¿Por qué el Código de Convivencia de Garro(n) es inconstitucional?

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Artículo escrito en colaboración por Julieta Iriarte y Emilia De Marziani


Julio Garro, intendente de la Ciudad de La Plata (Juntos por el Cambio), busca aprobar el llamado «Código de Convivencia Ciudadana» en el que propone imponer severas multas y encarcelación a trabajadores del espacio público y a manifestantes que reclamen por sus derechos. Diversas organizaciones sociales, culturales y transfeministas de la ciudad se oponen a esta normativa represiva y excluyente.

Emergencia cultural

La Ciudad de La Plata tiene una fuerte impronta artística dada por los casi 100 espacios culturales autogestivos que conviven en todo su trazado. Con una variedad de actividades que va desde ferias e intervenciones artísticas hasta eventos en calles y plazas, estos espacios buscan resignificar la cultura, mostrar trabajos artesanales y compartir con les vecines todo el potencial local que tienen para aprovechar. 

Sin embargo, desde que Garro asumió la intendencia en 2015, hubo una clara actitud de desprestigio, falta de apoyo y persecución a les trabajadores del arte. A pesar de promover desde la gestión el desarrollo de la ciudad como un lugar cultural, la intención apunta más a lo comercial, dejando por fuera a las organizaciones civiles y sociales que tan fuerte impacto tienen en los distintos barrios platenses. 

La cuarentena establecida por la pandemia de COVID-19 puso en (doble) crisis a los espacios autogestivos que exigieron un sostén económico por parte del municipio sin obtener respuesta. 

Es así que, desde el Frente de Todes, se elaboró un proyecto de Ordenanza para declarar la emergencia cultural en La Plata que se encuentra a la espera de ser debatido en las comisiones de Cultura, Educación y Deportes y también en la comisión de Legislación del Concejo Deliberante. Este propone declarar la emergencia durante un año, exige al Ejecutivo la asistencia económica a personas, colectivos y espacios relacionados al arte y a la cultura local, eximirles del pago de tasas municipales y asistir a les trabajadores en estado de emergencia, entre otras cuestiones.

¿A quiénes perjudica y a quiénes beneficia el Código de (in)Convivencia?

El proyecto del Código de Convivencia Ciudadana, que cuenta con 359 artículos, viene a reemplazar el actual Código Contravencional Ordenanza 6147. Se había presentado en 2018 sin éxito, ya que organizaciones de derechos humanos, gremios y trabajadores ambulantes se manifestaron en una multitudinaria marcha a la Municipalidad de La Plata para expresar su rechazo y oposición. 

Dicha normativa penaliza a trabajadores de la vía pública como lo son les senegaleses y otres que viven de la venta ambulante; prohíbe la tracción a sangre, lo que afecta a cartoneres y recicladores; restringe el derecho a la protesta y multa «la oferta de servicios sexuales» sometiendo a la clandestinidad a les trabajadores sexuales. A su vez, este código convierte en delito el trabajo de artistas callejeres y de quienes lavan autos en el espacio público. 

Fuente: Chasqui.

Concejales de la oposición pidieron tratarlo en conjunto con organismos de derechos humanos como la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y otras organizaciones competentes. En un detallado informe, la CPM sentencia que «el actual proyecto contiene los mismos vicios de inconstitucionalidad y falta de adecuación a los tratados internacionales que la normativa vigente; en algunos casos, incluso la profundiza». La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires también lo nombra como «inconstitucional». 

Por su parte, mientras perjudica a sectores sociales, beneficia a las grandes empresas: el artículo 90 reduce las penalizaciones a las empresas que produzcan exceso de gases tóxicos y el 154 baja las multas para aquellas que ejecuten obras o instalaciones sin permiso municipal, expuso el medio Pulso Noticias.  

Este proyecto se vuelve a proponer en un contexto en el que la gestión de Garro fue denunciada por organismos internacionales por acciones racistas hacia les senegaleses que venden artículos en veredas y plazas platenses, por les cooperativistas de la municipalidad que demandan la vulneración de sus derechos laborales y por les trabajadores sexuales que sufren ataques transodiantes por parte de la policía y el mismo intendente

A todo esto se suma un hecho en el que el Municipio está implicado. Carolina Píparo, diputada provincial por Cambiemos y secretaria de Asistencia a la Víctima y Políticas de Género de la Municipalidad de La Plata, y su marido Ignacio Buzali están siendo investigades por haber atropellado a dos personas en moto en la madrugada del 1 de enero de este año, en una supuesta persecución a quienes les habrían robado anteriormente.

Desde fuentes cercanas a un concejal platense del Frente de Todes aseguran que este año no se tratará el proyecto debido a las fuertes repercusiones que tuvo.

El espacio público es de todes

La gestión municipal se respalda en que este Código fue realizado de forma participativa junto a vecines de la ciudad, en el que plantearon ideas y soluciones a distintas problemáticas. Ahora bien, ¿quiénes participaron? ¿Qué tipo de problemáticas socioeconómicas y culturales se plasmaron? ¿Cuáles fueron los criterios a tener en cuenta?

El texto del Código es explícitamente clasista, xenófobo, punitivista y excluyente. Con esta iniciativa se fomenta el individualismo en contraposición a la construcción colectiva entre todos los sectores que componen La Plata en pos de lograr acuerdos y consensos que respondan a requerimientos, derechos y obligaciones para todes y no solo a los de unes poques. 

A su vez, la CPM expresa que «la perspectiva de género está ausente en el proyecto y debiera incluirse como un eje vertebrador», en relación a contener y establecer criterios rectores respecto de colectivos migrantes y pueblos originarios, niñes y jóvenes, personas LGBTTIQA+, personas con discapacidad o padecimiento mental, entre otras.

En este marco, se estrenó un ciclo de entrevistas contra la sanción del Código de (in)Convivencia llamado «Las calles son de todxs» realizado por Ana Cacopardo a Cheikh Gueye, vendedor ambulante senegalés de la Ciudad de La Plata e integrante de la Asociación Senegalesa de La Plata.

En lugar de construir una ciudad que criminaliza la protesta y penaliza a trabajadores, artistas y manifestantes, se necesita un municipio presente que produzca fuentes de empleo, regule el oficio ferial, el desarrollo productivo y sustentable y que respete a toda persona sin distinción socioeconómica, de nacionalidad ni de género. 


Fuentes:

Imagen de portada: Libres del Sur


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