¿Una dieta vegetariana significa una alimentación saludable?

Una conocida marca argentina lanzó una línea de leches vegetales a base de almendras y arroz. ¿Es un triunfo del veganismo o una estrategia de marketing para apropiarse de una lucha ajena? ¿Qué aporte nutricional suponen los productos envasados para una dieta sin productos animales?

Según un estudio de finales de 2019, en Argentina, «el país del asado», hay más de 4 millones de personas que llevan dietas vegetarianas; es decir, el 9% de la población es vegetariana. Por esta razón, resulta vital informarse acerca de cómo sostener este tipo de alimentación de una forma saludable, ya que si bien el consumo de vegetales y el abandono a las carnes reduce el riesgo a contraer varios tipos de enfermedades, no es necesariamente un sinónimo de salud sin un plan alimenticio adecuado y balanceado.

Un ejemplo de una mala alimentación vegetariana podría ser el consumo excesivo de pastas o ultraprocesados. Si revisamos la etiqueta de la nueva leche vegetal de arroz mencionada, nos encontramos con los siguientes ingredientes: agua, azúcar de caña, arroz, aceite de maíz, sal, calcio, zinc, vitaminas A, B2, B12, D y E, estabilizantes (goma gellán y goma xántica), aromatizante natural arroz, emulsionante (lecitina de girasol). En el caso de la versión de almendras el contenido es el mismo, variando el arroz por el fruto seco en cuestión.

Sin embargo, si buscamos en Google cómo hacer la preparación de una de estas leches de forma natural no solo nos vamos a ahorrar una buena cantidad de dinero (teniendo en cuenta que los lácteos vegetales envasados cotizan alrededor de los $200 por litro, según la marca) sino también algunos aditivos que alteran el producto original.

Desde Escritura Feminista hablamos con diferentes especialistas en alimentación sobre el tema en debate. ¿Resulta más beneficioso elaborar la leche de forma casera que comprarla envasada? ¿Qué nos están diciendo los ingredientes de la etiqueta que leímos al comienzo de esta nota?

Los alimentos elaborados de forma casera no contienen aditivos.
Los alimentos caseros no contienen aditivos. Foto: Freepik.

Dime qué comes y te diré quién eres

Consumir una bebida vegetal de elaboración doméstica no implica lo mismo que un producto envasado. La nutricionista Valentina Martínez (@cocinandoando_) enumera las diferencias en base a tres características. En principio, porque las leches preparadas de manera casera son alimentos naturales; en cambio, la bebida envasada es un ultraprocesado. Nosotres las hacemos con ingredientes que podemos conseguir, de fácil acceso; los ultraprocesados tienen ingredientes artificiales que aporta la industria.

Por otro lado, el segundo ingrediente que figura en la etiqueta es caña de azúcar. Los ingredientes se inscriben por orden de mayor a menor: el primero es agua, el siguiente es la caña de azúcar y recién en tercer lugar aparece el arroz (o la almendra). Esto nos indica que una leche que en casa se puede hacer con agua y arroz, cuando es envasada tiene un alto contenido de azúcar.

En tercer lugar, está fortificada con vitaminas A, B2, B12, D y E; una bebida vegetal hecha de manera casera no las incluye. Sobre todo la B12 y la D, que son más difíciles de conseguir como tales en el mundo vegetal.

Por su parte, la especialista en nutrición Agustina Czaban (@ellunesarranco) no descarta el consumo de leches vegetales envasadas ya que explica que «no hay una contraindicación absoluta de ultraprocesados». En este sentido, al estar fortificadas con algunas vitaminas, ella las contempla como una opción a tener en cuenta según los hábitos de cada persona.

Leche de almendras de elaboración casera. Foto: Freepik.

el vaso medio vacío: ultraprocesados y dietas rápidas

«Nos engañaron durante muchísimo tiempo sobre la inocuidad de un montón de los aditivos y hoy sabemos que no es así: son útiles a la industria, a la comercialización de productos de larga duración en góndola. Hay un montón de estudios en contra de la goma xántica como consumo cotidiano a lo largo del tiempo, lo mismo con varios colorantes. Además, nos distancian del consumo de alimentos reales. Cuando un alimento casero no se parece a esos comestibles de góndola, generalmente nos cuesta aceptarlos: parecen menos ricos, menos placenteros».

Natalia Kiako, periodista gastronómica.

Martínez plantea que las enfermedades del siglo XXI son aquellas enfermedades crónicas no transmisibles que están asociadas con el exceso de sal, de azúcar y de grasa que los ultraprocesados suelen tener porque los hacen más apetecibles. Entonces, contribuyen a desarrollar patologías crónicas como diabetes, hipertensión, cáncer de colon y problemas cardiovasculares.

Por otro lado, la periodista gastronómica Natalia Kiako (@natikiako) comenta que muchísimas personas que deciden transicionar a una dieta vegana o vegetariana se refugian en cosas que son fáciles de hacer, que conocen y les resultan cómodas o accesibles. De esta manera, terminan practicando dietas pobres, llenas de harinas blancas y lácteos.

«Por más que sean alimentos buenos, abusar de un solo alimento o comer todos los días arroz y zapallo a nadie le hace bien. Hace falta una dieta completa, variada, equilibrada y controlada (sobre todo si es vegana)».

Natalia Kiako.
Hacia un plato ideal. Foto: Viviendo Saludable.

«A cada quien según su necesidad»: el plato vegetariano ideal

Las tres especialistas coinciden en que un plato completo va a depender de la edad y del gasto energético de cada persona, entre otros factores. Asimismo, es fundamental ponerse en contacto con profesionales de la salud antes de transicionar para poder crear un plan alimenticio sostenible en el tiempo y sin déficit de las vitaminas que no se encuentran el mundo vegetal.

Czaban explica que, a grandes rasgos, un plato es saludable cuando tiene verduras de todos los colores en medio plato, legumbres en un cuarto del plato y cereales en el otro cuarto. En el caso del (ovolacto)vegetarianismo, se puede sumar huevos o queso para sumar proteínas en lugar de legumbres como fuente proteica. También se puede agregar alguna grasa saludable, como un aceite en crudo, frutos secos o palta.

Martínez también resalta la importancia de la variedad de colores en los platos y el consumo de hidratos de carbono de calidad (como arroz integral o legumbres). Por su parte, Natalia Kiako finaliza la entrevista asegurando que el momento de comer tiene que ser placentero, porque si no es así tampoco es saludable. Y eso dependerá de los gustos de cada quien a la hora de comer.


Foto de portada: Freepik


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