El silencio como reconstrucción de la memoria colectiva

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El silencio es un cuerpo que cae (2017) fue la ópera prima de Agustina Comedi. Dictadura en Argentina, disidencias sexuales y militancia son algunos de los tópicos que se tocan en el documental creado a partir de las 160 horas de video registradas por su papá. ¿Es todo lo personal político? En un capítulo del podcast El deseo de Pandora, la directora traza lineamientos sobre su concepción de cine feminista.

El silencio es un cuerpo que cae (2017)

Lo primero que nos cuenta la voz en off de su hija es que Jaime falleció en enero de 1999 con la cámara en la mano. Según Agustina, lo que la motivó a comenzar a revisar las cintas de su padre fue que un amigo de su juventud le dijo «Cuando vos naciste, algo de Jaime murió para siempre». Poco tiempo después descubrió que, hasta sus 40 años, Jaime había sido homosexual.

La idiosincrasia de los años 90 se ve cristalizada en imágenes de viajes al exterior y reuniones familiares. Intercaladas con entrevistas actuales a varies amigues de Jaime, El silencio… nos presenta un perfil de lo que podría ser la historia de cualquier disidencia que haya sobrevivido a la represión vivida durante la última dictadura militar.

«Ser puto era una desviación burguesa»

Jaime es descrito por sus hermanas como «distinto a la familia» desde pequeño. Interesado por la cultura y la militancia, estudió derecho y en su adolescencia militó para la izquierda. Sin embargo, en los años 70 ni siquiera esos partidos podían concebir una sexualidad no heterosexual. «Ser puto corrompe el espíritu revolucionario», le dijo a Jaime un compañero de Vanguardia Comunista. Allí también a una de sus amigas la expulsaron y enjuiciaron «por torta», según relata el filme.

«Hacíamos las cosas para transformar el mundo pero no podíamos transformarnos a nosotres mismes».

Amiga de Jaime a Agustina.

El clima político y social de la década hizo que cualquier aparente «desviación de la norma» fuera encarcelada y torturada en búsqueda de información. Los interrogatorios giraban alrededor de las fiestas, las reuniones privadas y los sitios de circulación de homosexuales.

La importancia del filme radica en que el recorrido realizado por Comedi va rellenando los silencios de toda una generación a través de una historia familiar que le escapa a los lugares comunes. ¿Cómo llegó a ese resultado? Podés mirar El silencio es un cuerpo que cae acá.

¿Todo lo personal es político?

El deseo de Pandora es el podcast feminista de Anfibia. Conducido por Leila Mesyngier y Julieta Greco, quienes conciben al mito como una metáfora del día en el que se dijeron feministas. En el episodio 18 de la segunda temporada entrevistaron a Agustina Comedi, quien habló de su rol como cineasta.

Cuando se trabaja con material de archivo heredado, familiar e íntimo, se vuelve fundamental el lugar desde el que se narra. Al respecto, Agustina destaca «la importancia de transparentar la mirada y desafectarse para no caer en sentimentalismos».

«Las imágenes no hablan por sí solas, hay algo de una reflexión previa y es como una especie de conversación con esas imágenes. (…) Las imágenes te modifican y el relato modifica la forma de mirar esas imágenes».

Agustina Comedi para El deseo de Pandora.

¿Qué necesita una película para considerarse feminista?

Varios son los test que, a partir de ciertos cánones, encasillan películas en «niveles de feminismo». ¿Hasta qué punto este procedimiento no achata el análisis en una mera estandarización? Para la cineasta, el feminismo viene centralmente a replantearse las relaciones de poder y, siguiendo este ideal, el cine feminista debería ser irreverente y dejar un lugar abierto para que le espectadore complete, confiando en su mirada.

Agustina Comedi brilló en el Festival de Berlín - Noticias de Córdoba –  HoyDia.com.ar | Noticias de Córdoba – HoyDia.com.ar

A su vez, destaca como una necesidad la presencia de disidencias en las producciones. La pluralidad de voces, sin embargo, no puede considerarse garantía de que una historia contenga una lectura en clave de género. Es por esto que resulta preferible analizar cada caso en particular y evitar las comparaciones que muchas veces pueden empobrecer el análisis.

«No creo que la enunciación política se agote en el yo»

En una entrevista de Revista Colibrí por Paula Colavitto, Comedi habla sobre los años de militancia de su padre, profundizando en que las organizaciones de los años 70 y 80 se regían bajo un esquema de pensamiento centrado en lo colectivo. El giro hacia lo individual en términos políticos puede rastrearse en las últimas décadas y su riesgo, según ella, es quedarse en el plano individual sin dar el paso a lo colectivo.

«No todo lo personal es político. Si no se pueden colectivizar los procesos, materializar en luchas y procesos más colectivos, (…) terminamos todes peleando por ocupar nuestro espacio, por garantizar nuestro espacio, por visibilizar nuestra práctica y me resulta muy poco productivo».

Agustina Comedi para Revista Colibrí.

Su conceptualización de la identidad como algo procesual, anfibio, y su reivindicación de los grises tan criticados actualmente por los movimientos militantes funciona como punto de partida para pensar desde dónde creamos el tipo de producciones que queremos ver en pantalla.


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