«Macho lindo»: la construcción de la violencia en la música

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El 8 de enero se cumplió un nuevo aniversario de la muerte del femicida y boxeador Carlos Monzón. Con la intención de recordarlo salió a la luz una canción que Los Palmeras grabaron hace ya varios años, lo que generó repudió por parte de quienes luchan por los derechos de las mujeres. La canción «Macho lindo» instala un debate acerca de nuestro consumo cultural y la costumbre de venerar violentos.

«Macho lindo, corazón de valor, fuerza y guapeza,

que tuviste la grandeza de consagrarte campeón,

glorioso fue tu destino, valiente Carlos Monzón […]

Mi humilde canto no alcanza a rendirte el homenaje

que la ley de tu coraje merece toda alabanza».

Canción «Macho lindo» de Los Palmeras.

Esta milonga fue reversionada por Los Palmeras hace más de veinte años y está dedicada al boxeador muerto en 1995 en un accidente de tránsito, cuando volvía de una de las salidas transitorias de la cárcel donde cumplía condena por matar a Alicia Muñiz, crimen cometido el 14 de febrero de 1988. Si bien tuvo denuncias por violencia por parte de todas sus parejas, los medios de comunicación hablaron del hecho como una historia menor y nunca dejaron de llamarlo campeón.

En un contexto en el que una mujer muere cada 22 horas en manos de un violento, la organización Ni Una Menos de Santa Fe repudió tanto la canción como los homenajes a Monzón. Marcos Camino, líder del grupo musical, brindó una entrevista en la que aseguró que la canción fue grabada hace mucho tiempo y que la letra del tema no es autoría de Los Palmeras. Del mismo modo, sostuvo que «los temas que fueron grabados y se encuentran en la web, son de la gente; si reaparecen en tiempos como estos, no somos responsables».

Grupo musical Los Palmeras.

¿Qué escuchamos y repetimos sin analizar? ¿De qué hablan las canciones con las que bailamos o pasamos diferentes momentos de nuestras vidas? La canción de Los Palmeras es solo un ejemplo de como la cultura y, por lo tanto, la música reflejan el pensamiento que fue validado hasta hace unos años y una parte de la sociedad intenta dejar atrás. Se trata de una cultura patriarcal que crea y ampara violentos.

La cultura machista de siempre

«Si te agarro con otro te mato,

te doy una paliza y después me escapo.

Dicen que yo soy violento

pero no te olvides que yo no soy lento,

dicen que yo soy celoso

pero no te olvides que yo fui tramposo.

Dicen que soy absorbente

porque siempre quiero tenerte presente,

dicen que soy aburrido

pero cuando quiero lo que quiero es mío».

«Si te agarro con otro te mato», de Cacho Castaña.

Muchas veces se hace referencia a que algunas canciones estaban «permitidas» porque pertenecen a otra época, pero esa no es una justificación real. El machismo está presente tanto en los tangos que cantaban nuestros abuelos como en las canciones de reggaetón que se bailan en la actualidad. Algunas con frases más violentas y otras con alusiones que pasan casi desapercibidas, pero todas refuerzan los roles de género que perpetúan el patriarcado: amor romántico, belleza hegemónica, mujeres libres consideradas «putas» o peligrosas y varones fuertes que tienen el derecho de hacer con ellas lo que deseen.

Un ejemplo es el cantautor Ricardo Arjona, quien durante varios años fue considerado un romántico que cantaba para las mujeres, pero es otro personaje que perpetua estereotipos y violencias en cada una de sus letras. Podría hacerse referencia a la canción «Ladrón» que dice: «Soy el ladrón que robó tus muñecas, te quitó las calcetas y te hizo mujer […]», o dentro de las más populares: «Tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra, llevarte a la cama era más fácil que respirar […]».

Fuente: Colectivas Deseantes

Otra cuestión presente es la construcción de relaciones sexoafectivas tóxicas y violentas. «Por eso ahora tendré que obsequiarte un par de balazos pa’ que te duela», entonaba Café Tacvba, quienes se vieron obligados a dejar de cantar el tema por el repudio que generaba. Los medios de comunicación, el arte y la cultura contienen formas de representación, maneras de narrar y significaciones sociales que nos presentan una única visión del mundo. En gran parte de las canciones se muestran, al menos, dos mitos patriarcales: el de la belleza hegemónica y el del amor romántico.

Estamos acostumbrades a vivir en una sociedad donde el maltrato, los estereotipos, el bullying y los abusos son moneda corriente; mediante los productos culturales que consumimos naturalizamos situaciones que marcan las formas de relacionarnos con los demás. Por eso debemos destacar que el mito del amor romántico que todo lo puede y todo lo perdona es frecuente en las letras de los artistas más populares y esta no es la excepción.

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En el último tiempo, diferentes músiques han generado espacios donde se pueden crear canciones sin necesidad de denigrar a las mujeres ni fomentar la imagen de varones como machos violentos. No se trata de la cancelación: cada quien puede bailar o cantar la canción que más le guste. Pero es necesario revisar qué modelos y estereotipos genera la música dentro de nuestra cultura y cómo influyen en nuestra vida social.


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