¡Alerta! Trigo transgénico en Argentina

Una vez más, Argentina lleva la delantera pero ahora con la aprobación de la comercialización del trigo transgénico. Ningún otro país se atrevió pero les polítiques locales no le tienen miedo a nada. Meses de incendios, años de talas de árboles y contaminación, pobreza, todo con el fin de crear más hectáreas para el agronegocio.

Esta decisión fue tomada por el Ministerio de Agricultura que otorga esta regulación a la empresa Bioceres, la creadora de esta semilla HB4, resistente a la sequía y al herbicida glufosinato. Esto fue financiado con fondos públicos, ya que el CONICET (organismo estatal) prestó su ayuda en el desarrollo de este producto.

El aumento de la tala de árboles está completamente relacionado con la sequía y que el suelo no absorba ya que está completamente dañado. Así está el combo. Otro punto en el que el gobierno no invierte dinero es en saber cuán contraproducente que podría llegar a ser el hecho de consumir este producto. Los agroquímicos se relacionan con la causa y el aumento en cantidad de diferentes enfermedades.

Los monocultivos (el uso de la tierra para una sola especie vegetal) sin rotación de cultivo es una opción rentable pero altamente problemática para la sociedad, el ecosistema y la sanidad. Las consecuencias van desde cambios en los ciclos del agua y el sistema hidrológico hasta la disminución de variabilidad genética de especies, la contaminación y la amenaza a la biodiversidad.

Esto no solo afecta a la sociedad en sí, sino que toca de forma directa a les productores. Las políticas del suelo son muy importantes, ya que este sistema trae aparejada la degradación de los suelos y la potenciación de especies resistentes a los herbicidas. Es decir que sí, cada vez necesitaríamos muchos más herbicidas para poder controlar plagas.  Pero ¿en qué suelo van a poder cultivar? ¿En uno muerto?

El proceso de cosecha y cultivo constante no permite que el suelo tenga el tiempo necesario para recuperar los nutrientes que tomó la planta. Así, conlleva a un desgaste en la fertilidad y erosión del suelo. En poco tiempo los suelos estarán deteriorados, con poca o nula posibilidad de regeneración, imposibilitando el crecimiento de otra planta.

¿Y cómo hablar de Soberanía Alimentaria si estamos tratando con productos y no con alimentos? Este es el momento de la disputa entre si se debería consumir orgánico/agroecológico o seguir comiendo las verduras tradicionales solo por su precio. Es importante saber que el sello que certifica que el alimento es orgánico es costoso, pero el  proceso con las normas para conseguir esa certificación es aun más alto el valor, ya que es muy exigente y no todes les productores pueden afrontarlo.

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Según un informe del Senasa, el mayor porcentaje de lo orgánico se exporta a Estados Unidos y Europa; solamente el 1,2% de lo que se produce queda en Argentina. De igual forma, en el país, el mercado orgánico-agroecológico cada vez crece más. Esto es beneficioso, ya que nuestra salud está en juego. Así como en el año 1996 no se hicieron los estudios pertinentes al impacto ambiental que produciría la introducción de la soja al país y a la alimentación, lo mismo pasa hoy con el trigo HB4. Ni Bioceres ni el Estado hicieron las evaluaciones necesarias ni los ensayos de los efectos crónicos o cancerígenos que pueda producir esta semilla a largo plazo. De igual forma, no hay ninguna reglamentación que exija estos ensayos.

Los efectos de las verduras-frutas transgénicas en nuestro cuerpo

Un estudio de la ONG BIOS de Mar del Plata encontró altos niveles de agrotóxicos en los estudios de sangre. Esto puede venir no solo desde los alimentos sino también desde el aire. Están los casos de las ciudades o pueblos que viven cerca de campos fumigados constantemente por estos químicos. Entonces, ¿qué medidas puede tomar el gobierno para cuidar a sus ciudadanes? Estudios confirman que los agroquímicos producen una deficiencia en el sistema inmunológico, por lo tanto, nos dejan más propensos a sufrir enfermedades.

El agronegocio llevó a que en los últimos 20 años nuestra agricultura diese un giro: ya no produce alimentos, sino mercancía. Los problemas ambientales no son considerados de alta importancia cuando, sin un planeta sano, todo cae y todo afecta. El uso de semillas transgénicas es pérdida de la autonomía, la soberanía y la libertad.


Fuentes:


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