«Mi hijo Lebensborn»: les niñes abandonades por el nazismo

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Artículo colaboración por Mar Cortés


Mi hijo Lebensborn, un videojuego desarrollado para múltiples plataformas, amplifica las voces de algunas de las víctimas olvidadas del proyecto nazi con el fin de concientizar acerca del maltrato y hostigamiento al que se vieron sometidas por ser producto de la «fábrica» nazi de bebés.

«¿Qué sucede cuando la guerra termina? ¿El odio simplemente desaparece? Mi hijo Lebensborn es un juego de crianza -un oscuro tamagotchi- que te permite experimentar los destinos de les “niñes nacides de la guerra”».

Descripción del juego.

Recordar la historia

Lebensborn fue un programa de reproducción selectiva secreto creada durante la Alemania nazi con el propósito de expandir la raza aria. Esta «fábrica» nazi buscaba la creación de una élite racial, lo cual solo podría conseguirse a partir de la procreación. ¿El método? La unión de miles de oficiales nazi y la colaboración, consentida o coaccionada, de mujeres que debían cumplir con ciertas características físicas, como pelo rubio, ojos claros y ciertas medidas físicas.

Los primeros hogares fuera de Alemania se inauguraron en Noruega, donde se cree que hubo alrededor de 8000 nacimientos. Les niñes, productos de dichas uniones, eran dejades en los establecimientos en compañía de enfermeras alemanas. Durante la época de la guerra, varies fueron adoptades por familias alemanas que se alineaban con los ideales de supremacía racial de Hitler. Sin embargo, quienes fueron dejades atrás en los tiempos de posguerra no corrieron con la misma «suerte».

Finalizada la guerra y llevados a cabo los juicios correspondientes, muchos de los hogares manejados por el programa pasaron a ser orfanatos y otros dejaron de funcionar. En el caso de les infantes y niñes, quedaron a su suerte. Algunes tuvieron la fortuna de ser reubicades con alguna de sus familias biológicas, si es que no eran rechazades por su origen; mientras que quienes no recibieron el mismo destino permanecieron en las instalaciones o fueron llevades a otras, donde su destino parecía incierto. Ciertamente, la vida de estes últimes mencionades no sería para nada fácil debido al rechazo y maltrato que recibirían por parte de la sociedad, que les veían como el mismo enemigo que habían combatido en esos últimos tiempos: los nazis.

Videojuegos como herramienta para la empatía

Mi hijo Lebensborn es un juego desarrollado por la compañía noruega Sarepta Studio. Mediante un sistema similar al de aplicaciones como Pou o My talking Tom Cat, le jugadore debe tomar el rol de xadre adoptive de un niño o una niña, dependiendo de si elige a Klaus o Karin, producto de Lebensborn. Situade en la Noruega de los años 50, le usuarie deberá trabajar, alimentar a le niñe, bañarle, aconsejarle y afrontar distintos eventos que van desde bullying hasta abuso y que pondrán en peligro el bienestar físico y mental de le joven. Basado en hechos reales, les desarrolladores realizaron este juego con el fin de difundir el testimonio de les «Lebensborn», quienes debieron pasar incontables situaciones abusivas, humillaciones y maltratos por su origen.

Especialmente en la sociedad noruega, les niñes provenientes de dicho programa fueron marginades, víctimas de los humillantes tratos realizados por niñes y adultes, quienes no podían discernir entre el verdadero enemigo y las inocentes criaturas con las que convivían en distintos ámbitos. Le jugadore de Mi hijo Lebensborn, al encarnar el rol de xadre, logra ponerse en los zapatos de Klaus o Karin e interiorizarse con la injusta vida por la tuvieron que pasar miles de menores durante esa época.

Anni-Frid Synni Lyngstad, cantante de ABBA.

Una de les miles de niñes Lebensborn es Anni-Frid Synni Lyngstad, cantante y compositora noruega integrante del grupo ABBA. Durante la ocupación nazi en Noruega, su madre participó del programa y concibió con un sargento alemán a la cantante. A diferencia de muches de les bebés del programa, «Frida» no tuvo que pasar por los malos tratos ya que su familia buscó refugio en Suecia con el fin de escapar de las represalias y el rechazo tras la guerra. Allí, quedó bajo la tutela de su abuela materna, Arntine, luego de que su madre muriera y el progenitor volviera a Alemania, donde lo esperaba su familia y esposa.

My child Lebensborn es un producto audiovisual basado en hechos y testimonios reales. Basado en una parte de la historia que muches no conocen en la actualidad. A partir de una exhaustiva investigación y documentación, las cabecillas tras el proyecto, Catharina Bohler y Elin Festøy, logran enseñar y concientizar de una manera interactiva e inspiradora la persecución de estes «niñes nacides de la guerra», que no tenían ningún papel en los atroces actos cometidos durante el Tercer Reich.



Fuentes:


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