#Entrevista a Melisa Osuna: González Catán como un lugar feliz

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Melisa Osuna es una escritora oriunda de González Catán, formada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Matanza y docente en escuelas secundarias de la zona. «El lugar feliz» es su primer libro de cuentos y relatos que se despliega desde lugares y hechos históricos de esta ciudad del suroeste del Gran Buenos Aires para recordarnos que la felicidad puede estar en los momentos más simples. Una autora emergente con muchos proyectos en mente.

Escritura Feminista: ¿Cuándo comenzaste a escribir y qué fue lo que te llevó a eso?

Melisa Osuna: Es un camino bastante largo porque en realidad mi pasión por la escritura nació cuando estaba en primer grado, cuando hice un taller literario acá en Catán. Ahí empecé a descubrir la pasión y a lo largo de la vida siempre me atravesó esto. Además, cuando yo tenía nueve o diez años mi mamá empezó el profesorado de literatura y eso también me marcó. Comencé a leer muy de chica, uno de los primeros libros que empecé a leer fue El Fantasma de Canterville.

Luego, cuando llegó el momento de elegir la carrera tuve la fortuna de tener a mi mamá que me dijo: «No, vos profesora de literatura no, ni se te ocurra. Si tu sueño es escribir no podés estudiar literatura porque te van a enseñar a criticar a los que ya escriben pero probablemente no termines haciendo producciones propias. Yo te recomiendo que estudies Periodismo, Comunicación, algo por ese lado». Cuando hice la carrera me fui desviando en otras cosas, hice radio y terminé en la docencia como una opción un poco cómoda para trabajar de lo que había estudiada porque todas las horas de profe las tengo acá cerca de casa. Porque trabajar en el mundo de la comunicación y el periodismo desde Catán implica viajar mínimo dos horas todos los días y eso se hace difícil así que me alejé de todo eso.

Más o menos en el año 2016 empecé a participar en algunos concursos, certámenes, convocatorias y publiqué cuentos en antologías de una editorial. Después, en 2019, participé en un certamen de la Municipalidad de La Matanza que se llamó Disidencias en el marco de la Feria del Libro Municipal, también fui seleccionada y ahí conocí a los jurados que son dos personas increíbles: una es Nora, con quien estoy haciendo un taller, y el otro es Julián, que es parte del Equipo Editorial de Tahiel Ediciones, que es con quien terminé la edición del primer libro.

E.F.: ¿Qué momentos y lugares históricos se nombran en el libro?

M.O.: Se nombran varias escuelas de Catán: hay un cuento que se desarrolla en el colegio La Salle; después se menciona muy así por arriba la ENCyBA como lugar donde hay compañeros que tienen su primer encuentro; se nombra el San Mauricio pero no como escuela, eso está dentro de los pendientes porque hubo algunas historias que tengo escritas que quedaron afuera.

De lugares históricos, muchos, y los que no son lugares son hechos históricos. La verdad es que el hilo se desprende de una columna periodística que hacía en la antigua Radio K de González Catán donde empecé a dar los primeros pasos en la comunicación. Tenía una columna de historia del pueblo y en ese momento me había encontrado con que los libros de historias eran muy pobres. Empecé a hacer una investigación a partir del boca a boca, recolectar datos, entrevistar gente… Mi objetivo era en realidad escribir un libro de historia pero yo no soy historiadora. Entonces me puse a pensar qué podía hacer con todo eso que había juntado y surgió la idea de analizar por ahí todos esos datos históricos que había encontrado. 

Algunos lugares conocidos que podés llegar a encontrar son: El Gran Catán, que era el cine que estaba en González Catán; la quinta de Julio Korn, que ahora fue la Sede municipal que estaba sobre la calle Patagonia (eso en realidad era una quinta muy importante del dueño de la revista Radiolanda, donde se hacían grandes fiestas con las figuras de la radio en su época de oro y eso era muy movilizante). También la quinta que yo recuerdo que estaba cuando era chica, en las calles Larre y Cepeda, donde se filmó la película La Maffia (1972, Leopoldo Torre Nilson).

Obviamente todo lo que es el arroyo, que sabemos que en alguna época era un espejo de agua donde la gente iba a veranear y no lo que es ahora. El Museo de Rosas, que es el primer lugar donde llega la Maestra Valle, la casa donde veraneaba el Dr. González Catán y también hay un relato que tiene lugar en la Escuela Nº11. Trato de ir buscando algunos personajes y algunos lugares que son conocidos por todos. El Hornero también tiene lugar en uno de los relatos. Fui tratando de recopilar un poco mi infancia también, todo eso que es parte de lo colectivo.

E.F.: ¿Por qué la elección de cuentos y no otro género literario?

M.O.: Ahí está la atribución que podía darme y por eso traté de ficcionalizar todo, si bien hay algunos hechos que son reales como, por ejemplo, el incendio del campo de lino o la muerte del Dr. González Catán que es una muerte muy sorprendente y que poco se habla de eso. Es uno de los datos que más me impactó a la hora de investigar porque muere de una forma… que no voy a decir para no hacer spoiler de cómo termina el cuento pero son hechos que son reales. Todo lo demás y todo el condimento que le voy agregando tiene que ver con lo literario. Elegí cuentos y relatos porque soy muy ansiosa y sentarme a escribir una novela no es para mí todavía, por más que algunos amigos me lo estén reclamando. Hace poco me convocaron para formar parte de una antología multiautor del libromáticas que es un delivery de libros y novelas románticos y la extensión era bastante larga. Sufría el proceso creativo un montón porque escribir 30 páginas era como que «No, yo escribo cortito porque quiero terminar»

E.F.: ¿Cómo es ese proceso creativo? ¿Cuál es el disparador para empezar a escribir?

M.O.: Es como que surge la idea y a partir de ahí empezamos a adornarla, también el lugar. Algunos empezaron a partir del hecho, otros empezaron a partir de un lugar. Con el relato que se llama «El lugar feliz», justamente imaginé ese momento y lugar, ese patio compartido, humilde y qué hacer a partir de ese lugar, entonces van surgiendo de manera diferente.

E.F.: ¿Por qué decidiste hacer hincapié en la visibilización del territorio de González Catán? ¿A qué viene este juego de palabras de «El lugar feliz», considerando que en la opinión pública González Catán no es tanto un lugar feliz?

M.O.: Justamente tiene que ver con eso, con retractar un poco con la opinión pública porque, como sabemos, se forma a partir de la imagen que generan los medios, las noticias. Y las noticias, desde los criterios de noticiabilidad, suelen ser negativas. ¿Qué es lo que tiene lugar en la noticia? Un robo, un asesinato, un conflicto, una manifestación. Sí, eso pasa en todos lados, pero también pasa lo otro. Entonces sea González Catán, Virrey del Pino, Pontevedra, Barrio Norte, Recoleta, en todos los lugares que vemos existen los momentos negativos que se muestran pero también está lo otro.

Yo creo que la felicidad tiene que ver con uno y no con el lugar, pero pensar en el lugar feliz surge de esta idea de mostrar otra cara, de mostrar el pasado, la historia, y mostrar que Catán, que se muestra como un lugar horrible, también tiene cosas buenas. Me parece que la infancia feliz pasa por la sencillez y no por la belleza.

E.F.: Por lo que decís, hay un poco de nostalgia…

M.O.: Sí, porque en parte el libro está dedicado y pensado a partir de las memorias que fui construyendo del relato de mis abuelos. Yo tuve la fortuna de criarme con mis dos abuelos, de vivir con ellos y tener al lado a mi bisabuela también. Ellos vivieron en Catán desde la época del 40. Entonces todo el recorrido y todo el valor que tenía su palabra para mí fue muy fuerte.

E.F.: ¿Qué significa González Catán para vos?

M.O.: Es parte de mis raíces. Ojo que yo creo que, como cualquier persona de Catán, también sufro la otra parte: también padezco cada vez que salgo a hacer las compras caminando y pensar en que me van a robar, también me pasaron cosas feas. Tampoco quiero romantizar la ciudad a partir de esta construcción de los relatos. Así como tenemos un montón de recuerdos felices tenemos al vecino que alguna vez se baboseó y te dijo alguna grosería por la calle y eso nos pasa a todos lamentablemente porque forma parte de una realidad. También en algún momento pensé en irme. Surge la idea a partir de esto: no sé si siempre fui feliz pero en algún momento lo fui.

E.F.: ¿Tenés otros proyectos en mente?

M.O.: Sí,un poco inspirada por la lectura del libro de Flor Freijo, convoqué a un grupo de escritoras emergentes que se re coparon todas. La idea es armar una antología multiautora, somos todas mujeres y la mayoría somos emergentes: la que más libros tiene, tiene un libro propio y el resto participación en alguna antología. La idea es hablarnos a las mujeres en todas nuestras versiones pero siempre desde la empatía. Porque una de las características que tenemos es que muchas veces nuestras principales verdugas somos nosotras mismas, en este discurso machista que nos atraviesa como sociedad.

Entonces surgió la idea de romper un poco con esto y armar una antología de relatos y de poemas absolutamente libres en cuanto el proceso creativo de cada una pero que esté la palabra de todas nosotras. Es decir, va a hablar la que es feliz con su familia y sus hijos, la que no quiere ser madre, la que sufrió violencia de género, la que está enamorada de su mejor amiga, la que se practicó un aborto clandestino, todas. Es sumar las voces desde la empatía y desde abrazarnos desde nosotras. Es un proceso un poco loco porque lo queremos sacar para ya, nuestra idea es que salga para el mes de la mujer que es en marzo. Estamos trabajando a full con eso.

E.F.: Y por lo que me adelantaste ¿va a haber una parte dos de «El lugar feliz»?

M.O.: Probablemente para más adelante. Por ahí, una versión un poco más oscura. Ya estuve trabajando con cuestiones que tienen que ver más con los mitos urbanos y con cosas que quizás tendría que pensar como «el lugar no tan feliz». Si bien no me quiero meter en las cuestiones policiales, hay mucho mito urbano en la ciudad, muchas leyendas. 

Otros lugares que quedaron afuera fue el Colegio San Mauricio con su famoso cuadro que te mira; tampoco se habla demasiado de la Estancia La Gloria, donde hay un montón de cosas: dicen que era de Rosas, que las apariciones del Bomberito que eran en ese lugar. Tampoco hablo del Padre Mario porque me parece que es una cuestión compleja y polémica. Sigo pensando cómo abordar la historia del Padre porque es un tema que se tiene que tratar con cierto respeto sobre todo por la envergadura de la Fundación. En eso sigo dando vueltas, cosas hay muchas para contar.

E.F.: ¿Cuáles fueron las repercusiones del libro?

M.O.: En particular, tuve la oportunidad de presentar el libro de manera presencial con distanciamiento y protocolos en lo que fue el café literario Silencio y Voces en Cañuelas. Me invitaron y fue una experiencia hermosa. Además, era mi primera presentación, estaba re nerviosa y hubo mucha gente que se acercó a decirme que en algún momento vivió en Catán y que le interesa o gente que no vivió en Catán pero que estudió en el [colegio] La Salle. No nos olvidemos que antiguamente la escuela era un colegio pupilo donde los muchachos estaban ahí toda la temporada y me hablaban del famoso cementerio que había atrás de la iglesia en la escuela y yo les decía «Quedate tranquilo que lo nombro»

E.F.: ¿Cómo te sentís en tu proceso como escritora?

M.O.: Asombrada, yo creo que la palabra es esa. Cuando en julio empecé a hacer las primeras charlas con Nora… Siempre me apoyaron muchísimo mis amigos y hice amigos escritores que yo digo que son los padrinos de mi obra. Me acuerdo cuando tuve la primera entrevista editorial, que dije «Bueno, sí, se lo voy a vender a mi mamá, a mi tía…». «¡No!», me decía la directora editorial, «vos no tenés que pensar así, tenés que pensar en grande porque no sabés cuál va a ser el alcance de tu obra», y eso es lo que me encuentro ahora. A partir de la publicación de la nota en el diario, me empezaron a llegar felicitaciones. Me sorprendió recibir tantos mensajes de gente que no conozco, jamás hubiera pensado que el libro lo iba a comprar alguien que no me conoce o que no vive en Catán.

En octubre, cuando me llegó la caja, fue la primera sorpresa porque llegó con los ejemplares de la primera tirada de 100 números y la edición en e-book. En tres días no tenía más. Llamé a la editorial y me acuerdo que pregunté «¿Es demasiado rápido para pedir la reimpresión?» porque todavía no se había hecho ni la presentación en la editorial, ni se había anunciado que había salido el libro y yo ya no tenía más. Eso fue súper sorprendente. Y sí, fue meter primera y pensar en varios proyectos para este año, pensando en seguir porque es realmente hermoso. 

E.F.: Para terminar, ¿qué le dirías a una persona que quiere escribir y no se anima?

M.O.: Que se anime, que no espere como yo que esperé 20 años para hacer lo que realmente quería porque es hermoso y es muy gratificante. Como les digo a todos siempre, para mí el sueño estuvo cumplido cuando recibí la caja, todo lo que vino después es de regalo extra a mi sueño cumplido. Mirá, te lo digo y se me llenan los ojos de lágrimas. Que la gente te reciba y te dé una buena devolución o no, porque las críticas también te ayudan. Esto es arte y es crear y crecer permanentemente. Si están pensando en hacerlo, háganlo porque no van a perder nada.


El libro de 22 cuentos y relatos se puede conseguir contactándote con Melisa para la entrega en Catán y Zona Oeste, disponible en el kiosko de diarios de Posamay y Mariano Acosta (G. Catán) o en la página de la editorial Thaiel.


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