Recortar horas de trabajo: los beneficios en los ensayos de Islandia

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Islandia es uno de los primeros países en probar una semana laboral diferente a la que conocemos actualmente. Para realizar este estudio, se adoptó el recorte de horas laborables, pasando de 40 horas semanales a 35-36. Esto devino en un día hábil menos, convirtiendo a la semana laboral de cuatro días. Pero, ¿por qué es una novedad? ¿Por qué adoptamos a la semana laboral de 5 días como lo «común»?

Los ensayos de Islandia

Para 2015, el 74,7% de la población de Islandia trabajaba con turnos full time, es decir, 40 horas por semana y una semana laboral de 5 días. 

Actualmente, a partir de enero de 2021, el 86% de la sociedad islandesa ha adoptado un esquema laboral nuevo en el que trabajan 35-36 o, incluso 32 horas semanales en algunos casos; esto constituye una semana laboral de 4 días: el derecho de empleades y empleadores de negociar las horas de trabajo e ingeniar mecanismos para la reducción eficiente de las horas. 

Este gran cambio en la rutina laboral de Islandia fue posible por dos estudios que se llevaron a cabo durante el período 2015 a 2019 de manera simultánea por dos entidades: el primero, por el gobierno de Reikiavik (capital de Islandia) en colaboración la BSRB (una asociación de sindicatos de servicios públicos islandesa) y Autonomy, una organización independiente británica que se ocupa de pensar en el progreso del trabajo. El segundo estudio fue hecho por el gobierno nacional de Islandia, la BSRB y Autonomy en 2017 cuando decidieron expandir a otras ciudades islandesas las pruebas de la reducción de horas. 

Las pruebas se hicieron sobre un 1% de islandeses económicamente actives. Se redujeron las horas de trabajo pero no la paga de esas horas, de esta manera, les trabajadores siguieron ganando lo mismo pero trabajando menos horas. En algunos casos, esto no tuvo ningún inconveniente pero, en otros, hubo empresas que tuvieron que contratar más empleades. Sin embargo, el gobierno de Islandia ayudó a estas empresas con un aumento del gasto público.

La preocupación de repensar en las horas laborables surge por el desbalance entre la vida personal y el trabajo que sufrían les empleades. Según las entidades anteriormente mencionadas, esto provoca altos índices de estrés, problemas en la salud y conflictos laborales y familiares

No es un deseo utópico, es una necesidad que atender

A partir de los ensayos islandeses, otros países como Japón, Chile y España comenzaron a planear pruebas similares ya que los resultados a los que se llegó fueron muy positivos. Además la misma entidad que participó en las pruebas de Islandia, Autonomy, confeccionó un estudio sobre los beneficios de recortar las horas de trabajo en Inglaterra. En ambos estudios llegaron a conclusiones similares: 

  • El recorte de horas no afecta a la productividad ni a las ganancias sino que, por el contrario, la productividad aumenta y con ella las ganancias: este patrón se observó en varias empresas tanto públicas como privadas como respuesta a la menor cantidad de horas para desarrollar tareas y reuniones. Les trabajadores y encargades tuvieron que organizarse de una manera más eficiente y cooperativa: «Los patrones de rutinas de trabajo fueron cuestionados y alterados. Las horas de trabajo fueron utilizadas de una manera más eficiente y los turnos de trabajo fueron reorganizados» (Haraldsson, Kellam:2021). Esto trajo aparejado una conciencia real sobre el trabajo realizado que contrasta con la anterior automatización de las tareas por las largas rutinas y horas de trabajo.
  • Les trabajadores lograron un mejor balance entre la vida personal y el trabajo: casi después de un año de comenzadas las pruebas les trabajadores comenzaron a notar una diferencia en su vida personal: «Muches trabajadores expresaron que después de empezar a trabajar pocas horas se sintieron mejor, más energizados y menos estresados. Como resultado pudieron observar que tenían energía para hacer otras actividades como ejercicio, visitar a familiares y amigues y tener hobbies» (Haraldsson, Kellam:2021). Esto, como resultado, logró que los ambientes de trabajo fueran más relajados, eficientes y positivos.
  • Las tareas domésticas se repartieron de una manera más igualitaria: considerando que, en general, las mujeres son quienes toman trabajos part-time por la costumbre de ser quienes realizan las tareas domésticas, para los hogares heteronormados fue una sorpresa que, al tener más tiempo, las tareas domésticas pudieron realizarse en conjunto y finalizarse durante los días de semana, sin tener que posponerlas para los fines de semanas. Además, los hombres heterosexuales comenzaron a tener actitudes de iniciativa en estas tareas, cosa que antes no sucedía. 

¿Deberíamos tener en cuenta estos estudios para nuestro país?

Históricamente, repensar el trabajo y las costumbres sociales es algo que siempre se ha hecho. En épocas anteriores, en occidente, nuestras rutinas eran moldeadas por la religión, teniendo al domingo como el día de descanso según el catolicismo; en los países musulmanes tienen un esquema muy diferente al occidental pero también guiado por la religión en el que, por ejemplo, en Irán trabajan de sábado a jueves para respetar y alentar a la oración de los viernes. 

Así es como seguimos adoptando un molde de rutina laboral por costumbre. Sin embargo, es importante repensar en cómo y cuánto trabajamos para mejorar nuestros estilos de vida y tener rutinas adaptadas a nuestra comodidad y no viceversa, adaptando nuestras vidas al trabajo. Pero, además, los estudios revelaron que gran parte de la desocupación laboral que existe en las sociedades podría reducirse con el modelo de la semana laboral de cuatro días como así también la polución y la huella de carbono

Si bien los estudios se realizaron en países muy distintos a Latinoamérica, ya que los índices de PBI y los modelos políticos son muy dispares, los resultados y el cambio en la rutina apuntan a mejorar la calidad de vida de cualquier persona que actualmente trabaja 8 horas por día. Planear y pensar en nuestros modelos políticos, teniendo en cuenta los buenos resultados de estos estudios pero situados y contextualizados en nuestras sociedades latinoamericanas, podría ser la solución.


Fuentes:

  • Autonomy: x, x

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