#Reseña Dancing with the devil

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Aviso de contenido: mención de drogas, sobredosis, trastornos alimenticios, abuso sexual y experiencia cercana a la muerte.


«Me extralimité como nunca. Perdí el control», comienza Demi Lovato en su documental Dancing with the devil, en donde comparte uno de los momentos más difíciles de su vida: una sobredosis por drogas adulteradas que la dejaron al borde de la muerte. El filme, a cargo del cineasta Michael D. Ratner, consta de cuatro capítulos y está disponible en YouTube.

Bailando con el diablo

El documental se extiende por cuatro capítulos de alrededor de 20 minutos cada uno, en donde Demi Lovato se propone ser totalmente genuina, como lo manifiesta al principio del primer episodio. De esta manera, la cantante pop nos relata en primera persona lo sucedido en torno al 24 de julio de 2018, cuando sufrió una sobredosis que casi le cuesta la vida y de la que aun hoy carga con las secuelas.

A través de relatos de su círculo más cercano, como sus padres, sus hermanas y sus amigues, vamos reconstruyendo una historia de drogas y violencia que se esconde detrás de los lujos y la adrenalina de la industria musical.

Archivos de un documental anterior que estaba en proceso cuando ella sufrió la sobredosis dejan ver por un lado la felicidad, los gritos y la emoción de cantar y de hacer algo que ama, mientras que la voz en off de la Demi actual nos cuenta lo difícil que era seguir las dietas y los regímenes que le imponían al tiempo que repite una y otra vez cuán angustiada se sentía.

El documental

Desde el minuto cero nos queda claro qué es lo que Demi quiere expresar: honestidad y verdad. La norteamericana resalta y reafirma que su objetivo es poder contar su historia real, como una suerte de catarsis que le ayude a superar todo el trauma que atravesó y con el que se encuentra día a día. Los títulos de cada capítulo nos interiorizan en el relato: Perdiendo el control, A cinco minutos de la muerte, Retomando el control y Renacimiento.

«Tuve tres derrames cerebrales. Tuve un infarto. El doctor me dijo que me quedaban entre cinco y diez minutos [de vida]».

Demi Lovato.

En los primeros dos capítulos experimentamos lo más duro de la serie, con un relato crudo y genuino que nos cuenta los meses previos a la sobredosis -giras demandantes y restrictivas, el consumo de drogas y la historia de adicción en la familia- así como la noche del suceso: la llegada al hospital, el trauma de un abuso sexual a manos de su dealer y las varias secuelas (físicas y psicológicas) consecuencia de estupefacientes adulterados.

En los dos apartados restantes, nos sumimos en su regreso a la música (de la mano del polémico Scooter Braun, productor y manager cómplice de los ataques sistemáticos de Kanye West a Taylor Swift) y el proceso de rehabilitación, el cual es reafirmado por Demi como algo complicado y sumamente personal, en donde cada une debe crear sus experiencias para hacer su propio camino.

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El último capitulo, además, cuenta con la aparición de estrellas de renombre y amigues de la cantante como Christina Aguilera, Will Ferrell y hasta el mismísimo Elton John, quien en su juventud sufrió una sobredosis similar y lleva más de 40 años sobrio, para dedicar palabras de apoyo y opiniones respecto a lo que sucedió.

Los inicios de Demi

Demi Lovato es una cantante de música pop quien dio sus primeros pasos en la industria con una participación en el programa infantil Barney y sus amigos, de donde surgieron otras estrellas como Selena Gómez y Debby Ryan.

Su salto al reconocimiento internacional llegó de la mano de Disney, cuando protagonizó Camp Rock, una película musical en donde compartió pantalla con los Jonas Brothers. Así todo se fue para arriba: Demi se convirtió en una de las caras del canal del ratón, tuvo su propia serie, Sunny entre estrellas, y comenzó una carrera musical con varios discos.

Demi Lovato y Jonas Brothers en Camp Rock (2008).

Sin embargo, el documental nos cuenta que desde allí las cosas ya empezaban a desmoronarse: Demi no escatima palabras en hablar de su desorden alimenticio -que todavía la acecha- y en la confesión de haber sufrido violencia y abuso sexual por parte de un compañero de rodaje a los 15 años. En consecuencia, Demi llegó a los 26 años -edad que tenía en 2018- con una carrera en ascenso pero con grandes conflictos para cumplir con estándares de belleza y de bienestar, lo que la hizo recaer en adicciones cada vez más duras.


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