La militancia feminista también es militancia

No hay comentarios

El machismo no distingue ideología y hasta los espacios más progresistas pueden ser lugares hostiles para feminidades y personas lgbtiq+. El 17 de noviembre, día de la militancia, nos invita a repensar: ¿cómo son las experiencias de las personas que militan feminismo dentro de las agrupaciones y organizaciones?, ¿se dan los debates hacia adentro?, ¿cómo construimos espacios libres de violencias?

Cuando se trata de derechos para las feminidades, la distribución del poder y el fin de los privilegios patriarcales, la cosa se complica. Porque por más «progre» que parezcan algunos espacios de militancia, no escapan de la lógica machista que engloba a los vínculos sociales dentro de este sistema. La construcción patriarcal y el pacto entre machos atraviesa, incluso, a quienes militan, se supone, por «un mundo mejor».

En 2018 el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) elaboró un informe sobre la «violencia política contra las mujeres en Argentina» en el que se entrevistaron a 45 personas incluyendo legisladoras porteñas y nacionales de 11 provincias de todo el arco político partidario, en el cual 8 de cada 10 encuestadas afirmaron haber sufrido situaciones de violencia de género a lo largo de sus carreras políticas.

El término correcto para estas situaciones es violencia política. La ley 26.485 para sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, tipifica a la violencia política como «la que se dirige a menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir la participación política de la mujer, vulnerando el derecho a una vida política libre de violencia y/o el derecho a participar en los asuntos públicos y políticos en condiciones de igualdad con los varones».

¿Cómo se traduce en hechos este tipo de violencia? Veamos algunos testimonios recolectados en la encuesta que circuló desde Escritura Feminista:

«Fui violentada por mi referente de local que cuestionó mi participación en un espacio de representación. Gritos, subestimación, ser ignorada, no informada, etc», expresó une encuestade. Otro testimonio dijo: «No me creyeron cuando les conté que un compañero me había acosado».

El mansplaining es recurrente: «Un compañero hombre cis me quiso explicar cuál era la mejor manera de difundir una actividad que mis compañeras y yo organizamos con la temática de género y feminismo, quizás fue solo un malentendido pero me sentí humillada, que yo no entendía y él sí». De nuevo en otra voz: «Me dijo que yo no entendía lo que era la rosca política, intentó pegarme cuando me defendí presencialmente por estas violencias. Me gané la fama de “feminazi” por querer plantear ciertos debates y nunca me dieron bola».

«No me invitaron a la reunión porque iba mi ex. Me excluyó de un proyecto arbitrariamente. Estuvimos semanas organizando un taller feminista y un compañero se burló de nosotras, subestimándonos», una experiencia que demuestra que la falta de respeto también es violencia. Une encuestade planteó algo que parece del pasado pero que sigue ocurriendo: «Ahora ya no tanto, pero hubo un tiempo que hablar de aborto era muy difícil porque decían que era chocante y que no estábamos preparados para hablar de eso».

¿Por casa, cómo andamos?

Hoy vemos a muchos dirigentes políticos y sociales hablar de feminismo, pero ¿cuántos de ellos hacen un proceso introspectivo para no reproducir ideas, palabras, conceptos patriarcales? ¿alcanza con estar de acuerdo en la lucha o es necesario que exista un activismo? ¿cómo se generan espacios seguros y amables para la militancia de mujeres y personas lgbtiq+?

Es muy fácil estar de acuerdo con las consignas que reclaman igualdad de derechos para todas las identidades y el fin de las violencias por razones de género. Hoy ya no garpa ser un machirulo y muchos ya se dieron cuenta pero, ¿cómo saber que no es un pinkwashing? Es decir un «uso político o publicitario de símbolos y movimientos de derechos humanos sin ofrecer apoyo real a los grupos oprimidos ni escuchar sus reclamos concretos», tal como lo explica le traductore nobinarie, Rocío Sileo.

«Es significativa la distancia entre la representación de las mujeres en los espacios de militancia, sociales, de estudios y académicos y los niveles de representación en los espacios de toma de decisiones, tanto en el campo de la política partidaria como también en las organizaciones sociales y sindicales», reflexionaba para un artículo de Página 12 la entonces Secretaría de Género de CTA de los Trabajadores, Estela Díaz, hoy Ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires.

Dar los debates es el primer paso para empezar a visibilizar las violencias que existen en los espacios de participación colectiva. La ley de paridad de género fue una de las demandas de los colectivos feministas para democratizar las voces, terminar con la sobrerrepresentación masculina y hacer de los lugares participativos espacios diversos y plurales.

En este sentido, hace unos días se conocieron datos de la Cámara Nacional Electoral (CNE) en relación a la ampliación de la diferencia en la cantidad de mujeres y hombres que se afiliaron a partidos políticos en los últimos años, siendo el 2019 el año con mayor incremento de afiliadas mujeres en todos los partidos políticos.

El Partido Justicialista es el que mayor mayor cantidad de mujeres tiene en sus filas, sin embargo, los espacios de representación siguen siendo mayoritariamente ocupados por hombres. Es allí donde la violencia política se perpetúa para sostener la desigualdad de géneros y otorgar a las masculinidades hegemónicas su lugar de privilegio.

Solo dando los debates feministas hacia adentro de las agrupaciones y organizaciones de militancia lograremos espacios de representación justos y equitativos para todas las identidades. Porque la subestimación de la militancia feminista, también es violencia política.


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s