¿Por qué Havanna quiere tener alfajores tóxicos?

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Artículo en colaboración escrito por el Licenciado en Biología Nicolás Debowicz


Mientras atravesamos la segunda ola de COVID-19, entre crisis económicas y sanitarias nace un acuerdo entre Bioceres y Havanna. La famosa y simpática marca de alfajores marplatense incluirá en sus productos alimentos con trigo genéticamente modificado (GM).

Se trata, en este caso, de la tecnología HB4 desarrollada por Bioceres, empresa argentina de Biotecnología Agropecuaria, propiedad en parte del Grupo Insud, de Hugo Sigman, y el grupo de investigación de la doctora Raquel Chan (Instituto de Agrobiotecnología del Litoral).

¿Qué significa «modificado genéticamente»?

Un organismo genéticamente modificado (OGM) es aquel al que se le ha añadido un gen o un conjunto de genes ajenos, provenientes de virus, bacterias, plantas, hongos o animales. Con ello, se busca generar un rasgo o característica que no estaba presente en el organismo original. Vale destacar que HB4 es el nombre del gen en cuestión, que se aplica en este caso al trigo pero también a otros cultivos, como la soja.

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En este caso, se agregó un gen de girasol, el cual confiere tolerancia a la sequía y resistencia al glufosinato de amonio. Estamos ante lo que se conoce como un organismo vegetal genéticamente modificado (OVGM). A nivel nacional, este proyecto data del año 2018, cuando Bioceres, a través de Trigall Genetics, presentó el primer transgénico para este cultivo. La presentación se realizó en Pergamino, localidad famosa por la sojización, en particular en los últimos veinte años.

Pero hubo un problema. Brasil, nuestro principal comprador de este trigo, se oponía. Desde la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo se solicitó al gobierno nacional que no autorizara variedades transgénicas. Manifestaron que no se habían identificado beneficios evidentes para las personas ni para la productividad del campo, así como también notaron el rechazo de la población de ese país. Fue así que, durante el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, el trigo GM no se aprobó por SENASA ni por la CONABIA.

En la actualidad, el gobierno peronista del Frente de Todos encabezado por Alberto Fernández, lejos de diferenciarse de su predecesor macrista, profundizó aun más el extractivismo y la aprobación de este evento resulta hoy muy probable. Se tratará del primer trigo modificado genéticamente para Argentina y la variedad transgénica número 62 para este país.

Glifosato… ¿Glufosinato?

La tolerancia y resistencia a agroquímicos es una realidad constante y evidente. La soja RR, con tolerancia al glifosato, se origina por la introducción del gen de una enzima de la bacteria agrobacterium tumefaciens. Este hecho ocurrió el 25 de marzo de 1996, cuando el entonces secretario de Agricultura Felipe Sola lo autorizó con un trámite exprés.

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La utilización masiva del glifosato llevó a que diversas (mal llamadas) malezas generasen resistencia a este herbicida: las herbáceas sorgo de Alepo, yuyo colorado y rama negra son solo algunos ejemplos. Para contrarrestar este efecto, se comenzó a utilizar mayor cantidad de este producto o bien de herbicidas más potentes y, en muchos casos, más dañinos. Ese fue el caso del glufosinato de amonio.

Salir de este sistema

La prohibición de los transgénicos o del glifosato son cambios parciales que, lejos de terminar con la problemática, fortalecen al mismo sistema al utilizar otros agroquímicos más tóxicos. El impacto del neoextractivismo (capitalismo en su fase actual) se evidencia en la agricultura tradicional por medio de la utilización masiva de agroquímicos, el despojo, la mano de obra esclava y el encarecimiento de los productos comestibles provenientes de los cultivos que están en manos de las corporaciones.

El agotamiento de los suelos al extraer nutrientes como el nitrógeno y el fósforo es un tema que fue estudiado por Justus von Liebig, químico alemán estudiado a su vez por Engels y citado en su obra Dialéctica de la naturaleza. La evidencia de beneficios en el incremento de nutrientes, el intercambio de semillas y la soberanía alimentaria son logros que se han podido llevar a cabo por medio de técnicas ancestrales como la agroecología, la agricultura regenerativa, la agricultura biodinámica y la pequeña agricultura campesina.

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Foto de portada: Proyecto Squatters


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