Elisa Beatriz Bachofen: la primera ingeniera civil de Argentina

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Artículo colaboración escrito por Antonela Amore


Ayer 6 de junio se conmemoró el Día de la Ingeniería Argentina motivo por el que celebramos a la primera ingeniera civil de Argentina y América del Sur: Elisa Beatriz Bachofen, una de las grandes mujeres de nuestra historia: multifacética, inventora y premiada.

Hacia 1917 Elisa Beatriz Bachofen se graduaba de ingeniera civil en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. ¿Por qué pensar en su trayectoria y destacarla? Porque en un contexto de ola verde que ha conquistado terreno (y derechos) en nuestro país es menester traer a luz a aquellas mujeres que se corrieron del mandato y del deber ser ligado al sistema sexo-género que emana del sistema capitalista y patriarcal.

La trayectoria de Elisa Beatriz no solo recorre el espacio universitario sino que incluye espacios institucionales y estatales ligado a su desempeño profesional como asesora técnica de numerosas empresas: hacia 1919 se sumó a la Dirección de Puentes y Caminos; en 1922 participó del núcleo fundador de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos y también presidió la dirección técnica del Centro de Investigación Documentaria del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Asimismo, Elisa da cuenta de su militancia feminista en la asociación Unión Feminista Nacional (UFN) ligada al Partido Socialista, junto con otras grandes mujeres como Alicia Moreau, Adela García Salaberry, Bert Gerchunoff, Alfonsina Storni, Julieta Lantieri, entre otras. Allí sus ideas acerca del reconocimiento de los derechos políticos, la protección de madres solteras y las mejoras de las condiciones laborales de las mujeres se plasmaron en la publicación mensual de la agrupación llamada Nuestra Causa (Lorenzo, 2019).

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«Cuando la mujer se inició en la profesión de “ingeniera” no faltaron críticas, oponiendo como principal impedimento o inconveniente la de los trabajos de campaña; pero, como ya he dicho, ello ha sido la resultante de una falta de concepto de la verdadera misión del ingeniero y de su campo de acción (…)».

– Bachofen, 1931: 25-26.

Si nos retrotraemos a los inicios del siglo XX, si bien es posible ubicar un incipiente ingreso de las mujeres al ámbito universitario, cabe destacar los diversos obstáculos que debieron sortear. En un momento sociohistórico donde las mujeres se desenvolvían en las primeras profesiones feminizadas, como la docencia, enfermería o medicina, Elisa decide inscribirse en una carrera donde las mujeres escasamente se asomaban.

Aún hoy, al revisar las estadísticas, si bien más del 60% de quienes se gradúan de los estudios superiores son mujeres, la brecha salarial persiste y las carreras ligadas a la industria -como ingeniería- son mayormente elegidas por varones (D´Alessandro, 2019).

«Elisa Bachofen fue una excepción entre las universitarias de su época al elegir la carrera de Ingeniería».

Lorenzo, 2019: 55.

Bachofen, la inventora

Elisa Beatriz inventó el algodonímetro (que clasificaba el algodón), patentó un artefacto que, mediante diagramas, registraba irregularidades en los caminos, también registró el equipo y método para el mejoramiento de caminos de tierra. Por último, es necesario destacar en su trayectoria que hacia 1944, junto a Stella Genovese, recibió un premio por la creación de un proyecto para escuelas seguras en lugares con riesgo a sufrir terremotos del VI Congreso de Americano de Arquitectos (Lorenzo, 2019).

Entonces, ¿qué se esperaba de las mujeres hacia inicios del siglo XX? Se esperaban muchas cosas, pero el trabajo fabril no era una de ellas. Diversos imaginarios acontecían a la hora de pensar en el lugar que debían ocupar las mujeres: el espacio privado-doméstico.

En los inicios del siglo XX las mujeres comienzan a desplegarse en el mundo público, desenvolviéndose en trabajos remunerados, aquellos suponían una baja remuneración, en tanto salario complementario al del varón. Asimismo esto no suponía liberarse de las tareas domésticas ligadas al cuidado de otres, la alimentación y limpieza del hogar, al contrario, la división sexual del trabajo se sostuvo (y aún sigue sosteniéndose).

Es importante dar cuenta de la construcción sociocultural de la organización del trabajo y su vinculación con los géneros, como también la escasa modificación actual respecto a la inserción de mujeres en otros campos laborales y ocupacionales distanciados del arraigo histórico femenino.

En este sentido, la segregación horizontal en el campo profesional-ocupacional da cuenta de sectores como el industrializado que están altamente masculinizados y sectores ligados al servicio como la enfermería, secretaría y docencia, altamente feminizados (Gaba, 2012). Actualmente ámbitos ligados a la informática como la ingeniería se encuentran masculinizados y -sorpresivamente- son las profesiones con mayor prestigio social y mejor remuneración con relación a aquellas actividades y tareas feminizadas.

La incursión de Elisa Beatriz en el espacio industrial supuso también sortear situaciones de acoso y abuso por su condición, situaciones que hoy persisten. En este sentido, es importante dar cuenta de las desigualdades aún eminentes en los diversos campos habitados por las identidades femeninas, como el campo laboral, donde nociones como techo de cristal, pisos pegajosos, paredes de cristal y techos de diamantes siguen sosteniendo la estructura de desigualdad.


Fuentes:

  • Bachofen, E. (1931) «La carrera de Ingeniería: la mujer en el ejercicio de la profesión». Buenos Aires, Asociación Cristiana Femenina.
  • D´Alessandro, M. (2019) «Economía Feminista» -1ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Sudamericana.
  • Gaba M. (2012) «Las Organizaciones Generizadas. La Perspectiva de Género en acción en el mundo de las organizaciones». En Tajer D. (comp.) Género y Salud. Las Políticas en acción. Buenos Aires, Argentina: Lugar, pp. 103 – 118.
  • Lorenzo, M.F (2019) «Ser ingeniera, ser pionera: la biografía de Elisa Bachofen». En Queirolo, G., Ramacciotti, K. & Martín, A. L. (comp.) Mujeres, saberes y profesiones. Un recorrido desde las ciencias sociales. Buenos Aires: Biblios, pp. 53-64.

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