Granjas industriales: ¿potenciales generadoras de pandemias?

Desde Escritura Feminista, debatimos y enumeramos cinco razones para decirle NO a la instalación de granjas industriales de cerdos —de China o de cualquier país—, que pueden leerse en el artículo «Granjas industriales de cerdos: ¿solución o problema?». En esta nota, analizamos el quinto motivo: le decimos NO al acuerdo porque no queremos gestar la próxima pandemia. ¿Qué relación existe entre las granjas industriales de animales y las mutaciones virales?

A fines de julio y en medio de la crisis por la pandemia de COVID-19, la cancillería argentina dio a conocer la posibilidad de firmar una «asociación estratégica» con China para producir 900 mil toneladas de carne porcina de alta calidad en cuatro años —14 veces lo producido en Argentina durante 2019—.

¿Por qué China necesita que otros países le garanticen la crianza de cerdos si antes importaba únicamente el alimento para que consuman estos animales? Porque entre 2018 y 2019, la Peste Porcina Africana (PPA) —que mata al animal en entre 24-48 horas y no tiene cura— se extendió por todas las regiones del país asiático y obligó a que, en 2 años, se sacrificaran cerca de 950 millones de cerdos. Al no poder controlar la PPA y querer mantener el consumo elevado de carne, China debe recurrir a otros países.

Para China, continuar con la producción de cerdos es un riesgo, mientras que en Argentina no hay presencia de Peste Porcina Africana. La PPA no afecta al ser humano directamente; sin embargo, según Ricardo Rodríguez, director de la carrera de Ingeniería en Alimentos del Instituto de Calidad Industrial de la UNSAM y el INTI, toda enfermedad viral produce fiebre y esto afecta los músculos, donde se forman toxinas, y su ingesta puede producir desde gastroenteritis hasta enfermedades más graves.

A fines de 2019, Argentina firmó un protocolo que definía los requisitos de inspección y sanidad veterinaria específicos para la importación y exportación de carne porcina entre Argentina y China. Desde ese momento, se habilitaron 7 plantas para la faena con fines de exportación de carne al país asiático. En total, Argentina cuenta con 10 establecimientos de este tipo.

Las granjas industriales son diseñadas para contener la mayor cantidad posible de animales en un espacio reducido, con el fin de producir grandes cantidades de carnes a un costo menor que el que se podría obtener si los animales fueran criados al aire libre. De esta manera, los animales viven en condiciones de hacinamiento, por lo que la industria debe utilizar distintos productos químicos para la limpieza y desinfección como también debe asegurar el suministro de agentes antimicrobianos como antibióticos y antivirales.

¿Por qué se considera a las granjas industriales como fábricas de pandemias? 

Por un lado, estas granjas son el caldo de cultivo perfecto para mutaciones virales debido al sistema inmunológico debilitado que poseen los animales como consecuencia de las condiciones de hacinamiento en las que nacen, viven, se reproducen y mueren. Para prevenir las enfermedades en los animales, producto de vivir en espacios reducidos -defecan y se alimentan en el mismo lugar-, se les suministran dosis de antibióticos que deben aumentarse por el desarrollo de resistencias bacterianas.

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La aparición de bacterias fármacorresistentes en las especies criadas en granjas industriales puede trasladarse al medio ambiente y también puede replicarse en los seres humanos que consuman la carne de esos animales, como explica el siguiente gráfico de la OMS.

Según García Baucells (2020), las granjas industriales fueron las responsables de que la gripe aviar terminase por afectar al ser humano. Las cepas de gripe aviar que se aislaron en un principio eran inofensivas pero al encontrarse en ambientes hipercompetitivos —como lo es la alta densidad de aves de corral en las granjas industriales— evolucionaron a nuevas cepas virales y nuevos vectores de transmisión que posibilitaron el contagio humano.

Por otro lado, las condiciones a las que se ven expuestes les trabajadores de las granjas industriales por estar en contacto directo y permanente con carne, sangre y fluidos de animales puede incrementar el riesgo de enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades que son transmitidas al hombre por contagio directo con el animal enfermo, a través de algún fluido corporal o mediante la presencia de algún intermediario como los mosquitos u otros insectos.

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falsas soluciones

Rob Wallace, autor de «Big Farms Make Big Flu», asegura que el aumento de la incidencia de los virus está estrechamente vinculado a la producción de alimentos y a la rentabilidad de las empresas multinacionales y que, si se busca comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos, se debe investigar el modelo industrial de la agricultura y de la producción ganadera.

«La agricultura dirigida por el capital que reemplaza a las ecologías más naturales ofrece los medios exactos por los cuales los patógenos pueden evolucionar hacia los fenotipos más virulentos e infecciosos. No se podría diseñar un mejor sistema para criar enfermedades mortales».

Rob Wallace (traducción de Guillermo Iturbide).

No solo el agronegocio y las granjas industriales de animales son potenciales incubadoras de nuevos virus, sino que además prometen ser una solución ante la crisis económica mientras, en realidad, son parte del sistema de producción que acumula riquezas en pocas manos, reproduce pobreza, genera un impacto ambiental irreversible y representa un costo altísimo para el planeta y para el Estado.

Según Júlia Garcia Baucells en «La agroindustria como fabricante de pandemias», quienes pagan los costos de este tipo de producción —que está totalmente centrado en el beneficio— no son quienes hacen la inversión inicial. El agronegocio externaliza los costos de sus peligrosas operaciones epidemiológicas a los consumidores, a los trabajadores agrícolas, a los entornos locales, a los gobiernos y a los sistemas de salud pública. Los daños son tan extensos que, si las empresas responsables tuvieran que pagar por ellos, el «agrobusiness» se acabaría para siempre.

«Si realmente quiere crear pandemias globales,
entonces construya granjas industriales».

Dr. Michael Greger en «Gripe aviar: un virus de nuestra propia eclosión».

Fuentes:


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