«Microbios al ataque»: la resistencia a los antimicrobianos

La resistencia antimicrobiana es una epidemia silenciosa que nos atraviesa todos los días y el mes de noviembre es reconocido a nivel mundial como el mes de concientización sobre el uso de antibióticos. Pero ¿de qué se trata? ¿Existe potencial pandémico para esta problemática? ¿Qué podemos hacer para, esta vez, llegar a tiempo? Para responder a estas y otras preguntas, desde Escritura Feminista ahondaremos este concepto durante todo el mes de noviembre con notas, recursos audiovisuales y entrevistas a expertes en el tema.

el poder de lo invisible: microbios con potencial pandémico

El año 2020 es, sin lugar a dudas, uno de los años más complejos que le ha tocado atravesar a nuestra generación. Todo parecía normal allá lejos por los primeros días de enero 2020. Los fuegos artificiales, la cena de fin de año, los abrazos de quienes amamos que destruyen la angustia del año que se va. Un gobierno que se iba del poder. Otro que llegaba. El día y la noche. Un año bisiesto que se avecinaba. Un comienzo de año común. Como siempre. Como cada año. Con la simple y efímera diferencia que marca el paso del tiempo en nuestros rostros.

Aún no lo comprendíamos pero ya nada sería tal como lo conocíamos. En un lugar muy lejos, en China, en una ciudad desconocida hasta el momento para quienes vivimos en esta parte del mundo, comenzaba a gestarse un nuevo paradigma que arrancaría de raíz todo lo que fuimos hasta este momento. Por algunos meses tan solo lo veíamos en canales de noticias, utópico, lejano. El día 8 de enero de 2020, el New York Times arrojaba el siguiente titular: «China identifica un nuevo virus que causa una enfermedad similar a la neumonía».

De ahí en adelante es historia conocida: países enteros en cuarentena, cierre de fronteras, distancias inimaginables, abrazos postergados y vínculos transmutados. Nuestro país no fue ajeno al movimiento y enteramente se conmocionó cuando durante el mes de marzo se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio para poder evitar el contagio por el virus SARS-CoV-2. A partir de entonces, comenzamos a incorporar nuevos conceptos y hábitos y se nos hizo carne cuán importante es la salud y la ciencia para un país. Muches tomaron conciencia, el barbijo y el alcohol en gel se les pegó a la piel. A otres les ha costado un poco más. Pero a nadie le fue ajeno.

Algunas preguntas nos han resonado una y otra vez durante ocho meses. ¿Cómo puede ser que un microorganismo detenga el mundo? ¿Es factible que esto nos vuelva a pasar? ¿En cuánto tiempo habrá una vacuna? Algunas respuestas hemos tenido, otras tantas andan levitando en nuestras cabezas aún sin consuelo. Es certeza absoluta que otras pandemias son posibles; incluso, varias otras nos traspasan sin tregua mientras que el mundo entero intenta encontrar una cura para el coronavirus.

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

Un antibiótico es una sustancia química que mata o impide el crecimiento de los microorganismos conocidos como bacterias. La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias que se encuentran en determinado organismo o hábitat sufren cambios en su fisiología, que hacen que los medicamentos utilizados para combatirlas se vuelvan ineficaces. Un ejemplo típico y muy claro es el de les pacientes internades en hospitales por largas estadías. Estas personas suelen contraer infecciones a repetición y, para paliar esta problemática, se utilizan gran cantidad y diversidad de antibióticos.

Es entonces cuando las bacterias adquieren o «aprenden» distintas maneras de evadir el accionar del antibiótico. El término antimicrobiano engloba al de antibiótico. Antimicrobiano hace referencia a la sustancia química que se utiliza para tratar infecciones por bacterias, virus, parásitos y hongos. En cambio, el antibiótico, solo hace referencia al tratamiento de infecciones producidas por bacterias.

Las bacterias son microorganismos que habitan la tierra desde el comienzo de la vida hace por lo menos 3500 millones de años. Esta enorme cantidad de tiempo es lo que las llevó a comprender a la perfección los cambios que suceden en nuestra Tierra. Ellas lo conocen todo: climas y temperaturas extremas, diversidad de flora y fauna, condición humana desde el inicio, incluso antibióticos, antisépticos y fármacos que han intentado combatirlas.

Es importante destacar que las bacterias son fundamentales para nuestra propia vida, nos constituyen y nos habitan de tal forma que una gran cantidad de funciones de nuestro organismo no serían posibles sin su colaboración. Por esta razón, pensar a las bacterias como un agente a destruir es un error, no solo porque dada su «experiencia» saldríamos perdiendo sino también porque nos estaríamos provocando un daño a nosotres mismes.

Dentro de la enorme diversidad que encontramos en la naturaleza, el desarrollo de resistencias es muy común. Las bacterias mutan su genoma (ADN) y adquieren habilidades para poder sortear las adversidades que les propone el universo. Pese a esto, el gran caudal de empleo de los antibióticos hace que la exposición de las bacterias a estos sea más frecuente y que las bacterias encuentren más rápido las herramientas para poder sobreponerse y evadir a su «agresor».

Fuente: Melissa Brower, CDC.

Las formas en las cuales las bacterias adquieren resistencia no se limitan a los espacios intrahospitalarios o a la falta de información a la hora de dispensar, recetar o consumir un antibiótico. Si bien muchos problemas se encuentran relacionados al abuso de las terapias empíricas (que son aquellas que se inician antes de tener la información completa del cuadro o infección que presentan les pacientes), la venta libre ilegal de estos fármacos y el incumplimiento del esquema terapéutico indicado, no podemos decir que esto es lo único que contribuye con esta dificultad. Dado que las bacterias se encuentran en todos los hábitats, las resistencias antibióticas se diseminan a lo largo y ancho de nuestro mundo, afectando no solo la salud humana sino también la salud veterinaria y la salud medioambiental

Los ríos, el viento, las grandes extensiones de campos, los alimentos en los supermercados y también los que llegan a tu casa, le carnicere de la esquina y le verdulere de la otra cuadra, les chiques de Pedidos Ya, el agua que sale de tu canilla cuando te bañás y también la que usas para tomar, los animales de consumo, las mascotas y todo lo que se encuentra en nuestro ambiente son los eslabones para formar la gran cadena que disemina la resistencia antibiótica y que, como resultado, culmina complicando el tratamiento de las infecciones más severas y para las cuales, en muchos casos, no existen tratamientos.

Los esfuerzos se han unido

Desde el año 2015, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) comenzó a recibir especial atención de la política internacional luego del lanzamiento del Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos por la Organización Mundial de la Salud, respaldado por la Organización Panamericana de la Salud. Gracias a esta iniciativa se obtuvo el compromiso político de todos los países de las Américas para desarrollar e implementar planes de acción nacionales para contener la RAM. Estos se encuentran estructurados en torno a cinco objetivos estratégicos:

  1. Información y concientización.
  2. Vigilancia e investigación.
  3. Prevención y control de infecciones.
  4. Uso apropiado de antimicrobianos e investigación.
  5. Desarrollo de argumentos económicos para una inversión sostenible. 

El abordaje multisectorial bajo la perspectiva de Una Salud es clave para la implementación de estos planes de acción. Este enfoque fue concebido para diseñar y aplicar programas, políticas e investigaciones en el que múltiples sectores se intercomunican y colaboran para lograr mejores resultados en la salud pública. Este es un concepto integrado en donde la salud pública se observa como un todo y en donde las distintas aristas interconectan la salud humana, la salud animal y la salud ambiental.

Podemos hacer algo para evitar futuras pandemias (o al menos intentarlo)

El año en curso, el dolor, las pérdidas y las distancias generadas por la pandemia de COVID-19 nos alertan que las enfermedades infecciosas están lejos de ser controladas. Dentro de estas, la RAM es una de las principales amenazas para su control. La clave del éxito se centrará en los esfuerzos conjuntos y multisectoriales, la cooperación y la solidaridad entre los países, el desarrollo, la investigación y la inversión en salud pública por parte de los gobiernos nacionales.

Desde nuestro lugar, restará entender el enfoque integrado de la RAM para así exigir que se haga cumplir la legislación vigente en torno al uso racional de antimicrobianos en todas las áreas de la salud. De esta manera, no solo evitaremos ser cómplices del inicio de una nueva pandemia sino también reforzaremos las bases que construyen un mundo más justo y equitativo para la gran biodiversidad de las especies.

La salud del suelo, el agua, los animales, las plantas, el ambiente y los humanos ya no puede concebirse por separado y para esto habrá que derribar las fronteras y construir la unidad en pos de la salud de la Madre Tierra. 


Imagen de portada: adaptada de Science Daily por Ariadna Birocco


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