#Reseña Orlando de Virginia Woolf

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Artículo colaboración escrito por Daiana Yurrebaso.


Orlando es la primera novela de la historia que tiene como protagonista a una persona transgénero. Orlando es un joven de la nobleza, un hombre soltero y codiciado. Pero un día se despierta y descubre que su cuerpo ha cambiado y que ahora es una mujer. Virginia Woolf, la autora de este libro publicado en 1928, imagina las posibilidades que existen más allá del conservadurismo victoriano y crea une protagonista que trasciende los límites del binarismo de género. 

Si bien la transición de Orlando constituye el ejemplo más evidente, cada uno de los eventos de la trama enriquecen la postulación de Woolf en contra de la heteronormatividad. La autora desdibuja constantemente la línea imaginaria que divide el género femenino y el masculino. Ya en las primeras páginas de la novela, cuando Orlando se enamora de una princesa rusa, encontramos una pista de lo que ocurrirá a lo largo de todo el libro. Y es que Orlando se enamora de Sasha antes de saber si elle es un hombre o una mujer. Esta es la premisa que subyace a la biografía de Orlando: el amor no tiene género

Virginia Woolf y el romance con Vita Sackville-West

El hijo de Vita Sackville-West asegura que Orlando es «la carta de amor más larga y encantadora de la literatura». Esta aseveración se debe a que, para escribir Orlando, Virginia Woolf se inspiró en su amiga y amante, Vita, con quien mantuvo una relación amorosa durante tres años y a quien le dedicó el libro. 

Antes de comenzar a escribir Orlando, Woolf escribió en su diario que le personaje principal sería «Vita, solo que con el cambio de un sexo a otro». Las similitudes entre Vita y Orlando saltan a la vista: Sackville-West se casó con un hombre, pero mantuvo relaciones íntimas con varias mujeres mientras estaba casada. Además, de tanto en tanto, a Vita le gustaba travestirse y hacerse llamar Julian.

En sus diarios, afirma que «nunca se sentía tan libre» como cuando salía a la calle vestida con ropa de hombre. Cuando Orlando es mujer, también elige vestirse de hombre para salir a la calle y poder sentirse libre. Demás está decir que esta última similitud no es solo un homenaje al estilo de vida poco convencional de Vita, sino que también es parte de la crítica que Woolf hace al patriarcado.

Crítica feminista a los roles tradicionales

Virginia Woolf utiliza el cambio de género de Orlando para poner en evidencia el machismo y la opresión que comprenden los roles de género tradicionales. El contraste entre la infinidad de posibilidades que Orlando tiene antes de su transición y las pocas opciones que le quedan después, constituyen la crítica más aguda de la novela. Woolf hace uso de la sátira para resaltar las injusticias patriarcales de la época. 

El ejemplo más claro ocurre en torno a la escritura como actividad artística e intelectual. Orlando pasa la mayor parte de su tiempo escribiendo. Cuando es un hombre, la sociedad acepta que él se avoque a esta actividad y la gente lo toma en serio como escritor. En cambio, cuando es una mujer, la sociedad no tolera que ella se dedique a la escritura. El narrador remarca sobre Orlando: 

«Seguramente, ya que es una mujer, una mujer hermosa, una mujer en su plenitud, pronto abandonará este simulacro de escribir y pensar y pensará en un guardabosque, aunque sea (y mientras piense en un hombre, a nadie le parece mal que una mujer piense)». 

– Orlando, Virgina Woolf (1928).

Este tipo de comentarios cargados de humor y sarcasmo abundan en Orlando. Tal vez sea esa comicidad el motivo por el cual Virginia Woolf afirmó que escribir esta novela fue como tomarse unas vacaciones, un ejercicio para distenderse mientras escribía también Un cuarto propio, su escritura «seria». Tal vez Woolf haya escrito esta novela a modo de chiste, pero es innegable que las críticas más incisivas que detalla en Un cuarto propio se filtran también entre las líneas de Orlando.

La fluidez de género

Si bien Orlando tiene sexo masculino un día y sexo femenino al día siguiente, su identidad de género no está demarcada de manera tan tajante. Sin importar en qué parte del libro nos encontremos, Orlando a veces se viste de hombre y otras veces de mujer, por momentos se comporta de manera varonil y por otros de manera femenina.

El narrador de la historia señala que «no hay ser humano que no oscile de un sexo a otro, y a menudo solo los trajes siguen siendo varones o mujeres, mientras que el sexo oculto es lo contrario del que está a la vista». Esta valoración indica que la división binaria entre hombres y mujeres no se da naturalmente, sino que es parte de una construcción social. Woolf asevera que los géneros son fluidos y no rígidos y que la fluidez de género está presente en cada une de nosotres. 

Les lectores en idioma español tal vez no puedan encontrar la pepita de oro que se esconde en la versión en inglés: el día de la transición de género de le protagoniste, Virginia Woolf deja de utilizar el pronombre masculino para referirse a Orlando y lo cambia por el pronombre no binario «they» (el mismo que se utiliza para personas no binarias en la actualidad).

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Son solo unas pocas líneas antes de que el narrador afirme que, de allí en adelante, se adecuará a la convención de utilizar el pronombre femenino. Sin embargo, no quedan dudas de que, por un brevísimo instante, Virginia Woolf encendió la luz de un camino que hasta entonces se hallaba en penumbras.


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