Tuberculosis erradicada: ¿mito o realidad?

No hay comentarios

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte en el mundo de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es una enfermedad fuertemente marcada por el estigma social, olvidada por los Estados y las políticas sociales, relacionada a la escasez del sistema sanitario y vinculada al hacinamiento de personas. Pese a ser prevenible y curable, se estima que alrededor de diez millones de personas enfermaron y un millón y medio murieron a causa de esta enfermedad en el último año.

La tuberculosis está lejos de ser una enfermedad erradicada en el mundo y mucho menos en nuestra región en donde el acceso a la salud y la vivienda digna suele ser privilegio de clase. Por esta razón, desde Escritura Feminista queremos recordar que cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis.

Mycobacterium tuberculosis (bacilos rosados) vistos al microscopio.

¿De qué trata esta enfermedad?

La tuberculosis es una enfermedad causada por una bacteria conocida como «bacilo de Koch» o por su nombre científico como Mycobacterium tuberculosis. Este microorganismo perjudica al tracto respiratorio, principalmente a los pulmones, pero también puede localizarse en otras partes del cuerpo. La enfermedad afecta en su mayoría a las personas con el sistema inmune debilitado o comprometido como, por ejemplo, en los casos de coinfección con VIH, malnutrición, diabetes, y también a les fumadores. Es importante destacar que para los casos de los pacientes con VIH, la tuberculosis es la principal causa de muerte.

¿Cómo se puede transmitir esta enfermedad?

La enfermedad se transmite cuando una persona infectada (es decir, aquella que tiene en su organismo al bacilo de Koch), estornuda, tose o escupe cerca de persona no infectada. En este punto hay que destacar una distinción entre persona infectada y enferma: la persona enferma es la que presenta la sintomatología compatible con la enfermedad y la persona infectada es aquella que tiene en su organismo al bacilo de Koch. Dicho esto podemos entender que las personas infectadas no están al tanto de su condición sino hasta manifestar la enfermedad.

Al estornudar, por ejemplo, la persona infectada elimina al medio en el cual se encuentra microgotitas en donde viajan los bacilos de Koch. De esta manera, las bacterias pueden entrar al tracto respiratorio de otras personas cuando estas se encuentran a corta distancia. Para que una persona no infectada adquiera la condición de infectada alcanza con la inhalación de unos pocos bacilos de Koch.

¿Cuáles son los síntomas? ¿Existe tratamiento?

Uno de los síntomas más distintivos de esta enfermedad es la tos persistente por más de 15 días. Además, puede presentarse junto a fiebre, sudoraciones nocturnas, cansancio extremo, pérdida de peso y falta de apetito. Muchas veces estos síntomas suelen ser leves y a veces hasta imperceptibles. Es por esta razón que las personas suelen demorar la consulta al servicio sanitario. Así, las personas infectadas sin saberlo que no presentan síntomas característicos pueden transmitir la infección a otras personas. 

El tratamiento contra la tuberculosis existe, es efectivo y la gran mayoría de las personas se curan luego de realizarlo. Una vez detectado e identificado el bacilo de Koch mediante técnicas microbiológicas, es importante que le paciente comience con el esquema de medicación cuanto antes. Este tratamiento se realiza con antimicrobianos, tiene una duración entre 6 a 9 meses y puede extenderse hasta un año en determinadas condiciones. Por esta razón, la participación activa y comprometida bidireccional entre el sistema sanitario y les pacientes es fundamental para poder completar el esquema de medicación y obtener resultados satisfactorios luego del tratamiento

Si les pacientes en cuestión no completan el esquema propuesto, se corre riesgo de volver a contraer la enfermedad y de generar que el bacilo de Koch se vuelva resistente a estos antimicrobianos dificultando el tratamiento. Si estas bacterias se vuelven resistentes a los antimicrobianos, la enfermedad es más difícil de tratar y aumenta la posibilidad de morbimortalidad. Pero si esta persona se encuentra haciendo correctamente el tratamiento, no contagia a sus pares compartiendo mate ni cubiertos ni vasos. Allí reside la importancia de la detección temprana y el tratamiento completo.

En nuestro país, ¿hay tuberculosis?

En Argentina se notifican cada año entre 9 mil y 10 mil casos nuevos, en una tasa aproximada de 24 casos por cada 100 mil habitantes. En cuanto a las cuestiones etarias, Argentina muestra una concentración de casos en la población de adultes jóvenes, principalmente en los varones.

La distribución de la tuberculosis en Argentina tiene una carga social bien marcada, asociándose de forma evidente a las condiciones socioestructurales y económicas de la población. De esta manera, se ha visto que aquellas zonas con los indicadores sociales más desfavorables arrojan una contribución mayoritaria a la notificación de casos.

Además, según un estudio, pese a que existen más notificaciones de casos positivos en varones que en mujeres, se observó que las mujeres que presentan condiciones de vidas más desfavorables se encuentran mas predisponentes a adquirir la enfermedad que los varones en la misma condición, dejando al descubierto su vulnerabilidad en un sistema sanitario enceguecido, pobre, verticalista y con una fuerte insignia patriarcal que nos invisibiliza, acrecentando la brecha de género.

¿Existe vacuna para la tuberculosis?

Claro que sí: la mundialmente famosa y reconocida BCG (Bacilo de Calmette y Guérin). A Argentina, la vacuna contra la tuberculosis arribó en el año 1925 desde el Instituto Pasteur de París. El doctor Andrés Arena preparó la vacuna, que en un inicio comenzó a aplicarse vía oral y luego con aplicación intradérmica. Esta intervención sanitaria contribuyó a disminuir la tuberculosis infantil desde ese entonces.

Hoy, la BCG se encuentra en nuestro calendario nacional de vacunación. Se aplica a les recién nacides antes de egresar de la sala de maternidad, de forma intradérmica, con una única dosis y previene las formas invasivas de esta enfermedad.

Calendario Nacional de Vacunación Argentino.

Como en tantas otras enfermedades causadas por agentes infecciosos, la responsabilidad, el compromiso y la capacitación constante de las unidades hospitalarias, la inversión por parte de los Estados, la detección temprana y la articulación interseccional del sistema sanitario, sumados a la difusión activa de las campañas de vacunación, lograrán dar respuestas sanitarias efectivas, inclusivas y socialmente más justas. Nadie está exente, todes somos responsables. Y, recordando las palabras de Carrillo: «Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas».


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s