El derecho a la infancia y adolescencia libres de violencia

En el contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio forzado por la COVID-19, la violencia infantil en el hogar ha ido en aumento. Con el objetivo de concientizar sobre el maltrato y erradicarlo, el gobierno creó un spot titulado «De los chicos y las chicas #SomosResponsables». 

Esta campaña surgió en conjunto con otras organizaciones como Unicef, los Ministerios de Desarrollo Social, de Educación y de Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo y la de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes, la organización Infancia en Deuda y la Red por la infancia. Todas estas instituciones y organismos públicos buscan prevenir y proteger a niñas, niños y adolescentes frente a esta problemática pero también que las personas adultas tomen conciencia para poder actuar a tiempo. 

En esa misma línea, se busca visibilizar esta forma de violencia muchas veces silenciada y fomentar el reconocimiento de niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos. Frente a un creciente adultocentrismo, es importante que se les incluya en las participaciones sociales, comunitarias y ciudadanas, a través de la promoción de sus derechos en contextos adecuados para el desarrollo de las infancias. 

Generalmente, no se les tiene en cuenta dentro de las políticas públicas y ni siquiera se les habla en los discursos presidenciales o emitidos por algún organismo estatal. Esto también quedó expuesto desde el inicio de la pandemia, ya que en ninguno de los informes oficiales se les habló a niños, niñas y adolescentes, cuando se trata de uno de los grupos sociales que más están sufriendo la pandemia. Cuando se promueven iniciativas para incluirles, generan repudio por una parte de la sociedad. Un ejemplo de esto fue el caso de la payasa que apareció en un informe matutino sobre COVID-19, en el marco del mes de la niñez para celebrar esa fecha. 

Para poder detectar la violencia a tiempo es necesario conocer cuáles son los distintos tipos que existen. Según la organización Infancias sin Violencia, se pueden dividir en: violencia física, violencia psicológica, abuso sexual, violencia de género, explotación sexual, violencia en entornos digitales y violencia institucional. 

Se considera que la violencia psicológica es una de las más difíciles de reconocer porque no deja marcas físicas, fácilmente detectables. Es un maltrato que se da a través de las palabras o conductas y generan sentimientos de humillación o descalificación en niñas, niños y adolescentes. Muchas de estas palabras son naturalizadas tanto socialmente como en el interior de los hogares y se considera que es menos grave que otros tipos de violencia, pero esto no es así porque deja marcas importantes en la subjetividad. Algunos ejemplos de violencia psicológica son los gritos, la indiferencia, las amenazas, los insultos, algunas formas de castigo y la manipulación. Esto impacta de forma directa en su salud psíquica y física, afectando su desarrollo y autoestima. 

¿Qué se puede hacer? 

Meternos. Meternos para derribar la falsa idea de que no es correcto meterse en entornos de violencia porque es cosa de quienes lo viven. Si sospechamos que un niño, niña o adolescente puede estar sufriendo maltrato, es importante intentar hablar con él o ella, escucharle sin juzgar, hacerle saber que está bien contarlo, afirmarle que no es su culpa, no enfrentar a quien comete la agresión e informarle al infante qué se va a hacer con la información que él o ella nos dio. 

¿A dónde comunicarse? 

Desde cualquier lugar del país se puede llamar a la línea 137, por WhatsApp al 11 3133-1000 o a la línea provincial de niñez. En caso de emergencia médica, es importante recurrir al Centro de Salud más cercano.

Para hacer la denuncia, es posible dirigirse a una Comisaría de la Mujer, una Fiscalía especializada, la comisaría más cercana a tu domicilio u otros organismos del sistema de justicia de tu jurisdicción. Para recibir asistencia legal se puede consultar el Centro de Acceso a la Justicia de tu provincia. En caso de embarazo forzado, se puede recibir asesoramiento llamando al 0800-222-3444 (Dirección Nacional De Salud Sexual y Reproductiva).

Para recibir información, asesoramiento y asistencia sobre violencia en entornos digitales, violencia de género, abuso sexual, explotación sexual y trata, podés llamar desde cualquier parte del país a la línea 137 o por WhatsApp al 11 3133-1000. Informar (o denunciar) una situación de trata se puede hacer de forma anónima y gratuita desde cualquier parte del país llamando al 145

Una de las principales fuentes de vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes es el maltrato infantojuvenil. Es un proceso complejo, en gran medida por estar naturalizado social, política, económica, cultural e históricamente. Para poder prevenir y erradicar el maltrato en las infancias y adolescencias se requiere de la participación del Estado a través de políticas que aseguren la protección de cada sujeto en particular y la participación de la sociedad, dejando de naturalizar y descalificar el maltrato infantil.

Vivir una infancia y adolescencia libres de violencia es un derecho.


Fuentes:

Imágenes:


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