Un plan de políticas ambientales con sabor a poco

Incluye la ley de educación ambiental, el fomento de la agroecología y la erradicación de basurales a cielo abierto. ¿Por qué estas medidas resultan insuficientes?

El lunes 21 de septiembre en Olivos, junto al ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, y al jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, Alberto Fernández presentó el Plan de Políticas Ambientales. El presidente planteó la necesidad de un «cambio de cultura» para «amigarnos con la naturaleza». Este paquete está conformado por el Plan Casa Común, el Plan Federal de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto, el Proyecto de Ley de Educación Ambiental y el Programa Nacional de Prevención de Incendios y Manejo del Fuego. Las medidas en cuestión tienen como objetivo «construir un modelo sostenible, de consumo responsable y de cuidado del medio ambiente a nivel nacional».

La ley de educación ambiental, un proyecto que deberá ser aprobado en el Congreso, consistiría en integrar la perspectiva ambiental a todos los niveles de educación formal e informal, algo que ya contempla la ley nacional de educación (art. 89). Se busca promover la sostenibilidad como proyecto educativo, impulsar procesos de construcción de ciudadanía ambiental y fomentar un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza.

«Necesitamos una ley de educación ambiental para poner en la cabeza de cada uno de nuestros niños y adolescentes por qué tiene sentido esta pelea», expresó el presidente de la Nación. Propuso también instaurar el «juramento al medio ambiente» por parte de alumnos y alumnas, con el fin de concientizar sobre esta problemática y promover el compromiso. Y aseguró que «son los jóvenes los que tienen que ponerse al frente de la demanda por el cuidado del medio ambiente porque eso nos va a permitir tener un mejor mundo», explicando que elles «son los dueños del futuro».

Con estas palabras, Fernández contribuye a la romantización del activismo juvenil. La responsabilidad ambiental y la mitigación del cambio climático no pueden quedar exclusivamente en manos de les jóvenes. Esto no es un problema futuro, las consecuencias las estamos sintiendo hoy y empeoran cada día. Lo cierto es que esta ley debería tener un público más amplio, como les funcionaries públiques, que son quienes toman las decisiones políticas, económicas y culturales que impactan en nuestro país hoy. Que cuenten con esta formación es fundamental para que las medidas que rigen a les argentines sean tomadas con conciencia ambiental.

El presidente continuó haciendo hincapié en la importancia de reducir el uso de combustibles fósiles para mitigar la contaminación y «aprovechar más las energías renovables». Comentario curioso, por decir lo menos, ya que no se comunicaron proyectos ni planes con esos objetivos. Tan solo el año pasado, el sector ganadero, agricultor y silvicultor fue responsable del 37% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero (GEI) de Argentina, mientras que el sector de energía (quema de combustible, transporte e industria manufacturera y de la construcción) concentró el 53%. Siguiendo estos números, entendemos que las grandes empresas también deberían estar obligadas a educarse en ambiente, ya que son ellas las principales responsables de los mayores porcentajes de GEI, de la contaminación del agua y de la contaminación del aire. 

Inventario de GEI de la República Argentina, correspondientes al Tercer BUR elaborado en 2018-2019.

Por otra parte, se anunció el Plan Federal de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto. Además del cierre de estos lugares, el plan incluye la construcción de Complejos Socioambientales para el tratamiento diferenciado y eficiente de los residuos y la adquisición de equipamiento y productos básicos para protección de recicladoras y recicladores urbanos. Desde el gobierno afirman que la falta de control de operación y las escasas o nulas medidas de protección implican que estos sitios constituyan uno de los riesgos ambientales y sanitarios más urgentes de nuestro país. Un dato importante es que en la Argentina existen 5000 basurales a cielo abierto y solo hay 2500 municipios. 

Otra de las medidas que se informaron en Olivos fue el traspaso del Programa Nacional de Prevención de Incendios y Manejo del Fuego al Ministerio de Ambiente, que contará con una inversión inicial de 45.5 millones de pesos para la contratación de equipamiento para la Red de Faros de Conservación y pondrá énfasis en la preservación de los bienes naturales del país. El Ministro de Ambiente también se refirió a los incendios que hoy sufren distintas provincias. Al respecto, declaró que son el ejemplo más nítido del cambio climático por las «altas temperaturas y sequías prolongadas».

De esta manera, el funcionario atribuyó las quemas intencionales de los humedales y otros ecosistemas al cambio climático. Contrario a los casos de Australia y California, los incendios de la Argentina tienen relación directa con los intereses de los sectores agropecuarios, ganaderos e inmobiliarios. La sequía prolongada y el aumento del calor no fueron los causantes de miles de focos de incendios que arrasaron con cientos de miles de hectáreas.

«Muchas veces como uso y costumbre ciertos sectores productivos tendieron a quemar pastizales», afirmó Cabandié, para luego llamar a la acción a la Justicia ya que «hace 6 meses que hay fuegos continuos y todavía no apresó a un responsable». Pese a esto, no se pronunció palabra sobre la urgente necesidad de una ley de humedales. Por su parte, Alberto Fernández calificó como «pícaros» a los terratenientes que perpetúan estas prácticas.

Quizás te interese leer: «¿Qué son los humedales? Hacia una ley que los proteja», por Tatiana Fernández Santos

Por último, Cabandié presentó el Plan Casa Común. Este se orienta a la transformación social y la reactivación económica a través de asistencia técnica y financiera a gobiernos locales y organizaciones comunitarias para la realización de proyectos ambientales con impacto social y la generación y preservación de reservas naturales urbanas, viveros y áreas verdes. 

«Vamos a terminar de consumir nuestra casa común en perjuicio de los que nos sucedan y no tenemos ningún derecho a hacer semejante cosa».

El presidente Alberto Fernández, apuntó que esto sucederá en caso de no atender la temática ambiental.

Sin embargo, pese a todas estas nuevas medidas, los anuncios resultan insuficientes. La urgencia ecológica es demasiado grave y grande como para realizar planes poco ambiciosos. Desde Greenpeace consideraron que «son pasos necesarios pero insuficientes ante la emergencia sanitaria, climática y de biodiversidad que vivimos. Es urgente que se catalogue como delito penal a los incendios y desmontes de bosques y de humedales y que se obligue a los responsables a su restauración». El compromiso del gobierno nacional para con el cuidado y respeto del ambiente no puede ser parcial. Es necesario que el resto de las políticas nacionales y locales estén en concordancia con este Plan. 

Esto también significa quitar el subsidio a los proyectos mineros y de combustibles fósiles que contaminan y llevan nuestros ecosistemas al extremo, rechazar el acuerdo bilateral con China para la instalación de megagranjas, fomentar la aprobación de la ley de humedales y aplicar sanciones más efectivas para evitar los desmontes y así cumplir con la ley de bosques.

Quizás te interese leer: «Granjas industriales: ¿potenciales generadoras de pandemias?», por Tatiana Fernández Santos

El Presupuesto 2021, presentado el 22 de septiembre (un día después de los anuncios en Olivos), muestra cómo el compromiso de lucha contra el cambio climático del gobierno es una mera formalidad: los fondos asignados por el propio presupuesto para la Ecología y Medio Ambiente totalizan $23.521 millones, un 0,3% del total, mientras que para Energía, Combustibles y Minería alcanzan un 8%, con $681.925 millones.

Es necesario que el gobierno de Alberto Fernández deje en claro cuáles son sus intenciones en cuanto a tomar o no la responsabilidad por el cambio climático y sus efectos. Y, si deciden apostar por el ambiente, deben hacerlo con políticas nacionales de alto impacto, que solucionen los problemas inmediatos causados por la humanidad. Es hora de decidir de qué lado de la historia nos vamos a parar como país: ser quienes se quedaron sentades mientras causábamos la extinción de nuestra especie y de la naturaleza o aquelles que impulsaron soluciones y lucharon por un mundo en equilibrio.


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s