¿Las personas LGBTTI+ no pueden donar sangre?

A pesar de que en el año 2015 la Resolución Nº 865/2006 que reglamenta la ley de sangre modificó el cuestionario previo a la donación de manera que la orientación sexual dejase de ser una restricción para ser donante, continúan conociéndose experiencias de personas del colectivo LGBTTI+ en las que son discriminadas y se les impide realizar este acto voluntario y solidario. El último caso conocido fue el de Emiliano Ivaldi en Granadero Baigorria, provincia de Santa Fé, a quien no le permitieron donar plasma tras recuperarse de COVID-19 «por ser gay» ¿Por ser gay? No, por los prejuicios del médico que lo atendió.

Emiliano Ivaldi es uno de les más de siete mil santafesines que se contagiaron de coronavirus y uno de les 8482 recuperades a la fecha. Desde hace 10 años que es donante voluntario de sangre y tras curarse de la enfermedad quiso donar plasma, ya que las personas recuperadas de COVID-19 poseen en el plasma de su sangre anticuerpos que pueden beneficiar a quienes están contagiades, pero los prejuicios de un médico del hospital Eva Perón (que además es pastor evangélico) se lo impidieron bajo el pretexto de que «por ser gay aumentarían los factores de riesgo de su sangre». ¿Cómo puede anteponerse la moral particular de un hombre al impulso solidario de un joven por ayudar a otres? Lamentablemente, no es el único caso conocido.

A principios de enero trascendió una denuncia similar. A Facundo Suárez, un joven de 21 años, no le permitieron donar sangre en el Hospital Garraham por «pertenecer a un grupo con alta prevalencia de transmisión de VIH», es decir, por ser gay. «Sé perfectamente que soy una persona apta para donar y, aun así, en la entrevista me descartaron completamente la chance de hacerlo: porque si sos varón y tuviste relaciones sexuales en los últimos 12 meses con otro varón, no podes donar», publicó Suárez en su cuenta de Instagram.

Si bien estas dos experiencias de discriminación se hicieron conocidas, otras personas pasaron por lo mismo y no lo denunciaron ni lo hicieron público en su momento. Escritura Feminista habló con Daianna María Eva Lopardo, una mujer travesti y docente de 49 años que en 2017 se acercó a donar sangre a una campaña de donación realizada en una escuela de Isidro Casanova. Y ¿adivinen qué? ¡Tampoco pudo! ¿Por qué? Por ser «factor de riesgo», «por ser travesti».

«Con una amiga nos enteramos de que había una campaña de donación de sangre y decidimos donar. Yo fui con cierto recelo porque en otra ocasión, muchísimos años atrás, antes de tener todos los derechos que tenemos hoy como colectivo, yo había ido al hospital porque tenía a mamá internada, necesitaban dadores y me dijeron directamente que no podía. Y bueno, ya me había quedado mal por eso, pero en ese momento no teníamos casi derechos, prácticamente ni el de caminar por la calle.

Y bueno, en 2017 cuando se dio esto de la donación de sangre pensé: ¿por qué no? Ahora tenemos derechos y tal vez las cosas cambiaron. Entonces fuimos, llenamos un formulario y la chica que se encargaba de la entrevista me dijo que no podía.

Yo fui a donar sangre porque sabía que estaba bien de salud, porque me había hecho hacía un mes un chequeo general de rutina, incluso me hice el de VIH por las dudas y me dio todo perfecto. Como yo sabía que estaba bien de salud dije: ¿por qué no donar sangre? Por ahí yo estaba un poco más acostumbrada a este tipo de cosas, pero mi amiga —cis— no; Sofía decía que era un acto repudiable».

Daianna María Eva Lopardo.

¿Por qué se trata de actos discriminatorios?

Más allá de lo legal, tu orientación sexual no determina que tu sangre sea un factor de riesgo: si sos hombre y tenés sexo con otros hombres con protección o si sos una mujer trans y también usas protección, sos más apto o apta para donar sangre, plaquetas o plasma que un hombre cis heterosexual que haya tenido relaciones sexuales con una mujer cis y no haya usado protección. Y si la excusa —como lo fue en el caso de Emiliano— es el sexo anal, ¿es necesario acaso aclarar que se trata de una práctica sexual que los cisheterosexuales también realizan?

«Deberían hacer hincapié en conductas de riesgo porque cualquier persona, hombre o mujer, puede tener una enfermedad de transmisión sexual. Lamento haber pasado por ese momento incómodo y triste y que todavía sigan existiendo instituciones que nos excluyan violentamente».

Facundo Suárez en diálogo con Télam.

De acuerdo con Fundación Huésped, la donación de sangre debe basarse en la participación responsable del donante: solo si una persona considera que pudo haber estado expuesta a alguna enfermedad de transmisión deberá abstenerse de donar sangre. Si una persona tuvo sexo sin protección puede encontrarse en el periodo ventana de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), es decir, un tiempo en el cual los análisis de sangre no registran que alguien posea la ETS y, en el caso de que esa persona done dentro de ese lapsus temporal, puede ser riesgoso para quien la recibe.

Y a cada paso sientes otro déjà vu

¿No son ya demasiadas las situaciones de exclusión y las adversidades que viven las personas de la comunidad LGBTTI+ a lo largo de sus vidas en una sociedad donde la norma es cisheterosexual como para que, encima, al momento de realizar un acto solidario como es la donación de plasma o de sangre sean discriminadas por personas estancadas en el medioevo? ¿Es necesario que ciertos médicos, amparados en ideas morales particulares, contribuyan a que la experiencia cotidiana de esta población sea de exclusión? Cuando se dice que la «heterocisnorma mata», se habla de todas estas situaciones a las que se ven expuestas personas del colectivo disidente a lo largo de sus vidas.

«Tuve una situación similar en 2011. Yo salgo del clóset en 2015, antes le mentía a la gente y obviamente en el formulario mentía. En 2011, sin salir del clóset o contarle a nadie que era gay, por primera vez puse que sí. Quería saber qué me esperaba si decía la verdad.

Y el médico me empieza a explicar un montón de cosas, a mezclar otras hasta me habló de promiscuidad. Era la primera vez que afrontaba mi sexualidad y con una persona que no era conocida y estaba sufriendo el primer acto discriminatorio.

Así que, ¿qué decidí a partir de ese momento? Seguir mintiendo. Porque era algo que yo realmente lo sentía hacer —donar sangre—, y cuando me preguntaban si había tenido relaciones homosexuales, decía que no.

Hasta que en un momento se logró modificar y los sacaron como condicionante. Entonces uno se siente mejor, porque te sentás en la entrevista que puede ser con el médico y vas a donar como cualquier persona. Y que hoy, después de ese tiempo, yo tenga que sentir lo mismo… No quiero que le pase a nadie. Lloré un montón».

Emiliano Ivaldi en su descarga en Instagram tras ser discriminado y que no le permitieran donar plasma.

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No es la orientación sexual, son las prácticas de riesgo

El impedimento en contra de que las personas homosexuales y transexuales donen sangre comenzó a aplicarse en los años 80, por ser los colectivos más afectados por el sida junto a quienes padecían adicciones a las drogas inyectables. Sin embargo, de la mano del virus del VIH —que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, tanto a personas cis como personas trans, tanto a heterosexuales como a homosexuales—, vino la estigmatización del colectivo LGBTTI+ y la asociación directa de la enfermedad con las prácticas sexuales de hombres (cis) que tienen sexo con hombres (cis) —HSH— o con mujeres travestis y trans.

De esta manera, el foco se puso en que el sida lo contraían los homosexuales —incluso se lo conocía como «el cáncer de los gays»— y se desestimaba, al menos socialmente, que se trataba de una enfermedad de transmisión sexual que podía afectar también a personas cisheterosexuales que no usaran protección durante el sexo o a quienes compartieran jeringas durante el consumo de drogas como la heroína.

Las luchas del colectivo LGBTTI+ lograron que en muchos países se cambiaran las condiciones para donar sangre. Entre esos países, Argentina modificó mediante la Resolución Nº 865/2006 —que reglamenta la ley N° 22.990— el impedimento de ser donante por tu orientación sexual. En el punto «1.3 Descartes de donaciones» de la resolución, se especifica que serán descartados solo les donantes que presenten «bajo peso, hemoglobinas o hematocritos patológicos, patologías transmisibles, ingestas de medicamentos».

Si te recuperaste de coronavirus y querés donar plasma, acá podes encontrar los lugares habilitados por provincia. Desde el Ministerio de Salud de la Nación, convocan a les pacientes recuperades de COVID-19 a comunicarse con alguno de los centros autorizados para tener más información sobre las condiciones necesarias para poder donar plasma y los detalles de las técnicas que se utilizarán.

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Imágen: @tatidfs

Fuentes:


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