionario», no han podido solucionar el gran problema del hambre en la población mundial. Actualmente, hay mil millones de personas desnutridas y con dietas que no cumplen el mínimo de calorías necesarias.

Uno de los impactos —pero no el único— de este tipo de sistema es el deterioro ambiental. La propuesta de este tipo de sistemas es la de modificar los ambientes para producir pocas variedades vegetales apuntalando el rendimiento en un solo cause (por ejemplo, las grandes extensiones de soja, maíz o trigo que son tan comunes en nuestro país), en lugar de conservar la variabilidad genética que solo es posible cuando se asegura la biodiversidad.

Otra de las grandes características de este sistema es el incremento sostenido de insumos de origen químico y biotecnológico: agroquímicos y OGM. Los efectos negativos se relacionan con les trabajadores de la tierra pero también con les consumidores de los productos finales. La contaminación de los ambientes nos llega a todes, sin importar cuán lejos o cerca estemos de las zonas de aplicación: los tóxicos viajan largas distancias a través del ambiente.

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No hace falta analizar mucho para entender que lo único que parece ser importante en esta forma de producir es el rendimiento (cantidad de kilos de alimento) y cuánto se obtiene monetariamente por ello. Es por esto que la visión de este sistema es antropocentrista (solo importa lo que gire en torno a los humanos), productivista (solo importa la producción), cortoplacista (solo se busca producir más en el menor tiempo posible, sin considerar consecuencias futuras) y economicista (solo se evalúa la producción de acuerdo al éxito económico).

La peligrosidad del modelo de producción actual se pone en evidencia hoy en día. La perdida de nutrientes y la erosión de los suelos, la resistencia a los plaguicidas (que fuerza el incremento del producto para el exterminio de las malezas no deseadas), la perdida de la estructura de los suelos, el deterioro del ambiente, la contaminación de las aguas, la perdida de la biodiversidad y la exclusión de las manos de obra calificada como son les agricultores y los saberes ancestrales. Todo esto lleva al agotamiento de los suelos y a la disminución la capacidad productiva, reduciendo su vida útil y poniendo en riesgo la alimentación de la población.  

Este modelo presenta una gran cantidad de falencias. El manejo actual pone en peligro la calidad del ambiente y también su capacidad productiva. La permanencia de este sistema se pone en duda y la necesidad de recurrir a otras alternativas y enfoques es urgente.

La agroecología: un enfoque viable

Este video es un resumen de diversas propuestas y acciones que se hicieron en nuestro país para llevar a cabo una agricultura agroecológica.

Como hemos visto, el modelo moderno de agricultura trae consigo muchísimos problemas ambientales, socioculturales y económicos de enorme magnitud. En este artículo planteamos que la solución está cerca, es posible y viene de la mano de una agricultura económicamente viable, socialmente aceptable, productiva, que conserve los recursos naturales y preserve la integridad del ambiente para las generaciones presentes y futuras.

En base a estos conceptos, la propuesta es construir una agricultura sustentable en donde se satisfagan las necesidades alimenticias, socioeconómicas y culturales de las poblaciones y que se mantenga en el tiempo, respetando los ambientes y los recursos naturales. También es importante tener en cuenta que, en estos enfoques, los territorios deben presentar usos múltiples: la agricultura debe ser multifuncional, sin abocarse exclusivamente a un solo producto y a una única forma de producirlo.

Para esto, se deben cumplir los siguientes postulados sobre la agricultura:

  1. Productiva: la producción debe ser suficiente para alimentar a las poblaciones.
  2. Viable económicamente: debe presentar una economía justa para todos los productores y consumidores, que sea a largo plazo y que contemple todos los gastos.
  3. Ecológicamente adecuada: que conserve los recursos naturales y del ambiente a lo largo del tiempo.
  4. Cultural y socialmente aceptable.
Así se ve la agroecología: biodiversidad de especies, saberes encontrados, resistencia y solidaridad.

Teniendo en cuenta el concepto de agricultura sustentable, nace un nuevo enfoque superador: la agroecología. En palabras de Santiago Sarandón, ingeniero agrónomo y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Agroecología, se trata de:

«Un nuevo campo de conocimientos, un enfoque, una disciplina científica que reúne, sintetiza y aplica conocimientos de la agronomía, la ecología, la sociología, la etnobotánica y otras ciencias afines, con una óptica holística y sistémica y un fuerte componente ético, para generar conocimientos y validar y aplicar estrategias adecuadas para diseñar, manejar y evaluar agroecosistemas sustentables».

Santiago Sarandón, Sociedad Latinoamericana de Agroecología.

La agroecología es multidisciplinar, comprometida y justa

Muchas veces se utiliza el término agricultura orgánica como sinónimo de agroecología, pero es necesario plantear que la diferencia entre ambos radica, justamente, en el peso especifico integral que tiene la agroecología (y que, por tanto, no presenta el término «orgánico»). La agricultura orgánica hace referencia a la no utilización de agrotóxicos o fertilizantes químicos en el proceso productivo para cumplir con las exigencias de certificación, aunque muchas veces puede no mantener la biodiversidad (es decir, puede haber extensiones de un único cultivo orgánico).

La gran mayoría de las veces, este tipo de productos se orientan hacia mercados y consumidores de «élite», que pueden pagar un sobreprecio por estos productos más sanos. Este tipo de consumo dirigido hacia las poblaciones de privilegio hace que la terminología «orgánica» diste enormemente del concepto de agroecología.

Para nosotres, para nuestra posteridad y para todes les que quieran habitar en el suelo argentino

La agroecología es un sistema posible, seguro, justo, soberano y con muchas experiencias positivas alrededor del mundo. Pese a que quienes desean seguir engordando sus billeteras con el agronegocio (a costa de la salud de la gente y del medioambiente) han querido boicotear a la agroecología, es un sistema viable que puede producir alimentos para todo el mundo durante más tiempo, de forma menos riesgosa y con una calidad superior.

El enfoque que se debe abordar es multidisciplinario, ya que no es un sistema fácil de llevar a cabo. Los saberes y experiencias que se deben incorporar vienen de todos los ámbitos científicos pero también de aquellos saberes ancestrales y valiosos de la experiencia de les trabajadores de la agricultura. No existen las recetas universales, tan solo hace falta embarrarse las manos, transicionar e ir en búsqueda de nuestra soberanía alimentaria.


Fuentes:

  • Sarandón, Santiago Javier; Flores, Claudia Cecilia. (2019) «Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables»
  • Curso intesivo de Agricultura Hurbana. Azoteas verdes.

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